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Milei, Flavio, Trump, entre insultos, huidas y agravios
El problema de Javier Milei no es su temperamento. Lo más inquietante es que ese temperamento, dominado por una ira que el Presidente lleva encima como una segunda piel, no es más que la manifestación de la persona. De tan centrado en sà mismo, el profeta libertario actúa como alguien que no tiene registro del otro . Esa insensibilidad respecto de sus semeja