Columna

Hay cosas que se deberían hacer cada día que ejerces el gobierno de tu país, tu autonomía o tu municipio

Visita de Pedro Sánchez al centro de mando de Urda. ÁLVARO GARCÍA
Daniel Gascón

Defender lo público es saber que hay cosas que son de todos y no solo de unos, aunque esos unos seamos nosotros. Defender lo público es algo que deberías hacer cada día que ejerces el gobierno de tu país, tu autonomía o tu municipio, y no un eslogan electoral. Defender lo público es, por ejemplo, no colocar a Koldo García de consejero en Renfe Mercancías. Es cuidar las infraestructuras, en vez de construir un muro que separe a los ciudadanos. Defender lo público es felicitar al ganador de las elecciones. Es explicar las decisiones de política exterior, no presentar reformas de financiación dictadas por una comunidad a las demás y tomarte en serio la integridad territorial de tu país. Defender lo público es intentar aprobar los presupuestos y convocar elecciones si fracasas: como si fueras belga o Felipe González. Defender lo público es no tener un ministro de Transportes como José Luis Ábalos. Y tampoco como Óscar Puente. Defender lo público es explicar qué pasó cuando se produjo el apagón. Defender lo público no es tergiversar a través de una instrucción lo que aprobaron en las Cortes los representantes de los ciudadanos. Defender lo público no es crear puestos a dedo para familiares o amantes. Defender lo público no es atacar a la justicia cuando sus resoluciones no nos gustan, ni insultar a los medios de comunicación si exponen cosas que no nos convienen. Tampoco es colocar a periodistas afines al frente de la seguridad del ferrocarril, a ex secretarios de Estado en la Agencia EFE o a exministros en el Tribunal Constitucional. Defender lo público no es filtrar documentos sesgados para culpar a subordinados cuando hay un problema. Defender lo público no es que el Estado pida perdón a quienes rompieron la ley porque necesitas sus votos para una investidura. Defender lo público no es humillar a policías, jueces y funcionarios para alcanzar el poder. Defender lo público no es convertir un organismo como el CIS en una herramienta de propaganda. Defender lo público es que las televisiones públicas sean lo más neutrales posible: el Gobierno central del PSOE y ejecutivos autonómicos del PP persiguen justo lo contrario. Defender lo público no es destruir la confianza de los ciudadanos en instituciones y servicios del Estado hasta extremos que no soñaría un libertario. Y, sobre todo, es saber que las víctimas son más importantes que tú. Defender lo público es intentar gestionar bien, tratar a la gente como si no fuera idiota del todo y no usar el eslogan de defender lo público como señuelo hasta que se nos ocurra la siguiente chorrada.

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Source: El País · Daniel Gascón

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