A partir de este domingo, la Unión Europea aplicará una tasa de gestión de dos euros a los paquetes procedentes de fuera del bloque comunitario, una medida que entra en vigor semanas antes de campañas clave de consumo como el Black Friday, el Cyber Monday y las compras navideñas. El nuevo gravamen busca gestionar el incremento masivo de paquetes, en particular de aquellos de poco valor, que saturan los servicios aduaneros europeos. Solo en 2025, entraron en la UE unos 6.000 millones de paquetes de comercio electrónico, de los cuales más del 90% procedían de China a través de plataformas como AliExpress, Shein o Temu. La medida cuenta con el respaldo de las organizaciones de consumidores, que llevan tiempo alertando de la presencia de artículos que no cumplen las normas de seguridad del bloque comunitario. ¿Qué productos estarán afectados, quién pagará la tasa y cómo puede repercutir en el precio final? A continuación, se detallan las claves de la norma y cómo afectará al bolsillo de los consumidores.

¿Qué es la nueva tasa y a qué compras afecta?

La tarifa de gestión es un importe fijo de dos euros que se cobrará por las compras online procedentes de países extracomunitarios que entren en la UE a partir del 1 de noviembre de 2026. Se aplicará a los envíos importados directamente desde fuera del bloque comunitario, con independencia del valor del paquete. No obstante, la decisión se toma en gran medida para dar respuesta a la llegada masiva de pequeños paquetes, generalmente de bajo coste.

Emily Riesco, responsable de comercio de la Federación de Consumidores y Usuarios CECU explica que con esta medida se busca “impulsar un consumo más consciente y crítico, parándonos a re-pensar de qué forma se produce, cómo consumimos y por qué”. En ese sentido, cree que “la reforma supondrá una reconfiguración del número de importaciones de paquetes de bajo valor en su mayoría y que suelen tener ciclos de vida muy cortos, consiguiendo disminuir el transporte transnacional, la contaminación de ciertos materiales, los embalajes, la energía procedente de combustibles fósiles en la producción de las mercancías y el sobreconsumo impulsivo que incitan los bajos precios de los productos y los patrones oscuros utilizados por las plataformas”.

¿Se pagan dos euros por paquete o por cada producto?

El recargo no se calcula de forma global por paquete, sino por cada tipo o categoría de artículo (ítem) que contenga el envío. Por ejemplo, si un paquete lleva 10 camisetas iguales, se pagan dos euros. Si contiene 10 camisetas y 10 gorras, al pertenecer a dos categorías distintas, la tasa será de cuatro euros.

¿Quién tiene que pagar este recargo?

La legislación europea estipula que las plataformas de comercio electrónico y vendedores extranjeros son considerados legalmente los importadores comerciales. Por tanto, son estas empresas, como Amazon, AliExpress, Temu o Shein, las que tienen la obligación legal de abonar la tasa a las aduanas. Sin embargo, eso no impide que las plataformas puedan repercutir ese coste de alguna forma al consumidor final, ya sea subiendo el precio de los productos o los gastos de envío.

Raúl Mínguez, director del servicio de estudios en la Cámara de Comercio de España, explica al respecto que las grandes plataformas, especialmente las chinas, disponen de margen de beneficio suficiente como para asumir el sobrecoste en el corto plazo, por lo que no se prevé un traslado inmediato de la tasa al comprador. Pero, medida que transcurran los meses y de cara al “medio plazo, es muy probable que las empresas vayan repercutiendo progresivamente parte de este gravamen en los precios o en el transporte”.

¿Golpea más este recargo a los hogares de menor renta?

Riesco considera que sí en tanto que “los hogares con ingresos bajos y medios son más propensos a comprar en plataformas de comercio electrónico chinas, aunque los consumidores de todos los niveles de ingresos también las utilizan”. España es el tercer país europeo que más utiliza las plataformas de comercio electrónico chinas, por lo que sería uno de los países más afectados ante un eventual incremento de precios. Pese a ello, la analista insiste en que “es esencial contar con controles eficaces para proteger a todo el mundo, incluidas aquellas personas que dependen de las compras a bajo coste”.

¿Pueden añadir la tasa en la pasarela de pago?

