WASHINGTON.– La contundente victoria demócrata del martes en las elecciones de medio término de Estados Unidos, frente a un Partido Republicano en retirada, entrega el control del Congreso a la oposición norteamericana, lo que supone un serio freno para el presidente Donald Trump en los dos años que le quedan en la Casa Blanca.
A partir de que los nuevos funcionarios electos presten juramento a principios de enero, los demócratas podrán dictar la agenda legislativa, influir en el presupuesto federal e iniciar investigaciones parlamentarias sobre el presidente republicano y sus allegados.
No obstante, el partido deberá sortear también los pedidos para iniciar un juicio político contra el mandatario republicano, una iniciativa que podría consumir un tiempo valioso. Al mismo tiempo, enfrentará la presión de demostrar que puede aprobar leyes importantes para abordar cuestiones como la atención médica, el alto costo de vida y las medidas destinadas a limitar el poder presidencial.
A pesar de todo, Trump conservará un amplio margen de maniobra en numerosos temas.
Estas son las principales consecuencias del nuevo equilibrio de poderes en Washington:
Desmantelamiento del legado de Trump
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, había advertido antes de las votaciones que si su partido recuperaba el control de esa instancia legislativa, se daría prioridad a la lucha contra el alto costo de vida.
Para ello, Jeffries quiere “luchar para revertir los recortes a Medicaid”, un programa de seguro médico para los estadounidenses de bajos ingresos que se vio mermado por una ley emblemática de Trump en 2025.
El líder demócrata también afirmó que desea hacer todo lo posible para acabar con la guerra contra Irán, “que ha disparado los precios de los combustibles para los estadounidenses”, al tiempo que reafirmó la facultad constitucional del Congreso, único órgano habilitado para declarar la guerra.
Otra prioridad es poner fin a los aranceles impuestos por Trump sin la aprobación del Congreso. Este programa se pondrá en marcha en las primeras 100 horas de su mayoría a principios de enero, aseguró el líder demócrata.
“Tenemos que dar respuestas a los estadounidenses y lograr que bajen los costos”, afirmó Jared Moskowitz, un demócrata de Florida que consiguió la reelección a un escaño en la Cámara de Representantes cuyo distrito los republicanos habían intentado redibujar para favorecer sus posibilidades electorales. “Ese es el mandato” de los demócratas en el Capitolio.
Consultado sobre qué ocurriría si el presidente simplemente vetara los proyectos de ley impulsados por los demócratas, Moskowitz respondió: “Que lo haga. Que siga diciéndoles a los estadounidenses que la preocupación por el costo de vida es un invento”.
Investigaciones legislativas
Mientras anticipaban la posibilidad de obtener la mayoría en al menos una de las dos cámaras del Congreso, los principales dirigentes demócratas fueron adelantando cuáles serían sus principales objetivos de investigación: las políticas del gobierno de Trump, la conducta de sus funcionarios y los vínculos entre miembros del gobierno y empresas privadas que intentaron ejercer influencia sobre la Casa Blanca.
Tras dos años acusando a Trump, a su gobierno y a sus allegados de corrupción a una escala sin precedente en la historia del país, una de las prioridades de la nueva mayoría demócrata será además iniciar investigaciones para examinar estos casos.
“Vamos a exigir cuentas a quienes le han infligido a este país una corrupción sin precedentes”, dijo el martes por la noche Jeffries, quien ahora es el favorito para asumir la presidencia de la Cámara baja.
“Llamen a sus abogados”, advirtió en la red social X el representante demócrata Robert García, quien podría asumir la dirección de una importante comisión de investigación.
“La vida se volverá bastante desagradable para los miembros más polémicos del gobierno de Trump, como el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent”, opinó Ross Baker, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Rutgers.
Las pesquisas llevadas a cabo por comisiones legislativas podrían dar lugar a citaciones para comparecer y, en última instancia, a procedimientos de “impeachment” o jucio político que podrían culminar en una destitución.
Durante su primer mandato, Trump se convirtió en el primer presidente norteamericano en enfrentar dos procesos de impeachment. El primer proceso ocurrió entre diciembre de 2019 y febrero de 2020, cuando la Cámara de Representantes lo acusó de abuso de poder y obstrucción al Congreso por presionar a Ucrania para que investigara a su rival político, Joe Biden. Sin embargo, fue absuelto por el Senado. El segundo juicio político se llevó a cabo en enero de 2021, apenas días antes de finalizar su mandato, tras ser acusado de incitación a la insurrección por los hechos ocurridos durante el asalto al Capitolio del 6 de enero. Este proceso concluyó en febrero de 2021, ya fuera de su cargo, con una nueva absolución en el Senado al no alcanzarse la mayoría de dos tercios requerida para condenarlo.
Un nuevo proceso de impeachment también tendría pocas posibilidades de éxito debido a la mayoría de dos tercios requerida en el Senado. Además, por ahora los líderes demócratas parecen reacios a lanzarse a un tercer intento, que podría movilizar a su base partidaria.
Al mismo tiempo, una mayoría demócrata tendría bajo su control las comisiones legislativas, además de mayores presupuestos y equipos de asesores, así como facultades para emitir citaciones que podrían obligar al gobierno a responder ante el Congreso.
En respuesta, la Casa Blanca podría volver a aplicar la estrategia de la primera gestión de Trump, cuando demoró las respuestas a los pedidos del Congreso de documentos y testimonios y reivindicó el privilegio ejecutivo para reservar determinada información.
Nombramientos en vilo
Una particularidad de Estados Unidos es que los nombramientos para los cargos clave del gobierno, así como los de los jueces federales, deben ser aprobados por el Senado.
La reconquista de la mayoría en la Cámara alta permite a los demócratas, por lo tanto, bloquear las designaciones de Trump para estas posiciones cruciales.
Esta mayoría podría resultar aún más decisiva si un juez de la Corte Suprema llegara a renunciar o fallecer. El margen de maniobra del presidente republicano para elegir a un sucesor se vería entonces ampliamente limitado.
Las capacidades de Trump
A pesar del cambio de balance de poder en el Congreso, Trump conserva importantes herramientas de poder. Así, podrá utilizar su poder de veto para bloquear cualquier ley aprobada por ambas cámaras.
Este mecanismo solo podrá ser superado mediante una votación que obtenga una mayoría de dos tercios en esas dos instancias legislativas, algo de lo que los demócratas están muy lejos a pesar de su victoria.
El multimillonario republicano conserva, además, numerosas prerrogativas del Poder Ejecutivo, en particular su política migratoria, que ha sido objeto de fuertes críticas. Tal como lo ha hecho desde el inicio de su segundo mandato, se espera que el líder republicano continúe gobernando mediante decretos.
Agencias AP y AFP
LA NACION
Source: La Nación · LA NACION
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