DETROIT.– El demócrata Abdul el-Sayed ganó el martes el escaño vacante de Michigan en el Senado de Estados Unidos, y se convirtió en el primer musulmán elegido para esa cámara, conservando al mismo tiempo un escaño crucial para los demócratas en su lucha por el control del Senado.

La victoria de El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios, en unas elecciones muy reñidas supuso un gran avance para el ala progresista del Partido Demócrata y privó a los republicanos de la oportunidad de hacerse con el escaño del senador demócrata saliente Gary Peters, que se jubila.

Abdul El-Sayed y su esposa, la doctora Sarah Jukaku, suben al escenario después de que él se proclamara ganador, en Detroit, MichiganJEFF KOWALSKY - AFP

El-Sayed, epidemiólogo de 42 años y antiguo funcionario de salud pública, centró su campaña en reducir los costos para las familias trabajadoras y disminuir la influencia de las empresas en la política. Su programa electoral incluía “Medicare para Todos”, un sistema de sanidad universal de financiación pública defendido por los progresistas de su partido.

Su oponente, Mike Rogers, de 63 años, excongresista y exagente del FBI, se presentó a las elecciones con un fuerte respaldo del presidente norteamericano, Donald Trump, y de los republicanos a nivel nacional. Había intentado presentar a El-Sayed como un candidato radical simpatizante del extremismo islámico debido a supuestos vínculos con los Hermanos Musulmanes, acusaciones que El-Sayed niega y que siguen sin estar respaldadas por pruebas.

Abdul El-Sayed habla sobre el escenario tras proclamarse ganador de la contienda por un escaño en el Senado por Michigan, en DetroitJEFF KOWALSKY - AFP

Los demócratas dijeron que los ataques contra El-Sayed se basaban en tópicos islamófobos.

Rogers también dedicó un esfuerzo considerable a ganarse el voto de los electores judíos, que podrían haberse sentido incómodos con la oposición de El-Sayed a la ayuda militar estadounidense a Israel y con su calificación de las acciones de ese país en Gaza como genocidio.

Sin embargo, a Rogers le costó superar las preocupaciones de los votantes sobre la economía y los bajos índices de popularidad de Trump. En las últimas semanas de la campaña, rompió con el presidente en lo relativo a la guerra en Irán y a la disputa comercial de Estados Unidos con Canadá, y argumentó que poner fin a ambas era necesario para ayudar a reducir los costos para las empresas y los consumidores.

El camino al Senado

Orador y polemista talentoso, el hijo de inmigrantes egipcios y sin experiencia en cargos electivos hizo campaña con una plataforma basada en “sacar el dinero de la política, poner dinero en tu bolsillo y Medicare para todos”.

Se concentró incansablemente en vincular a Rogers con las políticas Trump, en particular la guerra en Irán y los aranceles, que hicieron subir los precios. Además, se caracterizó por sus pedidos de eliminación de las contribuciones externas en las elecciones y duras críticas a Israel.

“Han apostado por el candidato más improbable”, dijo El-Sayed ante una multitud en Detroit en la madrugada del miércoles, al declarar su victoria. “Gracias. Esto es todo suyo”, agregó.

Personas siguen los resultados electorales antes de la llegada de Abdul El-Sayed, en Detroit, MichiganJulia Demaree Nikhinson - AP

Respaldado por líderes del ala más izquierdistas de los demócratas, como la representante Alexandria Ocasio-Cortez, su triunfo reforzará al movimiento de cara a las presidenciales de 2028, al aportar evidencia de que los candidatos que adoptan su agenda pueden ganar en estados clave en disputa.

Los demócratas lograron victorias contundentes en todo el país, imponiéndose tanto en estados indecisos como en otros profundamente republicanos para hacerse con el control de ambas cámaras del Congreso.

Los republicanos habían despejado el camino para Rogers, un excongresista que perdió por un margen estrechísimo una contienda al Senado frente a la entonces representante Elissa Slotkin hace dos años. Pero a Rogers le costó equilibrar su lealtad a Trump con las preocupaciones por el alza de precios vinculada a la guerra en Irán y las turbulencias económicas derivadas de los aranceles del mandatario.

La campaña también incluyó duros ataques por las críticas de El-Sayed a Israel. Trump y otros republicanos intentaron repetidamente vincularlo con organizaciones terroristas, pese a que no había pruebas de esos lazos.

Personas llegan a un acto del Partido Demócrata de Michigan durante la noche electoral, en DetroitJulia Demaree Nikhinson - AP

En las últimas semanas de la campaña, El-Sayed enfrentó una andanada de ataques republicanos centrados en su religión y su familia. Durante los debates televisados, Rogers cuestionó su lealtad a Estados Unidos, hizo referencias a su madre y sugirió que estaba vinculado con los Hermanos Musulmanes, el movimiento político islamista, aunque El-Sayed ha rechazado explícitamente a esa organización.

