El cabeza de lista de Vox por Tarragona, Jordi de la Fuente, debe sentarse en julio del año próximo en el banquillo para ser juzgado por el asalto al centro de menores de El Masnou (Barcelona), en julio de 2019, que se saldó con cuatro heridos. El fiscal imputa al candidato de Vox y secretario general del sindicato ultra Solidaridad un delito de “incitación al odio, la hostilidad, la violencia o la discriminación por motivos de origen nacional” y le pide dos años y dos meses de cárcel, con la accesoria de inhabilitación de sufragio pasivo (presentarse a cargos de elección popular), cinco años de inhabilitación especial para oficios relacionados con menores, nueve meses de multa y prohibición de acercarse a menos de 300 metros del albergue. De haber sido condenado a esta pena, De la Fuente no podría presentarse a las elecciones del 29 de noviembre, pero la disputa sobre el órgano competente para juzgar el caso ha hecho que, siete años después de sucedidos los hechos, aún esté pendiente de juicio.

La elección de Jordi de la Fuente como diputado por Tarragona, que las encuestas dan por segura, puede obligar a suspender el juicio previsto en el Juzgado Número 1 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Mataró y trasladar el caso al Tribunal Supremo, que debería pedir el correspondiente suplicatorio al Congreso, probablemente uno de los primeros que tenga que examinar el Parlamento que salga de las urnas del 29-N, en el que las encuestas dan mayoría al PP y Vox. Fuentes jurídicas señalan que, según la reciente jurisprudencia del Supremo, este asume la competencia para enjuiciar los casos contra aforados aunque la instrucción ya esté concluida y solo quede celebrar la vista oral.

Según el escrito de la Fiscalía, De la Fuente participó en una concentración de skins y neonazis en la que se corearon lemas como “moros de mierda”, “vamos a quemar el albergue” y “os vamos a matar”, y luego lideró el grupo que se dirigió al centro de menores para asaltarlo. Tanto él como los otros acusados actuaron, según la Fiscalía, en el marco de “una campaña de intolerancia fraguada en las redes sociales, movidos por el desprecio a los menores migrantes, generando un clima de angustia, zozobra y pánico”. De la Fuente se jactó en las redes sociales de su participación en el asalto al albergue.

Vox no ha obtenido nunca ningún diputado por Tarragona en el Congreso, aunque en noviembre de 2019 estuvo cerca de lograrlo y las encuestas coinciden en que esta vez se llevará uno de los seis escaños en juego. Se da la circunstancia de que De la Fuente, concejal de Sant Adrià de Besòs (Barcelona) y representante de Vox en la diputación provincial barcelonesa, no tiene ningún vínculo conocido con Tarragona. En marzo de 2025, el líder de Vox, Santiago Abascal lo puso al frente del sindicato ultra Solidaridad, en sustitución de su primer secretario general Rodrigo Alonso, a pesar de sus antecedentes neonazis.

De la Fuente fue dirigente del grupo fascista Movimiento Social Republicano (MSR) y admirador del ultranacionalista ruso Alexander Duguin, ideólogo de cabecera de Putin, de quien prologó la versión en español de alguno de sus libros. Tras la anexión de Crimea, en 2014, De la Fuente colaboró con medios del Kremlin, como RT, en los que defendió la postura rusa en el conflicto. Otro punto conflictivo de su trayectoria política es su antigua afinidad con la milicia chií libanesa Hezbolá y sus posiciones antisemitas. ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio), lobby que defiende los intereses de Israel en España, exigió a Vox su destitución alegando que algunas de sus “manifestaciones de odio a los judíos, donde difundía libelos y destilaba un odio feroz al Estado de Israel”, eran recientes y que De la Fuente solo se había disculpado “ante la evidencia del escándalo”.

Tras dejar el partido neonazi, del que fue candidato al Parlamento europeo en 2014, ingresó en la formación xenófoba Plataforma per Catalunya (PxCat), donde alcanzó el puesto de secretario de Organización y compartió militancia con el presidente provincial de Vox en Barcelona, Juan Garriga. Este lo apadrinó para que entrara en Vox en 2019 y se convirtiera en hombre de confianza de su primo y secretario general, Ignacio Garriga.

Ausentes y degradados

La designación de Jordi de la Fuente como candidato por Tarragona es el punto más conflictivo de las listas electorales de Vox para el 29-N; en general continuistas. Entre sus principales novedades está la salida de Lourdes Méndez Monasterio, representante del ala del partido más firmemente opuesta al derecho al aborto, diputada de Vox por Murcia en las tres últimas legislaturas y anteriormente por el PP, que el pasado día 19 anunció que no repetiría. Le sustituye Joaquín Robles, quien dijo en el Congreso que Vox aceptaría una ley de plazos sobre la interrupción voluntaria del embarazo como la anterior a 2010, que permitía el aborto en caso de violación, malformación del feto o peligro para la salud de la madre, lo que causó una conmoción en los sectores ultracatólicos del partido.

La salida que no ha sido voluntaria ha sido la de Jorge Campos, dirigente de Vox en Baleares, a quien muchos culpaban de las continuas crisis internas del partido en el archipiélago, que ha sido apeado de la lista del 20-N. En Valencia, Carlos Flores, condenado en su día por violencia síquica contra su exmujer, ha cedido el primer puesto de la lista al veterano Ignacio Gil Lázaro, parlamentario desde hace casi 45 años, primero por el PP y luego por el partido ultra, y pasa a la tercera posición. Por su parte, el diputado de Vox José María Sánchez García, protagonista de numerosas broncas en la última legislatura, hasta el punto de que fue expulsado del hemiciclo por encararse con la Presidencia de la Cámara, repite por Alicante, aunque baja del segundo al tercer puesto, lo que no debería impedirle ser reelegido, según las encuestas.

Source: El País · Miguel González

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