Muchas personas se preparan una taza de café o té y después no pueden terminarlas. Cuando se les pregunta el porqué, algunas dicen que se debe a que no les gusta el sabor que deja el azúcar o el edulcorante hacia el final de la bebida, mientras que otras explican que solo se debe a una distracción diaria. Sin embargo, expertos en psicología decidieron analizar este comportamiento y encontrarle una respuesta a este interrogante.
La teoría mayormente planteada con esta actitud se encuentra vinculada con un concepto psicológico llamado aversión al asco. “El asco es una de las emociones primarias que posee el ser humano. En concreto, es considerada una de las emociones de índole negativa, aunque en realidad cumple una función protectora para las personas, ya que nos puede proteger frente a posibles amenazas para nuestra salud, como pudiera ser la ingestión de alimentos en mal estado o frente a objetos que son peligrosos debido a que son potencialmente contaminantes”, explicó el portal Psicología y Mente.
Por esta razón, muchas personas se encuentran negadas instintivamente a dejar el final de su taza, para prevenir sentir un sabor que no les gusta, como puede ser la acumulación de azúcares o el intenso sabor de un té de hierbas que se concentra hacia el final.
El psicólogo Paul Rozin escribió para la Asociación Psicológica Americana un artículo titulado “Speaking of Psychology: Yuck! What disgusts us and why (Hablando de psicología: ¡Qué asco! ¿Qué nos repugna y por qué?)“. En el mismo señaló que el asco no solo es una emoción básica que nos protege de enfermedades, sino que puede extenderse a cosas que no son objetivamente peligrosas, pero que psicológicamente percibimos como contaminadas por asociación.
“El incesto es un buen ejemplo. La gente suele sentir náuseas ante los insectos, pero no ocurre lo mismo con cosas como el robo. Hay delitos sin derramamiento de sangre. Así que parece que la ira es la emoción que más interviene en la mayoría de lo que llamamos comportamiento inmoral”, analizó el profesional.
En algunas personas el asco se presenta de forma intensa, es especial si hay antecedentes de TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), donde el miedo a la contaminación puede volverse incontrolable. Además, según un artículo publicado por NeuroLaunch, el dejar un poco de bebida en un vaso o taza es un ejemplo de cómo el TDAH afecta las funciones ejecutivas. “Es un aspecto común, aunque a menudo pasado por alto, de vivir con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)”, remarcaron los especialistas.
Pero también existen razones educativas y culturales por las que se realiza esta acción. En el primer caso, si un niño ve que su madre o adulto responsable realiza esta acción cada vez que se sirve una bebida, suele realizarlo por imitación. En cambio, la segunda razón planteada puede verse claramente en países como Japón y Corea, donde los invitados a un hogar suelen dejar un poco de la bebida en su taza o vaso cuando se encuentran satisfechos. Es una forma de agradecer al anfitrión por el agasajo realizado.
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Source: La Nación · LA NACION
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