En una finca de Villanueva de Alcorón (Guadalajara), en un bosque de robles, pastan 39 caballos de Przewalski, unos pequeños equinos parecidos a cebras, pero de color marrón y sin rayas. No son originarios de ningún ecosistema ibérico, sino de las estepas asiáticas, y han sido traídos de proyectos de recuperación de Hungría y Francia, de los pocos sitios donde sobreviven estos animales, además de China y Mongolia. “Son los únicos caballos salvajes que quedan en el planeta, porque no llegaron a ser domesticados, y lo más parecido a los extintos caballos salvajes ibéricos”, asegura Mara Zamora, directora de la fundación Rewilding Spain, la entidad detrás de ensayos como este que se están llevando a cabo en Castilla-La Mancha y Aragón.
Estos caballos de Przewalski forman parte del proyecto Sistema Ibérico Sur (en inglés, Iberian Highlands), que contempla numerosas acciones salpicadas por un territorio de 850.000 hectáreas, en Guadalajara, Cuenca y Teruel. Una descomunal superficie que, según la directora de esta fundación, hace que esta sea la mayor iniciativa de renaturalización (recuperación de la vida salvaje) de España y del sur de Europa. “No intervenimos en todas partes, pero nuestro objetivo es actuar a gran escala, a escala del paisaje, para restaurar en un plazo de 20 años dinámicas ecológicas de la naturaleza que se han perdido”, afirma Zamora.
De 2022 a 2025, esta entidad ha dedicado más de 4,5 millones de euros, la mayoría de fondos privados y de filántropos de fuera de España, para poner en marcha pruebas experimentales con grandes herbívoros nada convencionales, como caballos de Przewalski, bisontes o tauros (una raza bovina creada a semejanza de los antiguos uros), además de otras intervenciones de reintroducción de fauna autóctona, de conservación de bosques maduros y de apoyo a la economía local. Estos fondos proceden principalmente del programa británico Endangered Lanscapes, de una fundación de la marca de relojes Cartier y de la organización Rewilding Europe, con sede en Holanda.
Desde que la iniciativa Sistema Ibérico Sur se pusiera en marcha en 2022, ya pastan en estas tierras 70 tauros, 49 caballos serranos, 47 caballos pottoka, 39 caballos de Przewalski y 10 bisontes. Estos últimos viven en otro monte en El Recuenco (Guadalajara), metidos entre los pinos, lo que genera un ambiente más propio del bosque polaco de Bialowieza que de un monte alcarreño. La introducción de esta especie en otros proyectos del país ha sido cuestionada por algunos investigadores españoles. Por ello, Rewilding Spain no plantea este caso como una suelta más, sino como un estudio de campo controlado para analizar más en profundidad qué efectos tienen estos animales en los ecosistemas ibéricos, en el que participan las universidades del País Vasco, de Manchester (Reino Unido) y de Aarhus (Dinamarca).
Algunos de estos territorios tienen una densidad de humanos mínima, similar a la de Mongolia. Curiosamente, los bisontes han llegado a Guadalajara por el interés de un alcalde de la zona, Kike Collada, el regidor de El Recuenco, con 80 vecinos empadronados. “Los ayuntamientos que somos tan pequeños no tenemos recursos y la masa forestal que hay que gestionar aquí es enorme”, incide Collada, que considera que, además de ayudar a prevenir incendios forestales, estos animales suponen “una oportunidad”, pues están creando empleo y atrayendo turistas. Como explica el alcalde, la fundación accede a estas fincas públicas a través de un alquiler de los derechos de pasto.
En conjunto, Rewilding Spain actúa ya directamente en 30.000 hectáreas en las que paga por los derechos de aprovechamiento de pastos, en algunos sitios, con acuerdos por 20 años. Este movimiento ambientalista busca restaurar la naturaleza salvaje recuperando piezas clave que se perdieron y sustituyéndolas por alternativas parecidas cuando ya se han extinguido. Con la vuelta de los grandes herbívoros, se quiere que los animales se coman el exceso de vegetación en el campo, que abran espacios de forma natural en el paisaje y que otras especies salgan beneficiadas. Esto último pasa con los abundantes escarabajos peloteros que se ven en las boñigas de los bisontes.
