Estados Unidos se ha convertido en una gigantesca campaña electoral con un elefante que sobrevuela la conversación. Las concesiones del presidente, Donald Trump, a Rusia en una estrategia desesperada para rebajar el precio de los carburantes y poner fin a la guerra de Ucrania están incomodando a los candidatos republicanos, que ven cómo el acercamiento a Vladímir Putin está lastrando sus opciones en la contienda electoral.
El epítome del caso se produjo esta semana cuando el enviado especial de Washington, Steve Witkoff, amigo personal de Trump, agradeció a Putin que liberara a Stephen Hubbard, un profesor estadounidense jubilado que estaba encerrado en una cárcel rusa desde 2022 acusado de combatir como mercenario. Witkoff destacó el carácter “humanitario” de Putin, lo que provocó críticas de numerosos legisladores de ambos partidos. “Usted habla mucho de que mi presidente, el presidente Trump, es un humanitario. Usted también es un humanitario, señor, y yo saludo eso, lo elogio y le agradezco nuevamente”, pronunció el enviado especial estadounidense desde San Petersburgo, adonde había viajado para tratar de negociar un alto el fuego en la guerra con Ucrania.
Las palabras de Witkoff retumbaron en Washington. Poco después de que las pronunciara, los corresponsales en la Casa Blanca se apresuraron a preguntarle por ellas a Trump: “Bueno, supongo que hay que decir que sí, con ese propósito en particular, con el propósito de liberar a un hombre que pensaba que iba a pasar el resto de su vida en prisión”, señaló el mandatario republicano. “Pero no diría nada en un sentido u otro”, dijo al tiempo que enfatizó que había conseguido la liberación de Hubbard sin ninguna compensación a cambio, pese a que levantó las sanciones a Moscú.
Los elogios vertidos por Witkoff al presidente ruso suponen un paso más en la normalización de relaciones entre Washington y Moscú. Se producen un par de semanas después de que Trump anunciase un acuerdo con Putin para que liberara cientos de miles de barriles de diésel. De esta forma, Estados Unidos podrá comprar combustibles más baratos en un momento en que el precio del gasóleo está disparado y supone uno de los temas de conversación que más daño están haciendo a los conservadores de cara a las midterms.
A cambio del diésel, el mandatario republicano levantó las nuevas sanciones económicas que pesaban sobre Rusia, justo dos días antes de que entraran en vigor. La decisión presidencial se produjo pese a que el Congreso de Estados Unidos aprobó hace poco más de un mes una resolución, impulsada por el difunto senador republicano Lindsey Graham, que contenía un nuevo paquete de sanciones sobre Moscú.
Y en medio de todo esto, el mandatario republicano, además, volvió a reprender al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, por mantener los ataques sobre objetivos rusos y no aceptar los términos de Moscú para un cese de las hostilidades. Pero no dijo nada cuando el Kremlin bombardeó territorio ucranio. Mientras, Elon Musk, aliado del presidente estadounidense, limitó el servicio de conexión de su red de satélites Starlink en zonas de Ucrania, mermando las capacidades del ejército ucranio.
La maniobra, sin embargo, no le está saliendo del todo bien a Trump. El precio del diésel se resiste a bajar, al tiempo que cunde cierto malestar en las filas republicanas por su acercamiento a Putin. La posición del presidente estadounidense y su enviado especial, con quien mantiene varios negocios desde hace años, ha enervado a una parte del partido republicano y ha dejado incrédulos a los demócratas porque supone el alivio de la presión económica; se considera un giro en política exterior después de años de esfuerzos diplomáticos por mantenerse firmes ante el Kremlin.
Los aspirantes conservadores, claramente incómodos, tratan de escurrir el bulto cuando les preguntan por el coqueteo entre Trump y Putin. En las entrevistas que conceden o en los mítines a los que acuden, los candidatos reciben presiones para que expliquen por qué hay que ser indulgente con Putin.
La senadora conservadora por Maine, Susan Collins, que se juega su cargo en una apretada carrera con el aspirante demócrata, Troy Jackson, dijo tras ser preguntada por el asunto: “Describiría a Putin como un belicista, un matón. Ciertamente no es un humanitario. Él es el agresor en la guerra contra Ucrania”.
“¿Qué demonios, Steve?“, escribió el senador republicano de Carolina del Norte, Thom Tillis, en una publicación en la red social X. ”Busca la definición de humanitario. ¡Qué comentario tan vergonzoso e indignante! Deberías volver a Ucrania y preguntar a las familias de los niños que Putin ha secuestrado y asesinado si consideran que tu amigo Putin es un humanitario".
WTF, Steve? Look up the definition of “humanitarian.” What an embarrassing and outrageous thing to say. You should go back to Ukraine and ask the families of the children Putin has kidnapped and murdered whether they agree your friend Putin is a “humanitarian.” https://t.co/SMQiTy46cc pic.twitter.com/Nbu0wKPmby
— Senator Thom Tillis (@SenThomTillis) October 21, 2026
Tampoco se mordió la lengua el senador republicano por Texas, John Cornyn. “No. Putin es un asesino a sangre fría”. Cornyn está molesto con Trump porque este se decantó por Ken Paxton como el candidato republicano para las elecciones al Senado en lugar de respaldar su candidatura.
Otro congresista republicano, Don Bacon, que representa a Nebraska, calificó las palabras de Witkoff como “otra vergüenza”, según escribió en X. La senadora republicana por Iowa, Joni Ernst, que dejará su cargo tras las elecciones de mitad de mandato, subrayó en una publicación en X: “Vladímir Putin no es nuestro amigo, y desde luego no es ningún humanitario”. Y agregó: “Sus implacables ataques contra civiles inocentes en Ucrania demuestran su total desprecio por la vida humana. La política de apaciguamiento no acabará con esta guerra. La presión, sí”.
Otro de los candidatos conservadores que manifestó su rechazo al acuerdo con Putin fue Mike Rogers, que se enfrenta en una disputada contienda electoral con su rival demócrata Abdul El-Sayed. Rogers ha asegurado que se opone a la compra de diésel ruso y a que se levanten las sanciones a Moscú. “Simplemente no es mi postura”, dijo el domingo en una entrevista en la cadena CNN. “No creo que podamos ceder ni un ápice ante Putin”, añadió. “Si el presidente tiene una mejor idea para bajar los precios del diésel, la apoyaría. Simplemente me genera cierta duda que esto funcione como la Administración pretende”.
En la misma línea se mostraron el senador republicano por Alaska, Dan Sullivan, que está a un paso de perder el cargo en las elecciones, y la candidata republicana al Senado por Iowa, Ashley Hinson, quien manifestó en un debate electoral: “Necesitamos bajar los precios del diésel, pero no creo que tengamos que llegar a un acuerdo con Rusia para lograrlo”.
Source: El País · Jesús Sérvulo González
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