En los 40 años transcurridos desde que España entrara en la Unión Europea, por primera vez el país tiene la posibilidad de aspirar a uno de los dos cargos con más poder en la UE, el Banco Central Europeo. El candidato no es un huracán político, sino un experto financiero cuya combinación de bagaje técnico, equilibrio y empatía personal despierta un insólito consenso en los círculos financieros, empresariales y también políticos.
Pablo Hernández de Cos, actual presidente del Banco Internacional de Pagos de Basilea y exgobernador del Banco de España, es un economista madrileño de 55 años y uno de los dos favoritos a suceder a Christine Lagarde. La carrera quedó oficialmente abierta después de que esta anunciara el jueves que dejará su cargo anticipadamente, el 7 de febrero. El futuro de De Cos depende ahora de unas alambicadas negociaciones políticas entre los jefes de gobierno de la UE, en las que el español tiene un rival a su altura, el neerlandés Klaas Knot. “Sería el triunfo del sentido común, del trabajo duro y de la búsqueda de soluciones pragmáticas”, resume un excompañero del candidato español.
“Él tiene las capacidades, el conocimiento y el liderazgo necesarios. Sería algo muy positivo no solo para España, sino también para el conjunto de Europa”. “Pablo Hernández de Cos es la persona adecuada. No he visto un mejor currículum que este. Pienso que es un muy buen candidato”. Una de estas dos declaraciones es de Alberto Núñez Feijóo; la otra, de Pedro Sánchez, pero son intercambiables. Su nombramiento al frente del Banco de España fue uno de los últimos decretos firmados por Mariano Rajoy antes de la moción de censura, pero en ejercicio solo conoció un presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “Se ha manejado siempre bajo los parámetros de una estricta independencia y en un contexto español, de neutralidad política. No es alguien próximo al aparato del PP”, explican un excolaborador. De Cos formó parte, eso sí, del consejo de sabios elegido por este partido para proponer una reforma fiscal.
La torre del BCE en Fráncfort es un terreno que conoce de sobra. Además de representar a España en las reuniones del consejo de gobierno entre 2018 y 2025, de Cos ya fue entre 2004 y 2007 asesor del consejero del BCE José Manuel González-Páramo (que fue también su director de tesis doctoral). Licenciado en Económicas y Empresariales (Cunef) en 1993 y en Derecho en 1994, en 1997 empieza a trabajar en el Banco de España. A su vuelta de Fráncfort en 2007 es nombrado jefe de la división de Análisis de Políticas Económicas. En 2015 es ya director general de Economía y Estadística del Banco de España (ejerciendo de número dos de Luis María Linde en las reuniones del BCE) y en 2018, gobernador.
En el plano personal, es un apasionado aficionado del Atlético de Madrid y, como destacan excolaboradores suyos, tiene una curiosidad intelectual permanente. Su libro preferido, o al menos el que eligió en el Día del Libro 2021, fue La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa, en un acto organizado por la Agencia Efe. Aprovecha el tiempo dedicado a practicar deporte para escuchar podcasts de economía.
En el mundo empresarial tiene muy buenas conexiones. El consejero delegado del BBVA, Onur Genç, también se deshizo en elogios en la presentación de resultados del banco esta semana: “Es un profesional excepcional, con un perfil excelente y una trayectoria impecable. El BCE es una institución muy importante en Europa y merece presidentes tan creíbles como Pablo”. El 2 de julio, la entrega a Hernández de Cos del IV Premio de Economía Emilio Ontiveros se convirtió en un quién es quién del sector financiero español. A la cita, organizada por AFI, acudió el expresidente del Gobierno Felipe González, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, el presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, y uno de sus antecesores, Julio Segura, el secretario de Economía del PP, Alberto Nadal, y la presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), Alejandra Kindelán, entre otros muchos.
¿Cómo lo hace?
“Se mete a la gente en el bolsillo, a cualquiera, sea el maquillador de una televisión o un banquero central. Tiene una capacidad innata para establecer vínculos muy rápidamente”, explica un excolaborador. “Para todo el mundo en el banco era Pablo, secretarias, escoltas o técnicos. En la copa de Navidad se dirigía a ellos por su nombre”, detalla Víctor Márquez, exdirector de comunicación del Banco de España. Esta habilidad natural para tejer relaciones personales es algo que destacan todas las fuentes consultadas. “Ha viajado, ha estado en conferencias internacionales, no solo desde su papel en el BIS, ya desde antes... Habla con periodistas de todo el mundo, con fondos de inversión, capital riesgo, hedge funds, economistas, bancos... es alguien conocido para todo este mundo”, añade Santiago Carbó, catedrático de Economía de CUNEF Universidad.
