La historia de esta casa, ubicada en un club de la provincia de Buenos Aires, empezó con un terreno de geometría irregular y una única huella del pasado: la pileta de una vivienda anterior que conservaron tras la demolición. Sobre ese escenario, el Estudio BracamonteYerba proyectó una casa nueva que aprovecha al máximo las posibilidades del lote con una arquitectura que se abre al jardín.

Pensada para el disfrute y el bajo mantenimiento necesarios en una casa de fin de semana, la obra combina la nobleza del ladrillo común a la vista –con cámara de aire y aislación térmica para asegurar el confort– con una cubierta de chapa prepintada blanca. Fernando Schapochnik

La implantación fue una de las decisiones centrales del proyecto: los arquitectos reconocieron en uno de sus laterales el verdadero frente de la casa.


Así, los ambientes principales se orientan hacia el norte y se vinculan directamente con el espacio verde, lo que favorece la entrada de luz natural y la conexión entre interior y exterior.

Entrar en clima

Una galería semicubierta recibe a quienes llegan a la casa y ofrece reparo en un ingreso protagonista. Así, el recorrido desde la calle hasta el interior se da de manera gradual, mediante un espacio que funciona como una primera aproximación al lenguaje de la vivienda.

El ingreso con puertas de hierro y vidrio esmerilado y revestimientos de madera marca el tono de una casa que combina el bajo mantenimiento con un lenguaje contemporáneo.Fernando Schapochnik

Gracias al recurso del techo a dos aguas, a medida que uno recorre la casa se descubren sorpresas espaciales. El acceso recibe al visitante con una doble altura imponente, mientras que los cuartos ganan amplitud elevándose hacia el norte. Así, cada ambiente tiene una altura medida y pensada en función de su uso.”

— Gonzalo Yerba, socio de Estudio BracamonteYerba

Espacios para compartir, rincones para desconectar

La casa responde a un programa que combina áreas sociales amplias con espacios de intimidad y tareas cotidianas.

En el comedor, la mesa y sillas (El Yeite) dialogan con los materiales de la construcción. Fernando Schapochnik

En la planta baja, el estar, el comedor y la cocina se integran en un ambiente continuo, pensado para compartir distintos momentos del día y diferentes usos.

En la galería, banco y mesa ‘Patrón’ (El Yeite). La pileta, original de la construcción anterior, definió gran parte del proyecto.Fernando Schapochnik

Hacia el jardín, la galería lateral establece una transición natural entre la casa y el exterior. Allí, la parrilla suma un espacio abierto para los encuentros familiares y las reuniones con amigos.

El exterior luminoso encuentra un contrapunto sutil en el interior: el verde elegido para el amoblamiento de la cocina se extiende hacia afuera para dar forma al sector de la parrilla, revestido con azulejos del mismo tono. Fernando Schapochnik

La cocina forma parte de esta dinámica: integrada al área social, acompaña la vida cotidiana y permite que cocinar, comer y reunirse sucedan en un mismo ámbito.


Un sector de televisión, un toilette, lavadero y el baño de servicio completan la planta y permiten que el área social mantenga su amplitud.

En la cocina, un desayunador con banquetas altas ‘Pina’ (El Yeite) y lámpara colgante (Dimm Iluminación) generan el espacio perfecto para comer de pasada o hacer compañía a quien cocina.Fernando Schapochnik

Elegir en conjunto

“Ellos tenían muy claro el espíritu que querían transmitir en su casa, e incluso seleccionamos gran parte del mobiliario codo a codo”, cuenta Gonzalo Yerba.

La galería invita a disfrutar del jardín y del aire libre y refuerza la conexión entre el interior y el exterior tan alineada con la manera de vivir que propone una casa de fin de semana. Fernando Schapochnik

La galería convoca el espíritu de la casa, ya que se pensó justamente como una extensión del área social.

Una cubierta que define la casa

Marcada por un techo a dos aguas de chapa prepintada blanca, la imagen exterior es simple pero llena de carácter. Aunque su forma parece sencilla, cada pendiente cumple una función: en uno de los extremos, el techo se prolonga y crea un espacio semicubierto que da marco al acceso, mientras que en el otro gana altura para alojar los sectores de servicio de la planta alta.

Chapa y ladrillo pintados definen los exteriores.Fernando Schapochnik

“Una de las motivaciones centrales del Estudio en este proyecto fue profundizar la búsqueda y la experimentación en torno a las cubiertas”.


“Lejos de ser un mero elemento de cierre, el techo a dos aguas se convierte en la gran herramienta de síntesis formal y espacial”, explica el arquitecto. Según Yerba, la manipulación de sus pendientes demuestra hasta qué punto se pueden alterar las escalas de los espacios manteniéndolos conectados.

El ingreso de la casa, aprovecha una de sus pendientes.Fernando Schapochnik

El ladrillo común a la vista aporta textura y calidez y recupera un material muy presente en la arquitectura tradicional bonaerense. En contraste, la chapa blanca brinda una impronta contemporánea y la combinación de ambos materiales configura su particular carácter.

En conjunto

En la planta alta, el espacio íntimo incluye un dormitorio principal con baño privado, un segundo dormitorio, un escritorio y un baño general que, con la misma lógica de la planta baja, orientan las vistas hacia el paisaje lateral.

En la planta alta, el blanco pleno se apodera de los interiores.Fernando Schapochnik

Para la elección de la paleta y los materiales, igual que el equipamiento, el trabajo en conjunto fue vital.

El verde fue también el color que se eligió para enfatizar el acceso, que se resolvió con un gran ventanal con vidrio armado para ganar luz natural sin dejar de lado la privacidad. Fernando Schapochnik

“El resultado final conjuga de manera genuina la impronta que como estudio buscamos en cada proyecto y la identidad de los dueños de casa”.


Por Daniela Rusak

Source: La Nación · Daniela Rusak

At a glance

Topic
World
Country
🇦🇷 AR
Publisher language
ES
Added to Allnira