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Miqueas y Tomás Thärigen, los “guardianes” del Barolo: de trabajar como cadete a crear un negocio que ayuda a conservarlo
Lo que comenzó como una manera de pagar su alquiler, se convirtió en un emprendimiento familiar que recibe miles de turistas al mes y contribuye a reducir un 40% las expensas de un edificio de más de 100 años en el centro porteño