En junio del 2024, un joven se preocupó porque su hermano menor de edad estaba tardando demasiado en regresar a casa. Como el adolescente tenía un sistema de geolocalización en su móvil que permitía a su familia saber dónde estaba, el hermano mayor lo revisó y comprobó que estaba en un barrio a las afueras de Madrid. Extrañado y preocupado, el chico acudió a esa dirección y se encontró a su hermano, que tenía en aquel momento menos de 16 años, con un profesor de su colegio, las Mercedarias de Don Juan Alarcón, ubicado en el centro de Madrid. La familia puso una denuncia, el docente fue detenido, se ordenó su alejamiento del chico y el colegio lo despidió. Pero esa solo era la punta del iceberg de lo que la policía no duda en definir como un “depredador” sexual de menores. Dos años después de aquello, desde el pasado viernes, ese hombre está en prisión, acusado de haber agredido al menos a una decena de estudiantes más.
Fue en una excursión escolar este verano cuando un grupo de alumnos del mismo colegio comenzaron a hablar de Mario F., el profesor de tecnología que ya no trabaja en el colegio. En esa charla, varios alumnos pusieron en común lo que era un secreto a voces entre los estudiantes: que ese docente se acercaba mucho a los alumnos, que tenía conversaciones con ellos subidas de tono y que incluso había llegado al contacto físico. Al mantener esta conversación, se dieron cuenta de que estaban hablando de algo grave, de agresiones sexuales. Algunos alumnos lo pusieron en conocimiento de sus profesores y estos, de la policía.
La Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (Ufam), que se encarga de investigar delitos sexuales contra mujeres y menores, empezó una investigación para identificar y establecer cuántas víctimas podría acumular a sus espaldas este hombre de 38 años. Según figura aún en la página web del centro educativo, Mario F. “desempeña funciones como coordinador TIC y docente vinculado a la institución”.
Según consta en el atestado, el detenido trabajó en este colegio entre 2021 y su detención en 2024. Después pudo volver a ejercer como docente en otro colegio porque solo tenía antecedentes policiales, pero no penales, puesto que aun no se ha celebrado el juicio de esta primera denuncia. El profesor fue arrestado por segunda vez el pasado martes 13 de octubre y se encuentra en prisión preventiva desde el viernes 16. No dijo ni una palabra ante la magistrada que instruye la causa.
El colegio Mercedarias de Don Juan Alarcón es un centro concertado de carácter religioso con cursos desde infantil hasta Bachillerato. Cuando EL PAÍS se puso en contacto este martes con el centro, una interlocutora negó tener cualquier tipo de información y colgó apresuradamente.
La investigación policial ha recabado, al menos, 13 testimonios. Son todos varones de entre 12 y 15 años en el momento de los hechos. Muchos de ellos son coincidentes en muchos detalles y las primeras agresiones investigadas son de 2022. Hablan de conversaciones sexuales a través del móvil o de los servicios de mensajería que hay en los videojuegos, de tocamientos y como mínimo tres víctimas, relatan que hubo penetración. Los abusos y violaciones se producían tanto fuera como dentro del colegio, en concreto, muchas de ellas tuvieron lugar en el laboratorio del centro.
En alguno de los casos estos delitos se han prolongado en el tiempo, por lo que podría ser acusado de un delito de agresión continuada. También es sospechoso de prostitución infantil, grooming, el término en ingles para describir la práctica en la que un adulto se pone en contacto con un niño, niña o adolescente con el fin de ganarse su confianza de forma progresiva para involucrarlo en una actividad de explotación o abuso sexual. Algunas víctimas ya han superado la mayoría de edad.
Fuentes cercanas al caso aseguran que hay una gran cantidad de pruebas incriminatorias. Entre ellas, mensajes y conversaciones archivadas en los terminales de sus víctimas, así como material gráfico. En el registro a su domicilio, la policía intervino abundante material informático y discos duros que ahora llevará un tiempo analizar. En ese registro, los agentes también recogieron un dibujo hecho aparentemente por un niño en el que se ve el nombre del detenido junto con dibujos de penes. El hombre lo tenía enmarcado en su vivienda. También se requisó una videoconsola, que es la que usaba presuntamente para establecer contacto con algunas de las víctimas, algo muy habitual entre los pederastas.
La investigación está en su momento más inicial, explican fuentes cercanas al caso, por lo que auguran que el caso puede crecer en víctimas y en gravedad de los hechos investigados. Las fuentes policiales consultadas no dudan en definirlo como un “depredador” que, con toda probabilidad, empezó a acumular víctimas mucho antes de los hechos investigados.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
Source: El País · Patricia Peiró
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