Hace poco más de un año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una recomendación que muchos especialistas consideraron un potencial punto de inflexión en la prevención del VIH. No se trataba de una vacuna ni de una cura definitiva, sino de una estrategia mucho más simple: una inyección que se aplica apenas dos veces por año y que en los estudios clínicos mostró una eficacia cercana a la protección total frente a nuevas infecciones.
Ahora, ese avance científico acaba de dar un paso decisivo para llegar a millones de personas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó una versión genérica del lenacapavir, el único medicamento preventivo contra el VIH que se administra cada seis meses. La decisión permitirá acelerar el acceso al tratamiento en 120 países de ingresos bajos y medianos, donde se espera que tenga un costo de apenas US$40 por persona al año, en comparación con el precio actual que supera los U$28.000.
La noticia fue anunciada por la farmacéutica india Dr. Reddy’s Laboratories, fabricante de la versión genérica, junto con Unitaid, una organización internacional dedicada a ampliar el acceso a medicamentos esenciales. El lanzamiento también cuenta con el respaldo del instituto africano de investigación sanitaria Wits RHI y de la Iniciativa Clinton para el Acceso a la Salud (CHAI).
La diferencia económica es enorme. En Estados Unidos, el medicamento original de Gilead Sciences, comercializado bajo la marca Yeztugo, tiene un precio de lista de US$28.218 por año antes de la cobertura de seguros. El nuevo genérico apunta precisamente a resolver uno de los principales obstáculos que enfrentaba la expansión de esta tecnología: el costo.
Los resultados de los ensayos clínicos explican por qué el medicamento despertó tantas expectativas. El lenacapavir pertenece al grupo de estrategias conocidas como profilaxis previa a la exposición, o PrEP, utilizadas por personas con alto riesgo de contraer VIH antes de entrar en contacto con el virus. A diferencia de otros esquemas preventivos, que requieren la toma diaria de comprimidos, este tratamiento consiste en una aplicación semestral.
Cuando la OMS emitió sus directrices internacionales en julio de 2025, destacó que el fármaco había demostrado una protección casi total frente a la infección. La organización sostuvo entonces que los tratamientos de acción prolongada podrían convertirse en una herramienta fundamental para ampliar la prevención entre personas que tienen dificultades para mantener una rutina diaria de medicación.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó en aquel momento que el lenacapavir representaba una excelente opción preventiva y destacó que había mostrado resultados excepcionales en personas con alto riesgo de infección. También sostuvo que la llegada de la nueva tecnología permitía dar un paso importante hacia un acceso más amplio y equitativo.
Desde la Argentina, el infectólogo Hugo Pizzi había resaltado entonces la simplicidad del esquema terapéutico. “Con dos inyecciones al año realmente lo cubrís”, señaló al analizar los estudios clínicos. También destacó que las investigaciones publicadas mostraban niveles de eficacia superiores al 95%.
Uno de los principales desafíos en la lucha contra el VIH ha sido históricamente la adherencia a los tratamientos preventivos. Las personas que utilizan PrEP mediante comprimidos diarios deben sostener la toma de manera constante para conservar la protección.
“Si no lo tomás, no podés quedar protegido contra el VIH”, explicó Carmen Pérez Casas, responsable de VIH de Unitaid. Según indicó, el nuevo esquema genera una expectativa distinta porque elimina buena parte de las dificultades asociadas al cumplimiento diario del tratamiento. “Con lenacapavir tenemos mucha más esperanza”, sostuvo.
La aprobación otorgada ahora por la FDA corresponde a una modalidad especial utilizada desde hace años por Estados Unidos para facilitar el acceso internacional a medicamentos relacionados con el VIH. Aunque la patente del producto original sigue vigente en territorio estadounidense, la autorización denominada “tentativa” permite utilizar el aval regulatorio de la FDA para acelerar procesos de aprobación en otros países.
El nuevo genérico llega además en un contexto epidemiológico complejo. Según la OMS, alrededor de 41 millones de personas viven actualmente con VIH en el mundo y unas 570.000 murieron el año pasado por causas relacionadas con la enfermedad. A pesar de los avances terapéuticos, en 2024 todavía se registraron 1,3 millones de nuevas infecciones.
Los impulsores del proyecto consideran que ampliar el acceso a esta nueva generación de tratamientos preventivos podría modificar significativamente ese panorama.
Carolyn Amole, directora del programa de VIH de la Iniciativa Clinton para el Acceso a la Salud, señaló que la disponibilidad de una versión genérica de calidad abre la posibilidad de llegar a millones de personas que hoy no acceden a medidas preventivas eficaces. Según estimó, una expansión masiva del tratamiento podría transformar el curso de la epidemia.
Garantizar el financiamiento
No obstante, los especialistas advierten que la aprobación representa apenas una parte del desafío. Será necesario garantizar financiamiento para comprar los medicamentos, fortalecer los sistemas sanitarios y asegurar que el tratamiento llegue efectivamente a las poblaciones que lo necesitan.
Además, el uso de lenacapavir requiere controles periódicos. Las personas deben realizarse pruebas de VIH antes de iniciar el esquema y antes de cada nueva aplicación, ya que se detectaron casos de resistencia a medicamentos cuando el tratamiento fue utilizado por personas que ya estaban infectadas sin saberlo.
Aún con esas precauciones, el consenso entre organismos internacionales y especialistas es que el lenacapavir representa una de las herramientas más prometedoras aparecidas en décadas para prevenir nuevas infecciones.
Con información de AP y AFP.
LA NACION
Source: La Nación · LA NACION
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