Trump calificó a El-Sayed de “jihadista” durante un acto de campaña el mes pasado en Port Huron, Míchigan, y en publicaciones en Truth Social.

En su discurso de victoria, El-Sayed dijo que los republicanos “se volcaron por completo en una de las campañas más desagradables que hemos visto en nuestras vidas”.

“Puede que estuvieran señalando mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que mi nombre y mi fe no son la razón por la que no pueden pagar su gasolina”, declaró.

También le habló con sarcasmo al vicepresidente, JD Vance. “JD, habib [querido, en árabe], resulta deliciosamente irónico que, por mandato constitucional, estés obligado a tomarme juramento en enero”, dijo.

La oposición de su propio partido

A lo largo de la campaña, El-Sayed se convirtió en una prueba de fuego para los demócratas. Los progresistas sostuvieron que su política de izquierda, de carácter combativo, representaba el futuro del partido e intentaron presentar su campaña como un ejemplo a seguir. Pero los demócratas centristas y moderados que habían respaldado a Stevens en las primarias consideraban que su enfoque suponía un riesgo innecesario en un estado clave.

El-Sayed salió airoso de las primarias en agosto, que atrajeron casi 60 millones de dólares en gasto externo. El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel, o AIPAC, destinó casi 30 millones de dólares a la oposición a El-Sayed, su mayor inversión en una única contienda.

Las primarias también expusieron divisiones dentro de la propia base demócrata. El-Sayed fue criticado por algunos miembros de la comunidad judía de Míchigan por su retórica, incluida su declaración de que “la gente herida hiere a la gente” tras un ataque a una sinagoga del estado a principios de año. Más tarde se disculpó y dijo que lo sentía por “cualquiera que sintiera que mis comentarios pudieran haber sido hirientes”.

Abdul El-Sayed saluda a sus seguidores durante una celebración de la noche electoral de las elecciones de medio término, en Detroit, MichiganSALWAN GEORGES - GETTY IMAGES NORTH AMERICA

Los votantes judíos de los suburbios, que han sido leales al Partido Demócrata durante generaciones, también reaccionaron con rechazo a sus sugerencias de que Israel no debería existir como un Estado explícitamente judío —una posición que moderó hacia el final de la campaña— y de que Estados Unidos debería cortar la ayuda militar al país.

Las apariciones de campaña de El-Sayed con Hasan Piker, un popular streamer político que ha hecho comentarios incendiarios sobre Israel, los judíos y los ataques del 11 de septiembre, también se convirtieron en blanco de críticas.

La discordia culminó dos días antes de las elecciones, cuando Stevens respaldó a Rogers después de aparecer con él en la iglesia. La excongresista dijo que El-Sayed no había hecho lo suficiente para abordar las preocupaciones de algunas comunidades.

Abdul El-Sayed saluda a sus seguidores tras proclamarse ganador de la contienda por un escaño en el Senado por Michigan, en DetroitJEFF KOWALSKY - AFP

Al mismo tiempo, a algunos demócratas les preocupaba la participación de los votantes negros en Detroit después de que Stevens ganara el condado de Wayne en las primarias. Los votantes negros, especialmente en Detroit, mantienen desde hace tiempo tensiones con los estadounidenses de origen árabe de la región.

El expresidente Barack Obama y la exvicepresidenta Kamala Harris estuvieron entre los demócratas de alto perfil que hicieron campaña con El-Sayed en la ciudad para ayudar a movilizar al electorado.

Abdul El-Sayed habla durante una fiesta de seguimiento de la noche electoral de las elecciones de medio término, en Detroit, MichiganSALWAN GEORGES - GETTY IMAGES NORTH AMERICA

El-Sayed hizo campaña con un programa abiertamente progresista que inquietó a algunos demócratas moderados. En el centro de su propuesta estuvo Medicare para Todos, que reemplazaría la combinación actual de seguros de salud privados y públicos por un sistema de pagador único administrado por el gobierno.

El senador independiente Bernie Sanders ayudó a generar impulso para El-Sayed al inicio de la campaña, mientras que Ocasio-Cortez se unió a él para una última gira por la Península Superior de Míchigan y el área de Detroit.

La victoria dará a los progresistas un argumento poderoso de cara a las presidenciales de 2028 de que su agenda puede ganar, incluso en los estados campo de batalla más competitivos.

Agencias AP, AFP y Reuters y diario The New York Times

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Source: La Nación · LA NACION

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