La pregunta es: ¿por qué caballos de Przewalski, bisontes o tauros en lugar de vacas? “No tenemos nada en contra de la ganadería. Si aquí hubiera ganado, nosotros no estaríamos, pues también vale para esto”, responde Zamora, que defiende que “las administraciones deberían apoyar más la ganadería extensiva”. “Pero en esta zona ya no hay ganado prácticamente y pensamos que no va a volver. Es una utopía que regrese a la escala necesaria”, añade. Desde este punto de vista, la directora de Rewilding Spain sostiene que resulta mucho más viable la introducción de estos grandes herbívoros salvajes, por ser mucho más resistentes y poder sobrevivir por su cuenta, sin requerir por lo general alimentación suplementaria ni otros cuidados. Si se traduce a números, defiende que los costes por hectárea son mucho menores.
Así lo asegura también uno de los trabajadores que vigila el cercado de 400 hectáreas de los bisontes, el venezolano Darío Castillo: “Vengo de familia de ganaderos y he trabajado con ganado antes en Palencia. Con las vacas necesitas tener un rendimiento económico, aquí no”, comenta. “El manejo de los bisontes es básicamente supervisión, no intervenimos”. Esto ocurre incluso en los partos, en los que se apañan los animales ellos solos.
En la manada de El Recuenco ya tienen una cría de bisonte, pero en otra finca de Mazarete (también en Guadalajara) conviven con caballos serranos 59 tauros, habiéndose contabilizado ya 28 nacimientos. Estos enormes bovinos, que pueden llegar a los 1.000 kilos, creados por una organización holandesa cruzando diferentes tipos de vacas europeas para buscar el mayor parecido con los extintos uros, pastan en unos terrenos que se quemaron en un brutal incendio en 2005 en el que murieron 11 bomberos forestales. Tras aquel desastre, en estos terrenos estaba saliendo mucho matorral, y muy denso, lo que se quiere solucionar con estos grandes herbívoros, para generar un paisaje más abierto y variado.
Estos tauros, junto a los caballos serranos, viven dentro de un gigantesco cercado de 1.000 hectáreas. No obstante, como precisa Zamora, la idea es que los vallados vayan ampliándose según aumente el número de animales. Para la directora de Rewilding Spain, que es abogada, las mayores dificultades de la iniciativa en estos momentos son jurídicas. Las normativas españolas no contemplan actuaciones de conservación de este tipo con grandes herbívoros, por lo que legalmente son tratados como ganado. En el caso de los bóvidos, esto obliga a separarlos uno a uno cada cierto tiempo para pasar revisiones veterinarias, lo que resulta muy complejo con animales tan grandes que se quiere que vivan de forma salvaje. “Estamos planteando convertirnos en núcleo zoológico para trabajar con requisitos de fauna silvestre”, señala la responsable de la fundación.
Aunque la mayoría de sus actuaciones son en fincas públicas, a través de acuerdos con las administraciones locales, la fundación ha adquirido de forma reciente la finca Belvalle, de casi 900 hectáreas, en Cuenca, también con donaciones de filántropos extranjeros. Además de esto, paga por no explotar bosques maduros de dos montes de Vega del Codorno y de Tragacete, en la misma provincia, y ayuda económicamente a empresas locales de turismo por todo este territorio. Asimismo, financia la reintroducción de buitres negros que lleva a cabo la Junta de Castilla-La Mancha y la suelta de conejos para preparar el terreno a una hipotética entrada del lince ibérico. Esta es una de las piezas que más desean recuperar.
Source: El País · Clemente Álvarez
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