Nada más conocerse la tragedia, las redes sociales comenzaron a llenarse de mensajes de personas que buscaban a un familiar o amigo que viajaba en uno de los dos trenes del accidente ferroviario en Urda (Toledo). “Juan José García Palacios, 27 años cumple en unas semanas, guardia civil, estatura media, no sabemos cómo iba vestido y tampoco si iba en AVE o Iryo. Salió de trabajar esta noche”, publicaba en la red X Andrea Belloso, mientras en el instituto armado reconocían que estaba desaparecido. “Mi hermana Adriana estaba en el tren Renfe Madrid-Sevilla. Vagón 8, no damos con ella, cualquier información se agradece. Urgente”, escribía su hermana Alejandra en otra red social por la mañana. ”Va con chaqueta y pantalón azul", añadía una amiga de la familia. Al caer la tarde, su angustia y desesperación persistían y entraban por la puerta de la comandancia de la Guardia Civil de Toledo a dar sus muestras de ADN. Esperan la noticia de si sus familiares son algunos de los 68 muertos que de momento se ha cobrado la tragedia. De ellos, 44 viajaban en el Iryo y 24 en el AVE, según las últimas informaciones facilitadas por el Gobierno de Castilla-La Mancha que coordina la emergencia.

Entre los desaparecidos se encuentra también la exministra de Economía con el PP y presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez, que viajaba en el último vagón del Iryo siniestrado, embestido por el AVE y que a última hora de este miércoles permanecía como no localizada. El choque de trenes ha causado al menos 107 heridos, de los que 18 están en situación crítica. Más de 540 personas viajaban en los dos trenes siniestrados, muchas de ellas personas que viajaban por trabajo, entre las que había gente muy joven y de distintos gremios: funcionarios y miembros de la Administración del Estado, agentes las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, periodistas... El balance de víctimas supera con mucho el del terrible accidente de Adamuz (Córdoba), el pasado 18 de enero, en el que murieron 46 personas y unas 150 resultaron heridas.

En esta ocasión, la tragedia sucedió minutos antes de las 9.00 de este miércoles en el punto kilométrico 118 de las vías de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla. En ese tramo, ubicado entre las localidades toledanas de Mora, Orgaz y Urda, estaba detenido un tren de la compañía Iryo número 6076, con 147 viajeros. También parado, pero 25 kilómetros antes y en la misma dirección, estaba el AVE 2080, con 397 personas. La causa de su detención era un fallo del sistema informático LZB, que opera la alta velocidad española. Cuando eso ocurre, el sistema pasa a modo manual y las decisiones dependen del Centro de Control y los controladores de Adif en la estación de Atocha (Madrid). Según el relato del ministro de Transportes, Óscar Puente, uno de los controladores ordenó al maquinista del AVE que podía volver a circular “con normalidad”, a pesar de que el Iryo seguía detenido y había una señal roja. El maquinista arrancó el ave y 17 minutos después colisionó con la cola del otro convoy.

El primer nombre de una víctima que transcendió a los medios fue el de Antonio Montero, miembro del Cuerpo Superior de Interventores y Auditores del Estado. Moreno viajaba a Sevilla para una reunión de trabajo, según ha confirmado a este periódico la Asociación de Inspectores de Hacienda. La organización celebraba precisamente su 36º Congreso en Toledo sobre “el valor de los servicios públicos”, al que Montero no podía acudir por su viaje a la capital andaluza, y decidieron no suspenderlo. “Ello constituye la respuesta más adecuada y el mejor homenaje que puede rendirse a quienes han resultado afectados por este desgraciado accidente”, publicó la entidad en un comunicado.

Poco antes de las seis de la tarde los compañeros del policía nacional Iván Romano Ramos, de 42 años, confirmaban su fallecimiento: “Confirmado, el compañero PN [policía nacional] Iván que viajaba en uno de los trenes siniestrados hoy, también ha fallecido. Estamos sin palabras”, escribían en la cuenta de X del sindicato policial Jusapol. “Solo alcanzamos a dar un fuerte abrazo a los suyos y rezar por que Dios les de consuelo. DEP Hermano”.

Como se temió desde que se comenzó a vislumbrar la magnitud del accidente de este choque de trenes de alta velocidad en Toledo, la cifra de fallecidos fue creciendo a medida que pasaban las horas hasta situarse en 68 a última hora de este miércoles, según los datos facilitados por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Decenas de familiares y amigos de personas ilocalizables tras el siniestro trataban de dar con sus seres queridos y allegados entre pabellones deportivos, hospitales, morgues y comandancias de la Guardia Civil, erigidos en puntos de encuentro y de información tras el desastre. España entera revivía las peores horas del accidente de trenes de Adamuz (Córdoba), ocurrido hace solo nueve meses y donde las víctimas mortales ascendieron a 46.

Mientras los servicios de emergencia operaban en el lugar tratando de liberar aún los cuerpos de las personas atrapadas entre el amasijo de hierros en el que quedaron convertidos los vagones que salieron despedidos tras la colisión, los hospitales de Toledo, Ciudad Real, Albacete y Madrid, acogían a decenas de heridos, que rondaban el medio centenar y entre los que se contaban al menos tres críticos, debatiéndose entre la vida y la muerte.

