La celebración de Halloween el 31 de octubre, que los más viejos del lugar solo veían en las películas estadounidenses de los ochenta y los noventa, se ha instalado ya en el calendario español como una fiesta más. Hay quien disfruta con ella -los adultos más abiertos a las modas foráneas y la práctica totalidad de los niños-, y quien refunfuña llámandola costumbre invasora, para después insistir en que lo nuestro es Todos los Santos, el magosto o la castanyada.

Nosotros no nos mojamos en esta batalla, pero sí vamos a reivindicar el uso de dos hortalizas naranjas asociadas al dichoso Día de los Muertos: el boniato y, sobre todo, la calabaza. Ambas están en su mejor momento, y festejes o no festejes, sería una tontería desaprovecharlo. Por eso hemos recopilado algunas de las mejores recetas con estos dos ingredientes, que se pueden hacer sin necesidad de truco ni trato.

Calabaza glaseada con salsa de cacahuete y lima

Este plato puede lucir como aperitivo en una cena con invitados y convertirte en protagonista de la temporada otoñal. También funciona muy bien a diario: si lo sirves con arroz blanco o integral, una ensalada de hojas verdes y un huevo mollet, tendrás una comida completa y muy sabrosa.

Croquetas de boniato y queso

Para conseguir unas croquetas con carácter, conviene elegir un queso que se funda y aporte textura cremosa a la masa. Funcionan especialmente bien la mozzarella, el cheddar, el gruyère o el camembert. También hemos probado con feta: aunque no llega a derretirse, aporta una suavidad extra y un toque salado que combina muy bien con la dulzura del boniato y el picante del chile.

Crema de calabaza

Asar la calabaza en vez de hervirla multiplica su sabor. El calor del horno elimina parte del agua, la dora y provoca una ligera caramelización, de modo que su dulzor se hace más intenso. Además, cualquier crema de verduras mejora si se termina con un hilo de aceite de oliva.

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Crema de calabaza: cómo usar el aceite de oliva para triunfar con ella | EL COMIDISTA

Crema de boniato y coco

Se trata de una crema sencilla con matices de cocina asiática: leche de coco en lugar de nata, algo de chile, jengibre fresco, comino y lima. Está realmente buena y sorprende por lo ligera que resulta, ya que no lleva patata ni cremaza.

Calabaza rellena

El relleno propuesto es sencillo, pero con mucho sabor: espinacas jugosas, manzana ácida y pasas hidratadas en vinagre de Jerez, que crean un contraste con la dulzura de la calabaza; avellanas crujientes y gorgonzola, que refuerzan el lado salado. Es una combinación de verduras y fruta de temporada con un aire nostálgico que puede gustar tanto a quienes comen de todo como a los vegetarianos cansados de la ensalada y las verduras a la plancha.

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Calabaza rellena: una fiesta de verduras de invierno | EL COMIDISTA

Palitos de boniato crujientes

Conseguir que el boniato quede con una capa crujiente no siempre es fácil. Este tubérculo contiene menos almidón y más azúcares que la patata, por lo que tiende a quedar blando al freírlo o asarlo. La solución es bastante simple: incorporar maicena, que aporta el almidón necesario para que los bastones queden crujientes.

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Palitos de boniato: la receta para que queden crujientes | EL COMIDISTA

Alubias con calabaza

Estas alubias están pensadas para prepararse rápidamente y con poco esfuerzo. Se inspiran en la olla gitana típica de la Región de Murcia, aunque con menos ingredientes: desaparecen los garbanzos, las judías verdes, la zanahoria y las peras, pero se conservan la hierbabuena, el pimentón y el tomate. El truco está en triturar parte de la calabaza e incorporarla al final del guiso para darle más cremosidad.

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Alubias blancas con calabaza: cocina tradicional rápida y sin carne | EL COMIDISTA

Boniatos asados caramelizados

Si alguna vez has asado boniatos enteros, ya conoces lo dulces que son por naturaleza. Esta forma viral de cocinarlos consigue el mismo resultado, pero con un extra: al partirlos por la mitad, colocar la cara cortada sobre la bandeja y hornearlos una hora y media a 160 ºC, quedan muy dulces y desarrollan una fina corteza caramelizada y crujiente.

Garbanzos salteados con acelgas, boniato y huevo

En esta receta combinamos garbanzos con acelga y boniato, aprovechando que el otoño es su mejor momento. El boniato se cocina primero en dados pequeños hasta que se dora y queda algo crujiente; después se incorpora al final para que no se deshaga. La acelga se prepara en dos fases: las pencas, más fibrosas, se sofrien con cebolla y ajo, mientras que las hojas verdes se añaden después, pues solo necesitan unos minutos.

Lasaña de calabaza, gorgonzola y frutos secos

Trabajar con calabazas enteras puede ser un poco engorroso, aunque es fácil encontrarlas ya cortadas, listas para usar en asados, purés o cremas. Dar sabor a la bechamel con queso, especias o hierbas —si son leñosas, infusionándolas en la leche y retirándolas después— es un recurso muy útil para croquetas, gratinados o pastas rellenas como esta.

Tarta de calabaza para celebrar Halloween

Este pastel no pretende ser saludable ni encajar en la etiqueta de real food, y no vamos a vendértelo como tal. Lleva harina integral, calabaza y aceite de oliva, pero también harina refinada y azúcar: es un dulce pensado para ocasiones especiales, como la noche de Halloween. Lo que sí podemos asegurar es que queda muy jugosa y que, al comerla, puedes autoengañarte y decirte que estás tomando verdura.

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Tarta de calabaza para celebrar Halloween | EL COMIDISTA

Pastel de boniato

El pastel se puede hacer con hasta tres días de antelación y conservarse a temperatura ambiente, envuelto en film y sin sacarlo del molde. La masa estilo americano puede resultar algo delicada, porque se busca añadir la mínima cantidad de agua posible: así se forma poco gluten y la base queda crujiente, pero a la vez tierna. Por eso, el agua debe incorporarse poco a poco.

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Source: El País · El Comidista

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