El mayor éxito artístico para Isabel de Cubas, cuñada de Carmen Franco aficionada a pintar, llegó insospechadamente 18 años después de su muerte en 2008. La esposa de Andrés Martínez-Bordiú, conde de Morata de Jalón y hermano del marqués de Villaverde, reventó todos los pronósticos en la primera sesión de la subasta de suvenires del pazo de Meirás que se celebra esta semana en Madrid, cuando su pequeño cuadro —tasado por las expertas de Magna Art Auctions en 50 euros— desató la locura entre los postores. De un soplido, el óleo naíf (que representa toscamente la fachada del pazo que disfrutò la familia del dictador ocho décadas) disparó su cotización hasta los 6.000 euros. Para los nostálgicos, o fanáticos, esta pintura sobre tabla era importante pese a su técnica elemental; no solo por su temática, sino porque la autora había incluido por la parte trasera una dedicatoria: “Para mi querida Carmen Franco, con todo mi cariño”.

Los nietos del dictador Francisco Franco se deshacen desde el martes de un millar de objetos de Meirás que no tienen interés en conservar, agrupados en 689 lotes. Y el éxito de la puja es tal que ha sobrepasado las expectativas de la casa de subastas Magna Art. Las sesiones son maratonianas y se han visto obligados a alargar la tarea un día más (con horario ampliado), después de que el martes el equipo no lograse avanzar más que hasta el lote 250 (una lámpara de araña descoyuntada) cuando la jornada agónica se acercaba ya a la medianoche y los presentes en la sala empezaban a marchar, agotados, dejando sus paletas de puja en la entrada. Desde las 17 horas hasta casi las 22.30, cuando la casa de subastas acordó hacer un receso para ir al baño, el carrusel de recuerdos del pazo no dio ni una tregua. Con tanto frenesí pujador, cuando se llegó al lote 200 ya se había superado la valoración de partida del conjunto de 689 lotes: 207.700 euros. La primera sesión rozó el cuarto de millón de euros, todavía con la mayor parte de los fetiches más deseados sin subastar.

El colectivo que más ha peleado durante estos años para que los bienes muebles que pertenecían a la historia del pazo gallego propiedad del Estado se quedasen en él, la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña (CRMH), ha esperado al segundo día de subasta para reiterar su “indignación” y su “asco”. “Queremos mostrar públicamente nuestra indignación ante el espectáculo inmoral de esa especie de feria de oportunidades del franquismo”, expresan en una nota de prensa difundida este miércoles. Se trata, dicen, de “una asquerosa apología muy lucrativa del régimen genocida, que tiene como únicos beneficiarios a los herederos del dictador Franco”.

El cuadrito de Isabel de Cubas y Gerdtzen no fue, ni mucho menos, la única sorpresa de este rastrillo de postín en una de las zonas más elitistas de Madrid. El tapiz repostero con el escudo franquista pasó en nada de 850 a 9.000 euros y la maza acabó adjudicándoselo a alguien que pujaba desde una plataforma internacional. Los alambicados relojes de mesa, las viejas maquetas de barcos, los numerosos albarelos de farmacia y la abundante porcelana china de la dinastía Qing también multiplicaron con creces su valor, como un par de jarrones Hu que se despacharon a 7.000 o la pecera que subió de 150 a 2.500 euros.

El mobiliario de jardín, sillas y bancos de hierro que aún hace pocos años poblaban el césped de Meirás, llegaron a multiplicar por 10 su precio en la puja. Una foto coloreada del Generalísimo, su esposa y su hija pasó de 80 a 2.250 euros. Una pequeña escalera de la biblioteca de Franco pasó de 50 a 1.500 y la lámpara rústica de esa misma estancia se vendió a 2.000. Un misal de la capilla de Meirás, se revalorizó de 90 a 900. Dos vinajeras litúrgicas, de los 400 a los 2.250. Dos figuritas de “santos niños mártires” pasaron de 150 a 5.000 cuando daban las diez de la noche. Una jarra “rara” de Talavera batió todos los récords cuando se adjudicó por 10.000 euros tras una reñida puja.

Para la CRMH, “la puja evidencia que el Estado y la Xunta no defendieron debidamente estos bienes”. El colectivo que preside Carlos Babío —en cuyas investigaciones de décadas se basó la Abogacía del Estado para recuperar el pazo de la familia ocupante— recuerda que no se atendió su reivindicación para que las Administraciones inspeccionasen y “en caso de encontrar bienes de dominio público, impidiesen la enajenación”. Respecto a esto, la CRMH advierte a los posibles compradores de que, “con independencia de que figurasen o no en inventarios, los bienes de dominio público son imprescriptibles e inalienables”.

“Atenta contra la integridad del pazo”

Esta puja, tal y como informa la misma asociación, es consecuencia de un proceso en el que Estado y Xunta de Galicia encargaron inventarios e informes sobre los bienes que formaban parte del inmueble en las etapas anteriores a la muerte del dictador en 1975. Entre ellos estaban también los elementos de antes de llegar Franco en 1938 a Meirás, ligados a la familia Pardo Bazán. El catálogo de la “subasta especial” de Magna Art “ha dejado en evidencia que muchos de los objetos tienen como mínimo una aparente vinculación con bienes ligados a esas etapas históricas y con la consideración de bienes de dominio público”, insiste la CRMH de A Coruña. “Algunos incluso son de fácil identificación y demostración”, avisa el grupo que guarda un amplio archivo fotográfico de las distintas etapas del pazo. Los memorialistas piden explicaciones de “por qué no fueron incorporados a los inventarios” que sí acordó defender la Abogacía del Estado en su día.

“El abandono en la defensa de estos bienes atenta contra la integridad patrimonial del pazo”, que “queda vacío en parte de contenido”, lamenta la asociación gallega. Por extensión, la CRMH entiende que esta última peripecia de los herederos del dictador con luz verde del Gobierno de España es un golpe para la “memoria y el respeto que una sociedad democrática debe ofrecer y garantizar a las víctimas del franquismo”.

Para la Comisión de A Coruña es “inaceptable que, a más de 50 años de la muerte de Franco, sus descendientes continúen apropiándose de bienes que tienen su origen en la dictadura”. La reciente declaración del pazo de Meirás como Lugar de Memoria afirmaba: “Meirás ha dejado de ser únicamente un símbolo de la apropiación y del poder franquista para convertirse también en un referente de la defensa de los valores democráticos y de la construcción de una memoria colectiva basada en la verdad, la justicia, la reparación y la preservación del patrimonio común”.

Source: El País · Silvia R. Pontevedra

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