Si el PSOE nos puede dar un cursillo cutre en materia de cloacas, la derecha nos puede dar un máster entero
Los helicópteros tableteaban el viernes con tanto empecinamiento en el cielo de Madrid que la ciudad parecía un escenario de Apocalypse Now. Estábamos en Ópera grabando una entrevista con Isabel Coixet y el ruido nos cegaba tantas veces la conversación que la cineasta bromeó: “¡Imagino que están bajando a Milei y su motosierra con un cable!” La Cumbre Iberoamericana se celebraba muy cerca y el denso control policial pesaba en una atmósfera en la que todo es tan vertiginoso que ya nada nos sorprende. Mientras se acrecentaban las sirenas y el batir de las aspas, decenas de vuelos estaban afectados en Europa por amenazas de bomba y nos aterraba saber que los bancos de sangre también son víctimas de ciberataques. Más la ristra de protestas en Madrid y Francia.
“En 2026 nos cuesta respirar”, aseguró esta semana el estupendo escritor Gonçalo Tavares al recibir el premio Formentor. “Las noticias circulan a algunos metros del suelo y la cantidad de oxígeno disminuye”.
Y es muy cierto. Al igual que esos helicópteros sobre Madrid, las noticias están circulando a algunos metros del suelo como aspas forradas de cuchillas. La campaña intenta renacer estos días tras la catástrofe ferroviaria, pero está sobrepasada por acontecimientos que nada tienen que ver con los programas electorales. Enternece el esfuerzo del PSOE por simular que la dimisión de Óscar Puente abre una nueva página. Más allá de Ceutas y trenes, los nuevos registros de la UCO por el caso Koldo y Ábalos nos recuerdan la basura acumulada. El pago de 240.000 euros a la defensa de Koldo por parte de un periódico digital de derechas nos recuerda que, si el PSOE nos puede dar un cursillo bastante cutre en materia de cloacas, el PP nos puede dar un máster entero.
Las noticias vuelan como esos helicópteros y aún no conocemos el guion de lo que ocurrirá antes de que votemos. Como recuerda Kiko Llaneras en su nuevo podcast de análisis electoral, la ventana de atención es cada vez más corta y lo que antes duraba días se esfuma en segundos. Quién sabe si el 29-N ya no estaremos pensando en trenes, sino solo en el miedo que nos da todo lo que va a seguir ocurriendo en esta era acelerada y loca.
“Las noticias vienen con monóxido de carbono; están hechas para hacer toser a los humanos, para asfixiarlos, para pedir ayuda”, siguió Tavares en las luminosas Conversaciones Literarias celebradas esta semana en Formentor. “Y no hay nada más peligroso que una inmensa multitud asustada”. Pues eso. Que de Apocalypse Now estamos pasando a una nueva entrega del apocalipsis zombi.
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Source: El País · Berna González Harbour
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