Óscar Puente está feliz. Es su turno. Se arremanga. Sube al escenario de un edificio con forma de caparazón de tortuga, la Cúpula del Milenio de Valladolid. Pedro Sánchez lo observa desde abajo. El ministro de Transportes no falla. Pone patas arriba a la militancia:

—¡Viva el partido del amor!

Y continúa. “Algunos”, observaba también este lunes en el mitin de Valladolid, “no sé si porque no lo sienten, han pretendido burlarse de ese gesto. Yo lo reivindico”. El gesto del que habla Puente es la imagen de la semana en la política española. Sánchez besó a su esposa, Begoña Gómez, en un mitin en Fuenlabrada el pasado domingo. “Nos han intentado quebrar y ahora somos más fuertes”, dijo el presidente. “Te quiero”. Segundos después, la fotografía acaparó las primeras páginas de la prensa nacional, regional y local. Abrió telediarios, crónicas. Tanto, que incluso a nivel interno la dirección socialista activó toda la maquinaria en redes sociales. El perfil en X del PSOE subió la imagen junto a un texto: “La fuerza del amor”.

Fue visto por 1,9 millones de personas.

“Hicimos un beso, que eso no lo puede hacer la inteligencia artificial”, cuentan fuentes de la dirección de Ferraz. “Fue espontáneo, natural. Ese nivel de energía y amor fue real”. Pero —siempre hay peros en política— el PP contratacó en sus perfiles de redes sociales. Para mitigar el impacto de la imagen socialista —y el reenvío de esa imagen por todos lados— lanzó una imagen de IA. Un falso beso entre José Luis Ábalos y Sánchez con otro titular: “La foto de la campaña (emoticono de corazón)”.

Este es un ejemplo más del cambio de estrategia en redes sociales del PP en las últimas dos semanas. Y tuvo más impacto este montaje que el original. Fue visto por casi tres millones de personas, un millón más que la foto original de la cuenta socialista.

“La IA”, cuentan fuentes de la dirección de Génova, “la estamos usando para dos cosas. Una, para la creatividad, como el otro día, aunque esto tiene poca incidencia real entre los votantes. La otra, para el análisis de datos. Antes, para analizar una encuesta, se tardaban días. Hoy esto se hace en tres horas y con una profundidad tremenda”.

El PP ha cambiado el rumbo de sus perfiles en las últimas semanas. Están más activos que nunca. Hasta promocionan a su responsable con entrevistas para el último día de la semana, como la del pasado domingo en el diario El Mundo. “La izquierda es un coñazo”, dijo el dirigente, sin desvelar su nombre. En La Dirección Popular aseguran que esta línea no va a virar y que la IA también se usará en campaña.

Lo mismo sucede con Vox y Aliança Catalana, que incluso la utilizan para difundir desinformación y atacar los derechos humanos, según un informe del Observatori d’Ètica en Intel·ligència Artificial de Catalunya (OEIAC) y publicado por El Periódico de Cataluña el pasado mayo.

En Ferraz, en cambio, trabajan 10 personas en redes sociales, de distintas edades. “Nosotros”, cuentan fuentes de la dirección socialista, “usamos la inteligencia artificial, pero la reducimos a mejoras en una voz o un plano de video. No hacemos simulaciones falsas que generen campañas de odio ni tenemos intención de hacerlo. Hicimos un beso real, que eso no lo puede hacer esa herramienta. A nosotros nos funcionan mejor la ironía y el humor, como la respuesta que les dimos en vídeo al que sacaron de Feijóo”. Sin embargo, en otras federaciones regionales, como la de Madrid, sí se usa la IA en redes sociales como herramienta para desgastar a la presidenta Isabel Díaz Ayuso. “Tienen libertad”, cuentan.

El Frente Amplio es más tajante: no. “Nosotros la utilizamos para agilizar tareas y liberar tiempo en los equipos”, observa un alto cargo del partido con mucho peso en la toma de decisiones digitales. “Por ejemplo, trabajamos en herramientas para facilitar la selección de cortes de televisión y el seguimiento de la presencia de nuestros representantes en los medios”. Asegura que tienen una política “muy clara” de no usar la herramienta para generar imágenes.

El uso de la IA en política no es nuevo. De hecho, se usa en el Congreso de los Diputados. Las herramientas más comunes utilizadas por los diputados que echan mano de la IA son Chat GPT, Copilot o Gemini entre otras. Y, más especializadas en oratoria, figuran Rationale, DebateAI, Orai o diferentes instrumentos para verificación de datos.

“La extrema derecha se ha hecho una experta en captar la atención y en cómo condicionar la agenda”, cuenta por teléfono Guillermo Fernández Vázquez, autor del libro Qué hacer con la extrema derecha en Europa (Lengua de Trapo), y doctor en Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid. “Los algoritmos en redes sociales tienen un sesgo de derechas y garantizan la difusión masiva y, como se ha mostrado en la campaña brasileña, los mensajes de Bolsonaro se amplifican más que los de Lula. La izquierda le habla a su burbuja. La derecha a todo el mundo. Es como jugar un partido de fútbol y tener al árbitro de tu parte”, argumenta.

¿Y funciona?, ¿atrae votantes? “La IA es muy golosa”, observa por teléfono Ainara Villaño, politóloga y experta en comunicación política que ha trabajado con algunos partidos en España. Villano cuenta que la comunicación versa ahora sobre las emociones. Que lo que prima es el impacto. En este contexto, dice, esto tiene todo el sentido: el problema es que tiene muchos riesgos. “El primero es que no es real; ese beso de Ábalos y Sánchez no se ha producido”, cuenta. “El segundo es que no se habla de política. Y el tercero es que levanta pasiones que son difíciles de gestionar. Sabemos que quien haga la barbaridad más grande tiene la atención de los medios. Hay gente que no lee todos los diarios, pero sí ve estas imágenes”.

Una opinión que también comparte César Calderón, director de la agencia de comunicación política Redlines y jefe de campaña de varios dirigentes socialistas en los últimos años: “Fabricar un bulo antes requería tiempo, medios y algo de talento. Ahora, basta con un móvil y una tarde. ¿Influye en la papeleta? Es muy difícil demostrar algo así”. Todos, en definitiva, coinciden: el beso de Sánchez que nunca existió anticipa la guerra de la IA el 29-N.

Source: El País · Manuel Viejo

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