El Gobierno vasco ha anunciado este viernes la concesión de la semilibertad al preso de ETA Iurgi Garitagoitia. Se trata del sexto recluso de la organización terrorista al que se aplica esta medida de reinserción desde el pasado 6 de septiembre. Garitagoitia, detenido en Francia en 2009, está condenado a más de 460 años de cárcel —con un máximo legal en su caso de 40 años de cumplimiento— por varios atentados, entre ellos el asesinato del empresario Ignacio Uría en diciembre de 2008 y el coche bomba en la Universidad de Navarra de ese mismo año. El Departamento de Justicia y Derechos Humanos asegura en una nota que adopta la medida tras constatar que “el interno ha hecho una reflexión personal, exigida por la legislación penitenciaria y por ello asumida por él, que está acompañada por una correcta evolución de su comportamiento”. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha criticado con un mensaje en la red social X la decisión del Ejecutivo de Vitoria, que tilda de “insulto a las víctimas”.
La semilibertad de Garitagoitia se produce al aplicarle el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite a un preso en segundo grado u ordinario ―como es su caso― acceder a algunos de los beneficios destinados a los que están ya en tercer grado o régimen abierto, como son las salidas diarias de la cárcel. Gracias a ello, a partir de ahora saldrá de lunes a viernes de prisión, pero tendrá que regresar todos los días para dormir en su celda. Según detalla el Gobierno vasco en su nota, la propuesta es de la junta de tratamiento —órgano de las cárceles integrado por profesionales penitenciarios— para que pueda realizar “actividades, trabajo y/o voluntariado, que solo puede desarrollarse en el exterior y que constituye una prueba fundamental que permitirá acreditar que la buena evolución del interno es la que estos profesionales vienen constatando”.
El objetivo de la norma es preparar de manera escalonada la reincorporación de cualquier preso a la sociedad para su futura puesta en libertad. De hecho, el Departamento de Justicia incide en esta idea: “Del correcto desempeño de estas actividades dependerán las posteriores decisiones que se aprueben y confirmen, así que el interno se halla en condiciones de reinsertarse en la sociedad”. Con Garitagoitia, ya son 27 los presos de la organización terrorista que disfrutan de salidas diarias gracias al artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que es potestad de la Administración, aunque puede ser recurrida ante la justicia. Otros 44 disfrutan de semilibertad tras haber sido clasificados en tercer grado o régimen abierto. “El objetivo que impone la legislación penitenciaria no es otro que la reintegración a la sociedad de los internos en condiciones distintas a las que ingresaron en prisión y el Departamento de Justicia y Derechos Humanos se acoge a él con convicción”, esgrime la nota oficial.
Además de Garitagoitia, el Gobierno vasco ha concedido algún tipo de estas semilibertades a otros cinco presos de ETA. A otros dos ha sido también en aplicación del mismo artículo penitenciario. Se trata de la exjefa de la organización terrorista Soledad Iparragirre, Anboto, y Juan Carlos Besance Zugasti, condenado por el asesinato en julio de 2001 de José Javier Múgica, concejal de Unión del Pueblo Navarro (UPN) en la localidad de Leiza. A los otros tres reclusos, que ya disfrutaban de semilibertad, se les progresó al tercer grado penitenciario, lo que les permitiría ampliar el tiempo que pasan fuera de la cárcel y acceder a otros beneficios. Fueron Henri Parot, Unai; Idoia Mendizabal, Iliargi, y el también exdirigente de ETA Juan Antonio Olarra Guridi. La Fiscalía se ha opuesto a la medida en, al menos, los casos de Iparragirre, Parot, Mendizabal y Olarra Guridi. El juez de Vigilancia Penitenciaria José Luis Castro debe aún resolver estos cuatro recursos.
Source: El País · Óscar López-Fonseca
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