El petróleo se ha disparado a los niveles más altos desde principios de mayo, por encima de los 112 dólares por cada barril de brent. A pesar de que el flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz crece hasta niveles anteriores a la guerra, el riesgo de nuevos ataques a instalaciones petroleras mantiene los precios altos. Además, Estados Unidos ha ordenado la salida de parte del personal y de familiares de empleados de sus embajadas en el reino, lo que pone de manifiesto la creciente preocupación por una nueva escalada del conflicto regional. Según The New York Times, los ejércitos de Estados Unidos e Israel están elaborando planes para atacar Irán tras las elecciones israelíes de este fin de semana, en una operación que incluiría ataques sobre infraestructuras de energía y arsenales de drones y misiles. Además, un ataque con drones contra el yacimiento de Shaybah, de la petrolera Aramco, ha matado a dos personas, pero no afectó a las operaciones. La empresa ha evacuado sus instalaciones principales.

La cotización del brent se ha disparado más de un 80% este año después de que la guerra entre Estados Unidos e Irán, que se acerca a su noveno mes sin apenas señales de solución, alterara los flujos procedentes del golfo Pérsico. Según la agencia Kpler, las exportaciones de petróleo desde esta zona alcanzaron los 24 millones de barriles diarios la semana pasada, incluso por encima del promedio previo al conflicto. El tránsito por Ormuz estaría al 82%, según The Wall Street Journal. Las flotas petroleras, tanto privadas como propiedad de los estados del Golfo, están desarrollando distintas tácticas para evitar el riesgo de ataque iraní.

Los analistas coinciden en que el principal componente detrás de la subida de precios no es la escasez del suministro, sino el hecho de que el mercado de futuros no termina de confiar en una desescalada bélica y, aun al contrario, anticipa nuevas tensiones. “La continuidad de la actividad bélica y el riesgo de que se reanude la escalada tras las elecciones están poniendo un suelo a los precios”, afirmó Rebecca Babin, operadora sénior de energía de CIBC Private Wealth Group. “El resultado es un mercado que tiene dificultades para mantener las subidas, pero en el que tampoco hay mucha convicción detrás de las ventas”. Kuwait figura entre los productores del Golfo que están enviando más crudo y exporta tanto como antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, según el consejero delegado de la petrolera estatal del país, Sheikh Nawaf Al-Sabah. Arabia Saudí, la gran potencia petrolera de la zona, había conseguido reanudar la actividad de su oleoducto Este-Oeste —que estuvo fuera de servicio durante días a causa de los ataques recibidos— y continúa dando salida a su producción, pero se ha convertido en el objetivo de los hutíes, que amenazan el conjunto de sus infraestructuras petroleras y de transporte.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán aseguró que había atacado a cuatro petroleros “infractores” mientras transbordaban cargamentos en el norte del golfo Pérsico, sin precisar cuándo se produjeron los ataques, según informó Press TV en una publicación en X. Teherán también señaló que podría ampliar el alcance del conflicto si continúan los tránsitos que considera “ilegales” por Ormuz. La amenaza iraní llega ante la posibilidad de que EE UU e Israel puedan reanudar sus ataques sobre el país y es reflejo de cómo la tensión bélica puede reavivarse en cualquier momento. Teherán no ha conseguido un control efectivo de Ormuz, por donde los petroleros están logrando dar salida al petróleo, aunque sea a costa de asumir elevados riesgos. Y el siguiente paso que teme el mercado es que los ataques iraníes no se limiten al Estrecho, sino que puedan afectar a infraestructuras energéticas de la región, en una escalada de represalias.

El ascenso del precio del petróleo también se explica en el continuado incremento del precio de los fletes. Ante la continua inseguridad en la navegación, los buques deben realizar rutas más largas, lo que a su vez reduce la oferta disponible de barcos y retroalimenta el encarecimiento de los fletes marítimos. Así, el coste de transportar petróleo ha llegado a multiplicarse por 10 desde que comenzó la guerra de Irán y llega a suponer más de 30 dólares sobre el coste total de un barril de crudo.

Source: El País · CINCO DÍAS

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