TRES ARROYOS.- La búsqueda de nuevos destinos para la cebada, la malta y los cambios en el consumo de cerveza marcan dos frentes de crecimiento para la industria local. Con esos objetivos, Cervecería y Maltería Quilmes apuesta a la investigación genética en esta ciudad bonaerense y a la incorporación de tecnología para mejorar la calidad del grano y la eficiencia de la producción. La compañía, que en 2025 exportó más de 970.000 toneladas de cebada y malta por más de US$370 millones, busca ampliar su presencia en mercados como India. A la vez, diversifica su oferta con cervezas sin alcohol, que ya representan el 3% de su producción anual de 12 millones de hectolitros.

La estrategia fue presentada durante una nueva edición del Día de Campo que la empresa realizó en su Centro de Investigación y Desarrollo de Cebada Cervecera, en esta ciudad. Aquí, directivos, especialistas y productores analizaron las oportunidades de una cadena que comienza con la elección de las semillas, continúa con la producción de cebada y su transformación en malta y termina con la elaboración de distintas variedades de cerveza. El objetivo es mejorar la eficiencia de cada etapa para agregar valor a la materia prima argentina y desarrollar nuevos negocios.

En ese contexto, Pablo Panizza, presidente de la unidad de negocios Latinoamérica Sur de Cervecería y Maltería Quilmes, que comprende la Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay, planteó que la compañía ve posibilidades de expansión pese a las dificultades que atraviesa el consumo. El ejecutivo, que regresó al país después de varios años en Nueva York, destacó la competitividad de la industria local y la importancia de los acuerdos de largo plazo con los productores. “La cerveza empieza en el campo y termina en la mesa del consumidor”, expresó.

Para Panizza, los agricultores no son únicamente proveedores de materia prima, sino parte de una estructura productiva que permite sostener la calidad y la competitividad del negocio. En ese sentido, resumió la relación que busca la compañía con quienes producen la cebada: “Cuando ustedes crecen, nosotros crecemos, cuando nosotros crecemos, ustedes crecen”. También destacó que la estrategia no apunta solamente a obtener mejores resultados en una campaña, sino a incorporar tecnología, desarrollar nuevas alternativas y encontrar eficiencias que permitan sostener el crecimiento a largo plazo.

La estrategia fue presentada durante una nueva edición del Día de CampoGentileza Quilmes

Después, Diego Caponi, gerente de Agronegocios de Cervecería y Maltería Quilmes, explicó que la empresa tiene previsto originar este año alrededor de 1,2 millones de toneladas de cebada provenientes de unas 260.000 hectáreas contratadas, principalmente en la provincia de Buenos Aires, con una participación menor de La Pampa. La producción se organiza a través de distintas zonas agrícolas, con la intervención de acopios, cooperativas y distribuidores. El directivo señaló que, una vez finalizada la siembra, la empresa solicita a los acopios y cooperativas la identificación de los productores que participan del programa de cebada, información que incorpora a su sistema de trazabilidad denominado Transparency. Quilmes trabaja junto a más de 1300 productores agropecuarios de cebada, maíz y lúpulo.

Pablo Panizza, presidente de la unidad de negocios Latinoamérica Sur de Cervecería y Maltería QuilmesGentileza Quilmes

“En líneas generales es estable nuestra cantidad de productores y tenemos poco recambio”, afirmó. Según explicó, la compañía monitorea especialmente los motivos por los cuales algunos agricultores dejan de producir cebada. Algunos lo hacen por cuestiones de rotación, mientras que otros abandonan el cultivo porque los resultados económicos no cumplieron sus expectativas. “Pero hay otros que lo dejan de hacer porque el negocio no les gustó. Es ahí donde queremos atacar y ver qué fue lo que no funcionó para que vuelva a funcionar el otro año”, sostuvo.

El costo de producción aparece entre los desafíos del cultivo. Caponi estimó que, incluido el arrendamiento de la tierra, producir cebada cervecera demanda una inversión de alrededor de US$700 por hectárea. Señaló que este año “los costos estuvieron especialmente condicionados por el encarecimiento de los fertilizantes” y consideró que, según se trate de campo propio o alquilado, una rentabilidad aspiracional razonable se ubicaría entre el 10% y el 15% en dólares.

