Ana Obregón (Madrid, 71 años) sorprendía este martes 3 de noviembre con un mediático mensaje publicado en su cuenta de Instagram en el que pedía disculpas a Antonia Dell’Atte (Ostuni, Italia, 61 años) por acusarla en 2021 de haber falsificado una denuncia de malos tratos contra su exmarido, Alessandro Lecquio. “Lo siento mucho, Antonia”, decía al final del texto, después de reconocer que la acusó sin pruebas. Ese día, la reacción de Dell’Atte fue escueta y a través de terceros, concretamente de la periodista Marta Riesco, que compartió un mensaje de la exmodelo en el programa El Sótano de TEN: “Ha dejado con el culo al aire a mi verdugo y maltratador, Lecquio”. Pero este jueves, Dell’Atte ha utilizado su perfil de Instagram, con más de 66.100 seguidores, para dar una extensa respuesta. “La grandeza de las personas nobles es salvar a los demás. Yo, Ana Obregón, te he salvado de una condena y de ir a la cárcel”, ha iniciado el contundente escrito, que ha acompañado con una foto suya superpuesta a unas imágenes creadas con inteligencia artificial en las que un águila con corona sostiene un cartel en el que pone: “Verdad y justicia”.

“El mea culpa de Ana Obregón: por fin ha despertado después de 35 años de mentira y acoso mediático sobre mi persona. Acepto tus disculpas y tu arrepentimiento, esperando que sea sincero. Después de 35 años, has admitido que has encubierto y defendido a mi maltratador, Alessandro Lecquio”, afirma la italiana. “Entiendo que ‘errar es humano, pero perseverar es diabólico’ y tú has perseverado durante 35 años”, insiste en su post. “Espero que sea la última vez de darte esta oportunidad como lo he hecho en el pasado y en privado pidiéndome que te perdonara”, ha añadido en el mensaje, que ha compartido también en sus stories, seguido del artículo de Isabel Valdés publicado este jueves en EL PAÍS, titulado Por qué importa (de verdad) la disculpa pública de Ana Obregón a Antonia Dell’Atte.

Después del extenso comunicado en el que cita, entre otros, el Sermón del Monte de San Mateo —“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados”—, la exmodelo concluye con una posdata dirigida a la sociedad en general: “Las denuncias falsas no existen... y la que puse yo en el lejano 1991 de malos tratos es auténtica... ¡No hay más que añadir, su Señoría!”. El 9 de marzo de 1991, Dell’Atte interpuso una denuncia contra Lecquio en la comisaría de Chamberí “por abandono familiar y malos tratos físicos y psíquicos”, que finalmente acabó retirando: “Tenía miedo por mi hijo, estaba sola en España, muchas cosas”, contó sobre los motivos de esa decisión a EL PAÍS en una entrevista que acabó suponiendo el despido de su expareja de Mediaset, la cadena en la que colaboró durante años. Esta entrevista no supuso solo la caída en desgracia del tertuliano, sino un hito en el reconocimiento de la violencia machista en la cultura popular y el fin de años de tratar su historia en los platós de televisión como escándalos y relleno de parrillas, pero nunca como un caso de violencia machista.

Junto al nuevo mensaje, la exmodelo ha publicado también un carrusel de fotos en el que se compara con un águila. “Hay un pequeño pájaro que no teme enfrentarse a uno de los grandes del cielo: el cuervo. Con una mezcla de atrevimiento e imprudencia, se lanza sobre el lomo del águila y comienza a picotearle el cuello, buscando provocarla y hacerla reaccionar. Cualquier otro animal entraría en el enfrentamiento, pero el águila tiene otra manera de responder…”, escribe. “En vez de gastar sus fuerzas intentando librarse del cuervo, el águila elige otro camino: despliega sus alas y comienza a ascender. Sube cada vez más alto, hasta alcanzar esas alturas donde el aire se vuelve más ligero y el cuervo ya no puede seguirla. Sin necesidad de enfrentamiento, el cuervo termina quedándose atrás y cae por si solo. No hay lucha, no hay desgaste, tampoco distracciones. Solo una decisión: seguir elevándose. Porque esa es la verdadera fortaleza del águila: saber cuándo dejar de mirar lo que intenta frenarla y concentrarse en llegar más alto”, escribe sobre la segunda imagen, todas acompañadas de su foto superpuesta con el águila. Además, se ven algunos cuervos con las palabras “embustero”, “maltratador”, “mentira”, “malos tratos”, “manipulación”, “prensa amarilla”.