Trabajo, equipo y pragmatismo
“No es una gran estrella intelectual económica, no es Bernanke [Ben, expresidente de la Reserva Federal de EE UU y Nobel de Economía 2022]. Pero es un tipo que todo lo que hay que hacer a ese nivel lo hace bien. Y un negociador muy habilidoso”, destaca un colaborador. La capacidad de trabajo la destacan varios compañeros suyos. “A Pablo le das un papel, le pasas un informe, él se lo lee y te engancha en una conversación constructiva. No es algo que haga todo el mundo. Y tiene el bagaje y los conocimientos para procesar cuestiones técnicamente muy sofisticadas”.
En el día a día, tres empleados distintos que han trabajado bajo su mando destacan su respeto por el trabajo de sus subordinados. “No solo deja hacer; también respeta el trabajo de sus colaboradores. Pero es exigente, no se cree algo porque se lo digas, y también sabe apretar”, apunta uno de ellos. “Es muy integrador”, remacha otro. “Le gusta escuchar opiniones expresadas libremente”, apunta un tercero. Eso no quiere decir que no tenga las suyas propias, pero siempre es exquisito en las discrepancias.
Estos planteamientos se reflejaron en su etapa al frente del Banco de España, en la que modernizó la entidad. “Rompió la verticalidad de la institución, intentó que todos tuvieran algo que decir y aportara opiniones, fue una transformación muy profunda”, indica un economista de una entidad privada. “Abrió el banco hacia fuera. Fue muy claro en la comunicación de cara a la sociedad, e intentó que no todo ocurriera en Madrid”, añade Carbó. “Comunicar bien con los ciudadanos condiciona la eficacia de las políticas”, aseguró al recibir el premio económico Emilio Ontiveros.
Si bien en otras áreas económicas es más pragmático, en el plano fiscal tiene las ideas claras y un perfil ortodoxo. Durante los años más duros de la crisis estaba en el área fiscal del Banco de España y en el grupo de trabajo de estudios fiscales del BCE. Eran tiempos en los que el Gobierno español debía argumentar ante los representantes del banco las medidas fiscales adoptadas para justificar el apoyo del banco a la deuda española. “Estaba en un segundo o tercer nivel, no estaba muy expuesto”, indican fuentes del mercado.
El pensamiento de De Cos parte siempre de dos premisas: respaldar las decisiones en datos y evaluar la eficacia de las políticas. Así, en la política monetaria, la principal tarea del BCE, no se le considera ni halcón (dispuesto a subir tipos al primer síntoma de inflación) ni paloma (partidario de un planteamiento más laxo), sino un perfil libre de sesgos que puede virar en función del contexto en política monetaria. A diferencia del fútbol, no se pone la camiseta de ningún equipo.
En Fráncfort, esta búsqueda del equilibrio ha dado a Hernández de Cos un peso que, lamentan algunas fuentes, no se corresponde con su impacto en el mundo financiero. “No es proporcional a su influencia política en el consejo. Es una de las pocas personas que tiene línea directa con Lagarde”, apunta un economista. “Es muy equilibrado en todos los sentidos, muy pragmático. No busca la equidistancia, pero sí soluciones pragmáticas y equilibradas. Eso le lleva a emerger como una figura de liderazgo”, resume un extrabajador del Banco de España. “Se mueve muy bien en la divergencia política, no se quiere alejar mucho de los extremos para tener influencia”.
Una ventaja para construir consensos y, también, recabar apoyos. Algo que ha hecho cuidadosamente durante los últimos meses, con visitas a sus contactos económicos en las capitales europeas. Según varias encuestas entre economistas, es el favorito del mercado, en una carrera muy apretada con Knot. La solvencia técnica y la habilidad política le han colocado al principio de la parrilla de salida, y tener la credibilidad de los mercados es un gran punto a favor. Con todo, que su destino pase por Fráncfort dependerá de un juego de equilibrios políticos entre las grandes capitales europeas. “Es una persona con la que verdaderamente merece la pena trabajar y emprender un proyecto nuevo juntos”, resume un excolaborador, que espera que se den las circunstancias para volver a hacerlo.
Source: El País · Nuño Rodrigo
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