Otro de los indicadores que destacó fue la calidad de la producción. El 92% de la cebada originada en la campaña anterior cumplió las condiciones para ser considerada cervecera, de acuerdo con los parámetros de proteína, tamaño del grano y conservación exigidos por la industria. Caponi atribuyó ese resultado a la incorporación de tecnología y al manejo agronómico de los agricultores. “El productor argentino para mí es uno de los que se destaca a nivel mundial por la adopción de tecnología”, afirmó.

Diego Caponi, gerente de Agronegocios de Cervecería y Maltería QuilmesGentileza Quilmes

Genética

Uno de los pilares de esta estrategia es el trabajo que la compañía desarrolla desde hace más de 50 años en Tres Arroyos. Según la firma, su centro de investigación obtuvo a lo largo de su historia 20 variedades de cebada, cuyos materiales representan actualmente alrededor del 70% de la superficie nacional sembrada con el cultivo. Entre los desarrollos más recientes se encuentran Malkia y Florence, seleccionadas por sus características productivas, sanitarias y de adaptación a distintas condiciones ambientales.

La importancia de estos materiales va más allá de los campos argentinos. Caponi explicó que la Argentina representa el 25% de las compras mundiales de cebada del grupo cervecero AB InBev y alrededor del 60% de las adquisiciones realizadas en Sudamérica. La compañía también cuenta con dos plantas de semillas desde las cuales despacha unas 27.000 toneladas destinadas a abastecer su programa de producción.

La compañía trabaja con más de 1300 productores en el país Gentileza Quilmes

“Somos una agroindustria porque nuestro negocio empieza en el campo. La calidad de los ingredientes que producimos junto a nuestros productores es fundamental para elaborar cervezas que se destaquen por sus características y su sabor. Por eso, invertimos en investigación, innovación y desarrollo de nuevas variedades de cebada que nos permiten mejorar la productividad, fortalecer nuestra cadena de valor y seguir acompañando la evolución de nuestro portafolio”, señaló Caponi.

El ejecutivo también puso el acento en el alcance internacional de la producción bonaerense. “Una de cada cuatro cervezas que vendemos en el mundo está elaborada con cebada y malta de la provincia de Buenos Aires, lo que demuestra el potencial de nuestra producción local y la importancia de continuar invirtiendo para desarrollar una cadena cada vez más competitiva, eficiente y sustentable”, sostuvo.

Una vez cosechada, la cebada tiene dos destinos principales dentro del negocio de Quilmes: una parte se exporta como grano y otra se transforma en malta en las plantas de la compañía. Las malterías de Tres Arroyos y Puan producen en conjunto unas 470.000 toneladas de malta y emplean de manera permanente a 290 personas. La planta alcanzó una producción anual del orden de las 270.000 toneladas de malta, luego de distintas etapas de crecimiento. Una proporción que ronda el 60%, según el año, se destina al mercado argentino, mientras que el resto abastece operaciones en otros países.

La cebada húmeda inicia su transformación en malta mediante un proceso que requiere controles de temperatura, humedad y oxigenaciónGentileza Quilmes

Para 2026, la compañía proyecta exportar alrededor de 600.000 toneladas de cebada y de esas unas 400.000 toneladas tienen como principal destino Brasil, mientras que las restantes 200.000 se distribuyen entre otros mercados, como Perú, Colombia y Ecuador.

Además está previsto ubicar entre 220.000 y 330.000 toneladas de malta, lo que representa un volumen conjunto previsto de entre 820.000 y 930.000 toneladas. “Para esta campaña estamos esperando un número similar. Lo que pueden cambiar son los destinos. Hay destinos nuevos que exploramos este año, que si bien son del mismo holding de la compañía, probaron la cebada argentina y salimos bien. Seguramente, India sea un destino que se vuelva a repetir y que puede crecer”, explicó.

La expansión del negocio internacional se apoya en la calidad de la cebada argentina, pero también en la posibilidad de agregarle valor mediante su transformación industrial. Para la compañía, la integración entre productores, centros de investigación y malterías permite abastecer diferentes mercados y adaptar las características de la materia prima a las exigencias de cada destino.

Por Belkis Martínez

Source: La Nación · Belkis Martínez

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