No. La Organización Europea de Consumidores (BEUC) ha advertido sobre el riesgo de que algunos portales intenten cargar este coste al comprador durante los últimos pasos del proceso de pago, pero esta práctica es ilegal bajo la legislación europea. Esta exige que el precio final se muestre desde el inicio de la compra, sin recargos ocultos de último minuto.

¿Por qué aprueba la UE este tributo?

El principal objetivo es frenar la entrada de mercancías que incumplen las normativas comunitarias y financiar los costes de los servicios aduaneros de los países miembros. Esto incluye la verificación de datos ―qué producto es, quién lo vende o su valor declarado―, el análisis de riesgos, los sistemas informáticos que utilizan las aduanas para procesar la información de los millones de envíos, y las inspecciones físicas.

La tasa ha sido impuesta porque, el volumen de pequeños paquetes que llegan a la UE ha crecido hasta tal punto que inspeccionar todos los productos resulta imposible. Para atajar este problema, la UE no solo busca recaudar fondos, sino transformar el modelo de inspección mediante más inspectores y controles físicos, más presión a las tiendas online y fomentar el envío agrupado.

El endurecimiento de las inspecciones se debe a que muchos de los productos vendidos no cumplen las normas europeas. Ensayos independientes coordinados por organizaciones de consumidores de la red BEUC encontraron que el 69% de los 162 artículos analizados en Shein y Temu —entre ellos juguetes, cargadores USB y bisutería— no cumplían la normativa y podían resultar peligrosos. En pruebas específicas realizadas con productos de Temu, el porcentaje de incumplimiento llegó hasta el 96%. Los riesgos detectados incluían incendios, descargas eléctricas, asfixia infantil o exposición a sustancias químicas tóxicas en ropa y cosmética.

¿En qué se diferencia esta tasa del arancel de tres euros aplicado desde julio?

Son dos medidas distintas, pero ambas afectan a los envíos de bajo valor. El arancel de tres euros, que empezó a aplicarse en julio de este año, es un derecho aduanero para las importaciones de menos de 150 euros y tiene, al menos sobre el papel, un carácter temporal. Está previsto que se mantenga hasta el 1 de julio de 2028. A partir de entonces, los centros de datos aduaneros coordinados deberían estar en marcha y podrían aplicarse aranceles acordes con el valor de la mercancía, su origen y su clasificación.

Los dos euros, en cambio, corresponden a una tasa de gestión aduanera destinada a cubrir los costes de tramitar y controlar estos envíos. Esta tasa tiene carácter permanente y funciona, según Mínguez, como un mensaje disuasorio para China. En su opinión, la medida “tendrá un efecto testimonial en las arcas públicas, pero lanza una señal para todos aquellos (en particular Pekín) que quieran ver a la Unión Europea como un mercado proclive a ser inundado con excedentes comerciales de bajo valor”.

En cualquier caso, ambos deben ser asumidos por la empresa importadora o la plataforma de comercio electrónico ante la aduana y no por el consumidor. Además no son reembolsables, incluso en los casos en los que la mercancía sea devuelta, según explica Riesco.

¿A dónde va el dinero recaudado?

La tasa está destinada a cubrir los costes que generan los controles aduaneros en todos los países miembros de la UE. La recaudación permitirá costear más controles, equipo, infraestructura digital y los servicios de la Autoridad Aduanera de la UE, la nueva agencia europea descentralizada con sede en Lille (Francia), que coordinará la gestión de riesgos aduaneros a nivel comunitario. Además, la Comisión Europea publicará un informe de evaluación cada dos años para ajustar el importe de la tarifa si los costes cambian.

La normativa contempla que el dinero recaudado se distribuya entre los Estados miembros en proporción a la intensidad de uso de cada aduana. Bajo esa lógica, España sería uno de los países más beneficiados, al situarse como la séptima economía que más paquetes de bajo valor recibe cada año. Las estimaciones más moderadas asumen que, gracias a esta tasa, el país recaudará al menos 500 millones de euros más al año ―asumiendo que cada envío contenga una sola categoría arancelaria―.

La cuestión que queda por ver es hasta qué punto esa recaudación se traducirá en más recursos y controles efectivos en las aduanas nacionales. BEUC subraya que el éxito de la medida dependerá de que los gobiernos nacionales canalicen de forma transparente este dinero para reforzar sus aduanas sobre el terreno.

Source: El País · Denisse López

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