En un contexto amenazado por la sostenida baja en las tasas de vacunación, la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) presentó hoy una herramienta de IA que promete responder con fuentes acreditadas y rigor científico todas las preguntas que puedan existir acerca de cómo, cuándo, quiénes y por qué deben recibir inmunizaciones. Su nombre es www.marco.care y desde hoy está disponible en la página web de la SAVE bajo el nombre “Marco Vacunas”.
Si bien está pensado originalmente para el acceso del equipo de salud —médicos de todas las especialidades, odontólogos, enfermeros, agentes sanitarios, kinesiólogos, etc.—, no existen limitaciones para que pueda consultar este asistente conversacional cualquier persona interesada en preguntar y saber sobre vacunas y vacunación. Solo basta con loguearse y comenzar a interactuar. Es totalmente gratuita; se puede usar también a través de WhatsApp y aun en lugares donde existe baja conectividad.
Por qué es necesario
Cuando se trata de vacunación, las cosas no siempre están tan claras: se suman falsas contraindicaciones, ausencia de criterios certeros para determinar cuál es la población elegible, preocupación por los efectos adversos, esquemas incompletos o atrasados y poblaciones especiales.
“Marco vacunas busca responder dudas desde el terreno mismo —afirma Analía Urueña, vicepresidenta de la SAVE—. Por ejemplo, se presenta el caso de un niño de 12 meses, resfriado y con fiebre baja (menos de 37,8 grados). ¿Se puede vacunar contra el sarampión? La respuesta es que sí, se puede vacunar, porque una enfermedad leve con o sin fiebre baja no es contraindicación para recibir la vacuna. La enorme diferencia es que, además de la información, la herramienta ofrece las fuentes de las que la obtuvo, que tienen aval científico: recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esquema y normas del calendario vigente en el país y sus innovaciones y una respuesta que se puede aplicar concretamente”.
Una baja crítica en la vacunación
Una de las vacunas que tuvo baja cobertura el año pasado fue la Triple Viral, que inmuniza contra sarampión, rubeola y paperas. En su primera dosis, al año de edad, alcanzó el 83,9%. En el caso del sarampión, uno de los virus más contagiosos, para asegurar la inmunidad de rebaño es necesario cubrir al 95% de la población. La segunda dosis, a los 5 años, alcanzó apenas el 55% de cobertura.
Otra disminución significativa en la cobertura es la de la vacuna contra la poliomielitis, que se aplica en 3 dosis durante el primer año de vida: la primera y la segunda dosis superaron y estuvieron muy cerca del 90%, pero la tercera, a los 6 meses de edad, solo fue recibida por el 79,3% de los bebés.
Información sin alucinaciones
Sergio Liverczuk, bioingeniero y CEO de Marco, lleva más de 3 años al frente de una tarea que busca democratizar el acceso a la información, un propósito que no comenzó en realidad con las vacunas. Federico Losco, líder médico de Marco.care, oncólogo clínico del Instituto Fleming y un entusiasta de todo lo que la innovación digital puede aportar a la medicina, afirma: “El calendario de vacunación está en todos lados, pero no siempre lo tenemos en cuenta. Ya veníamos trabajando con marco.care en oncología y, cuando surgió la posibilidad de adaptarlo a vacunas, me pareció muy apropiado: hoy hay mucha información pero también mucha desinformación. La primera innovación es hacer cosas para no enfermarnos y las vacunas son base en eso. La idea es generar valor con herramientas apropiadas, con respuestas ancladas en evidencia científica para facilitar su aplicación”.
Carolina Selent y María Victoria López, ambas infectólogas de SAVE, fueron las expertas que sobre la base de la bibliografía local e internacional revisaron cuidadosamente las fuentes para incluir en la herramienta la información verificada de las vacunas que se administran tanto en el sector público como en el privado, orientadas a todos los grupos de edad y referidas específicamente a nuestro país.
“Otras herramientas de IA —enfatizó Selent— responden a situaciones no solo locales sino también de otros países. En este hay información local. Se puede hacer una amplísima gama de preguntas y todas las respuestas tienen evidencia y la cita de las fuentes consultadas”.
Uno de los desafíos más importantes de los médicos es poner al día esquemas incompletos de vacunación, algo que sucede muy a menudo si se tiene en cuenta la caída de las coberturas vacunales en el país. “Son casos de pacientes complejos —dice Urueña—. El gran desafío para el vacunador es saber qué hacer cuando tiene adelante a un paciente niño o adulto con el calendario incompleto, que también puede tener ciertas condiciones de salud. La idea es que Marco responda con recomendaciones prácticas. No podemos preguntarles a todos los médicos acerca del esquema de vacunación, que se modifica con mucha frecuencia. Marco viene a facilitar esa tarea, con la suma de que cada respuesta tiene su fuente.”
Además de abordar cada problema práctico que se le pueda plantear, la herramienta es capaz de responder qué argumentos presentar a los padres que dudan de las vacunas o que temen efectos adversos. También responde de qué manera protegerse frente a viajes o qué inmunizaciones se necesitan de acuerdo al lugar de residencia en el país. Por ejemplo, la vacuna contra la fiebre amarilla, que se debe aplicar en todos los departamentos de las provincias de Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco y en algunos de Salta y Jujuy.
Marco.care se vale de alianzas con distintas instituciones que recopilan información científica y pronto lanzarán una plataforma de IA similar a la de SAVE, centrada en cardiología. El desarrollo de la iniciativa es de Deep Talk SpA y comparte aval científico con Epistemónikos (https://test.epistemonikos.org/), con base en Chile, una plataforma que reúne evidencia a través de la recopilación de millones de revisiones sistemáticas de investigaciones. “Tiene la base de estudios clínicos más grande del mundo. Y pronto contará con un ‘semáforo’ que permitirá auditar el nivel de evidencia científica de cada uno de los metaanálisis”, agregó Liverczuk.
La herramienta está asegurada contra la filtración de fake news o desinformación: opera con control de alucinaciones. “Para que los modelos de IA ‘conversen’ bien —dijo Sergio Liberczuk—. Tienen que subir su temperatura y aumentar su creatividad, es decir, inventar cosas, alucinar… Como en este caso el modelo de lenguaje es una biblioteca propietaria de información, una caja cerrada, existe un control de esa capacidad creativa, para evitar justamente que pueda inventar cosas.”
“Por ahora la aplicación no estará integrada a las historias clínicas, pero es una idea a futuro”, remarcó Sergio Liverczuk, quien indicó, además, que la integración a las historias clínicas es una de las formas de financiamiento del modelo de negocios, además de la búsqueda de sponsoreos de firmas vinculadas al uso de IA en salud.
Analía Urueña, por su parte, dijo que en esta primera etapa, la aplicación cuenta con el apoyo del laboratorio Pfizer, pero que eso “de ninguna manera sesgará la información científica que compartamos”.
Por Gabriela Navarra CamerucciSource: La Nación · Gabriela Navarra Camerucci
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