WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró este domingo “altamente improbable” que su gobierno tenga que reanudar los ataques militares contra Irán, siempre que continúen los avances diplomáticos y Teherán acepte firmar un acuerdo que satisfaga las exigencias de Washington. Sin embargo, advirtió que las fuerzas estadounidenses están preparadas para volver a atacar y que ya tienen identificados objetivos estratégicos dentro del territorio iraní.
“Es muy poco probable que sea necesario. Lo haría si fuera necesario, pero ya los golpeamos muy duro”, afirmó Trump en una entrevista telefónica con la cadena CNN, en la que insistió en que la posibilidad de una nueva ofensiva dependerá de que las autoridades iraníes acepten un acuerdo “muy sólido”.
El mandatario aseguró que Irán atraviesa una situación de debilidad económica y militar como consecuencia de los ataques estadounidenses. Según sus estimaciones, el país conserva apenas un 10% de su capacidad de producción de misiles y un 15% de la de drones, mientras que sus sistemas de defensa aérea habrían quedado destruidos.
Trump también reveló que Washington tiene identificados objetivos de infraestructura para una eventual nueva ofensiva, entre ellos centrales eléctricas y puentes. “Tenemos 38 puentes en la mira que podemos derribar literalmente en una hora. Todos quedarán destruidos”, amenazó. No obstante, sostuvo que preferiría no atacar esas instalaciones porque su reconstrucción podría demandar una década.
El presidente afirmó además que las fuerzas estadounidenses están preparadas para actuar en caso de que fracase la vía diplomática. “Tengo tres portaviones aquí. El otro acaba de llegar. Están completamente preparados y armados”, dijo, en referencia al despliegue militar de Washington en la región.
Las declaraciones contrastaron con las del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien aseguró que las conversaciones entre ambos países permanecen estancadas como consecuencia del impacto político de las elecciones legislativas estadounidenses de la semana pasada, en las que los republicanos sufrieron una dura derrota.
“En los últimos días no ha habido más viajes de mediadores, y la razón es el shock que los resultados de las elecciones en Estados Unidos han causado a todos”, afirmó Araqchi a la televisión estatal iraní. “Ahora debemos ver cuánto tiempo tardan en asimilar estos resultados para determinar cómo avanzaremos”, agregó.
El canciller iraní instó a la Casa Blanca a tomar una decisión tras los resultados electorales en Estados Unidos: “Los votantes estadounidenses han hecho su elección. Es hora de que la Casa Blanca tome la suya”, escribió. Además, aseguró que la propuesta de Teherán para poner fin a la guerra en todos los frentes sigue vigente, pero advirtió que, si Washington opta por continuar el conflicto, encontrará a las fuerzas iraníes “alerta y curtidas en la batalla”.
El presidente estadounidense reconoció anteriormente que el conflicto con Irán contribuyó a la derrota republicana, en un contexto de creciente malestar por el impacto económico de las hostilidades.
Un conflicto sin salida diplomática
Ocho meses después del comienzo de la guerra, ambos países permanecen en un punto muerto, con escasa actividad militar y sin avances significativos en las negociaciones. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo, afectó los suministros procedentes del golfo y contribuyó al aumento de los precios de los combustibles en Estados Unidos.
Los esfuerzos diplomáticos se habían intensificado antes de las elecciones, pero las últimas semanas estuvieron marcadas por las amenazas de Trump de reanudar los bombardeos. La actividad de los mediadores volvió a cobrar impulso en los últimos días: el viernes, el mandatario conversó con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, sobre la reducción de las tensiones regionales.
A su vez, Araqchi mantuvo contactos con sus homólogos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Pakistán, Kuwait, Jordania, Turquía, Chipre y Qatar.
Pese a esos movimientos, las diferencias siguen siendo profundas. Teherán busca preservar su programa nuclear y mantener el control del estrecho de Ormuz, mientras Washington exige condiciones que limiten las capacidades estratégicas iraníes y garanticen la reapertura de esa ruta marítima.
Trump, que en los últimos meses alternó amenazas militares con señales de disposición a negociar, volvió a insistir en que Irán desea alcanzar un acuerdo. “Quieren llegar a un acuerdo desesperadamente”, aseguró, aunque no precisó qué condiciones estaría dispuesto a aceptar su gobierno para poner fin al conflicto.
Agencias AP y AFP
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Source: La Nación · LA NACION
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