“Que hablen, que opinen, que hagan ruido… tú sigue desplegando tus alas. Al final, lo importante no es quién intenta frenarte, sino hasta dónde eres capaz de llegar”, se lee en otra de las fotos. “No todas las provocaciones merecen una reacción, ni todas las personas merecen tu atención. A veces, la mejor respuesta es seguir adelante sin mirar atrás”, añade. Y en la última foto, sentencia: “He luchado para que todas las mujeres maltratadas que quieran ser libres, tengan que denunciar como hice yo con mi ex verdugo y maltratador Alessandro Lecquio”.

En su mensaje del martes, Obregón se disculpó con Antonia Dell’Atte por “las manifestaciones realizadas el 29 de abril de 2021″ contra ella. Como explica el texto de la actriz y presentadora, que acompaña una foto de ambas mujeres posando juntas, ella entonces acusó a Dell’Atte de “haber falsificado una denuncia que presentó por malos tratos en 1991 contra su exmarido, Alessandro Lecquio, porque lo decía un informe policial”. Cinco años después de aquel episodio, Obregón, a pocos días del juicio en el que iba a sentarse en el banquillo por esta cuestión —un juicio confirmado ahora por Dell’Atte con su publicación—, justificaba en el comunicado que aquellas manifestaciones habían sido hechas “desconociendo resoluciones judiciales firmes del juzgado instructor y la Audiencia de Madrid que descartaron que la Sra. Dell’Atte hubiera falsificado ningún documento”.

El post en el que aún puede leerse el comunicado, y que acumula cerca de 25.000 Me gusta y está cerrado a comentarios —y tiene marcado para que sea el primero que se ve en su perfil—, se divide en tres partes. En la última de ellas, la presentadora admite que aquellas palabras, que la actriz dejó plasmadas en otra publicación de Instagram que posteriormente fue eliminada, “han provocado un daño en el buen nombre y honor” de Dell’Atte y que esta es la razón por la que se disculpa públicamente con la exmodelo. “Reitero que dicha información y manifestaciones vertidas no eran ciertas y publico en mi perfil de Instagram este comunicado para la reparación de dichos daños personales y morales”, afirma en el texto del post.

En aquellas acusaciones de las que Obregón ahora ha querido retractarse, la actriz de Ana y los siete decía: “He visto con mis propios ojos el informe de la POLICÍA CIENTÍFICA que concluye que la denuncia de malos tratos presentada por esta señora LA HA FALSIFICADO”. Unas palabras, asegura ahora, de las que se arrepiente. Aunque, como finaliza el texto de su post: “No basta con arrepentirse en silencio. Quien ha causado un daño también debe tener el valor de reconocerlo’. Lo siento mucho, Antonia. Lo siento mucho, Clemente [en referencia al hijo de Alessandro Lecquio y Antonia Dell’Atte]”.

Dell’Atte fue la primera esposa Alessandro Lecquio, un matrimonio que duró cuatro años, de 1987 a 1991, durante el que nació su primogénito, Clemente. Obregón fue su pareja algo más de tres años, hasta que se separaron en abril de 1994, y la actriz tuvo con él a su único hijo, Aless, que falleció el 13 de mayo de 2020 con 27 años a causa de un cáncer. Una relación que nació antes de su divorcio, y Dell’Atte denunció en los medios la traición del conde y la actriz con la intensidad que la caracteriza. Entre ambas mujeres se creó una enemistad que fue legendaria en la prensa rosa.

Source: El País

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