Como en anteriores catástrofes, comenzaba un peregrinaje desesperado en busca de esos familiares no encontrados, que se trasladaba a las redes sociales y a los programas de televisión en directo: “Buscamos a mi hermano, David Benítez, tiene 37 años y viajaba en el Ave de Madrid a Sevilla”, decía su hermana Ana Benítez, tratando de mantener la esperanza de hallarlo con vida en medio de las primeras horas de caos en las que los teléfonos móviles habían volado por los aires y la cobertura fallaba. “Mi primo es uno de los fallecidos”, aseguraba Juan Carlos en antena, tras confirmar que sus familiares ya habían podido reconocer su cuerpo. Y al mismo tiempo que se habilitaba un teléfono de emergencia (925 317 020) para los familiares de las personas desaparecidas tras el accidente, se activaba todo el protocolo mortuorio para la identificación de víctimas, que comienza con la recuperación y registro de los cuerpos en el lugar del siniestro.

El protocolo nacional de actuación médico-forense y de Policía Científica en sucesos con víctimas múltiples, regulado por el Real Decreto 32/2009, establece que cada cuerpo se registra de manera individualizada para mantener su trazabilidad durante todo el proceso. Asimismo, se documentan las circunstancias del hallazgo y se anotan todos los datos que ayuden a evitar confusiones posteriores. Las labores son delicadas y minuciosas, sobre todo cuando como en estos casos, muchos de los cuerpos quedan atrapados entre los restos de los vagones siniestrados.

En esta ocasión ha sido el Instituto Anatómico Forense de Toledo el que ha asumido la tarea de recepcionar los cuerpos, de los que pueden obtener también las huellas dactilares que faciliten su identificación. Un total de X facultativos venidos también de Madrid como apoyo se afanaban en el análisis e identificación de los cadáveres. Caía ya la tarde y seguían llegando furgones funerarios desde el accidente de tren a la morgue, informa Virginia Martínez. El edificio, ubicado a las afueras de la ciudad, próximo al barrio de Buenas Vistas, fue inaugurado precisamente en marzo de este año. Y está instalado junto al cementerio de la ciudad, con vistas al Alcázar. Dentro del cementerio, quienes adecentaban las tumbas con flores para el Día de los Santos se sorprendían por la presencia del operativo. Desde uno de los muros se podía observar cómo estaban instalando las cámaras frigoríficas. La UME trajo material para levantar literas, de color verde, donde van a ir albergando los cuerpos. Los familiares de las víctimas no pueden acceder al Instituto de Medicina Legal.

Efectivos vestidos con trajes EPI trabajaban por la noche ya sobre la explanada donde se ha levantado la morgue. Los agentes trabajaban con linternas y con las luces de los camiones frigoríficos para ubicar tiendas y literas y con un trasiego constante de furgones funerarios de distintas empresas. Todos los cadáveres serán trasladados aquí para su autopsia. El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, se desplazó al lugar ya entrada la tarde.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha informa de que se ha procedido a la activación del Protocolo de actuación en Grandes Catástrofes en el Instituto de Medicina Legal, “disponiendo los medios personales y materiales necesarios para la identificación de víctimas, práctica de autopsias, coordinación médico-forense y asistencia permanente a la autoridad judicial”.

Se han incorporado a las actuaciones el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid, cuyos facultativos y técnicos procederán a la recogida de muestras biológicas, obtención de perfiles genéticos y realización de cuantas actuaciones periciales y analíticas resulten necesarias para la identificación de las víctimas y el adecuado esclarecimiento de los hechos. Hay creados al menos cinco equipos compuestos por magistrado, letrado de la Administración de Justicia y forense, a fin de agilizar las diligencias.

El Centro de Integración de Datos (CID) se ha activado y está formado por miembros de la oficina forense y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y contempla la canalización de la información a través de la Oficina de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, para ofrecer toda la información relativa a las autopsias, las identificaciones y otros aspectos relacionados con las víctimas mortales del accidente ferroviario.

Los datos se empezarán a cruzar a medida que los aporten los familiares en las comandancias de la guardia civil habilitadas al efecto, en este caso las de Toledo, Sevilla y Madrid, donde los allegados pueden dar los nombres de sus seres queridos buscados, sus documentos de identidad, sus fotografías, características físicas particulares de esa persona no encontrada con vida y muestras de ADN, en caso de ser familiares directos, para cotejarlos con los perfiles genéticos hallados entre las víctimas del accidente.

A primera hora de la tarde comenzaban a llegar a la comandancia de Toledo los primeros familiares para facilitar datos sobre sus allegados no encontrados. Sofía Gómez esperaba ansiosa en la puerta de la comandancia, para dejar constancia de su situación y aportar muestras de ADN que ayuden a localizar a los suyos, informa Juan Molina. Gómez está buscando a su prima, Adriana Marroquín, de 27 años. Nació en Alicante, pero ahora vive en Madrid, donde trabaja de ingeniera. Esta mañana iba a Sevilla por un viaje de trabajo. De momento, su familia no la ha podido localizar. Sus padres han venido desde su ciudad natal con su hermana pequeña y llevan todo el día en Urda y en los centros de salud a los que los derivaban. La familia ha sido la primera de otros ocho grupos de familiares llegados a la comandancia: “Tengo un 1% de batería y tengo que entrar a rellenar datos y hacerme una prueba de ADN”, dice antes de despedirse apresurada.

Source: El País · Patricia Ortega Dolz, Julio Núñez

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