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Su Salta natal, una antigua receta y “el disfrute de lo simple” detrás de las empanadas que recomiendan de boca en boca
El horno de barro está encendido a unos 400 grados. Emilia Saravia observa la llama hipnótica del fuego y, por un instante, viaja a Salta. Cierra los ojos y se siente niña otra vez: en la cocina está su hermana Lali y Doña Tina, una dulce señora, preparando empanadas. Hay aroma a comino, pimentón y cebolla de verdeo. El sol se cuela por la ventana y el relle