WASHINGTON.– El gigante tecnológico Nvidia abrió este domingo una investigación interna contra su director ejecutivo y cofundador, Jensen Huang, después de que el empresario reconociera haber mantenido una relación extramatrimonial con una ejecutiva china que, según los servicios de inteligencia de Estados Unidos, trabajaba como espía para Pekín.

Jensen Huang JUNG YEON-JE - AFP

El escándalo golpea a uno de los hombres más poderosos de la revolución de la inteligencia artificial, cuya compañía se convirtió en una pieza fundamental de la economía estadounidense y que mantiene una relación cercana con el presidente Donald Trump.

La mujer fue identificada como Alice Huang, también conocida como Huang Le, una ciudadana china que había trabajado como periodista de televisión en su país antes de convertirse en una alta ejecutiva de Megaspeed, una empresa de centros de datos con sede en Singapur que figura entre los principales clientes de Nvidia en el sudeste asiático. Durante los últimos dos años, la compañía adquirió más de 4800 millones de dólares en chips del fabricante estadounidense.

Los servicios de inteligencia estadounidenses comenzaron a vigilar a la ejecutiva hace más de un año, en el marco de una investigación sobre las posibles maniobras de Megaspeed para facilitar el envío a China de semiconductores avanzados sujetos a restricciones comerciales. Durante esas tareas de vigilancia, las autoridades descubrieron que Alice Huang mantenía comunicaciones con un ciudadano estadounidense que resultó ser el propio Jensen Huang.

Los investigadores también determinaron que la mujer transmitía información directamente a Pekín y concluyeron que su relación con el empresario tenía carácter romántico. La revelación contradijo las explicaciones que Nvidia y su director ejecutivo habían ofrecido durante meses acerca de la naturaleza de sus contactos.

En un mensaje dirigido a la compañía, Huang, de 63 años, reconoció su infidelidad y pidió disculpas a su familia. “Le fui infiel a mi esposa”, admitió. “Mis acciones la lastimaron a ella y a nuestros hijos. No hay excusa para lo que hice. Lo lamento profundamente”, agregó.

El directorio de Nvidia anunció que examinará toda la información disponible para determinar las posibles consecuencias del vínculo. Sin embargo, aclaró que hasta el momento no existen indicios de que se hayan comprometido secretos empresariales o información sensible para la seguridad nacional estadounidense.

“No tenemos motivos para creer que la seguridad nacional o los secretos de Nvidia hayan sido comprometidos”, señaló la junta directiva, que aseguró que Huang respalda plenamente la investigación y se comprometió a colaborar con ella.

Pese al escándalo, el empresario continuará al frente de la compañía mientras se desarrolla la investigación. “Las noticias de hoy no frenarán a Nvidia”, afirmó John Rizzo, vocero de la empresa. “Jensen está comprometido a seguir liderando Nvidia como director ejecutivo sin interrupciones”, añadió.

El CEO de Nvidia Jensen Huang en un evento de la compañía en Taipéi, TaiwánChiang Ying-ying - AP

Una operación de inteligencia

El caso adquirió una dimensión todavía más delicada por la intervención de las principales autoridades estadounidenses. Trump fue informado hace aproximadamente un año de que los servicios de inteligencia vigilaban electrónicamente a Alice Huang.

Durante la primavera boreal de este año, el secretario de Estado, Marco Rubio, supervisó la elaboración de un memorando altamente clasificado que detallaba las pruebas de inteligencia sobre la ejecutiva. Según ese documento, Huang había sido reclutada por el Ministerio de Seguridad del Estado chino con el objetivo específico de acercarse al director ejecutivo de Nvidia.

El informe circuló entre las autoridades estadounidenses poco antes de un viaje de Trump a China.

La investigación sobre Megaspeed ya había despertado sospechas en Washington. El Departamento de Comercio estadounidense examinaba si la compañía contribuía al contrabando hacia China de chips avanzados de inteligencia artificial, cuya comercialización está sometida a restricciones.

A pesar de esas investigaciones y de las revelaciones periodísticas sobre las actividades de Megaspeed, Nvidia continuó haciendo negocios con la empresa.

Hasta hace pocas semanas, Huang había rechazado que existiera algo irregular en sus contactos con la ejecutiva. En una entrevista concedida a Bloomberg en octubre, sostuvo que sus interacciones con ella estaban “relacionadas con Megaspeed” y que todo había sido “completamente normal y nada inusual”.

Sin embargo, las informaciones obtenidas mediante la vigilancia estadounidense terminaron por reducir su margen de maniobra. El Congreso comenzó a reclamar explicaciones y surgió la posibilidad de que Huang tuviera que declarar bajo juramento sobre el alcance de su relación con la mujer.

El hombre detrás de Nvidia

La controversia representa un golpe inesperado para un ejecutivo que, durante los últimos tres años, parecía atravesar una etapa de éxitos ininterrumpidos.

Bajo su conducción, Nvidia se transformó en una de las compañías más valiosas del mundo gracias a la creciente demanda de los procesadores necesarios para desarrollar sistemas de inteligencia artificial. Sus chips se convirtieron en el corazón del auge de los centros de datos, un sector que impulsa buena parte de las inversiones tecnológicas estadounidenses.

El presidente Donald Trump habla en el Salón Este de la Casa Blanca en Washington, el martes 29 de septiembre de 2026, durante una reunión con altos ejecutivos de empresas de inteligencia artificial, mientras el director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang,Jacquelyn Martin - AP

El ascenso empresarial también convirtió a Huang en una figura de enorme influencia política. Trump desarrolló una relación cercana con él y llegó a invitarlo a viajar a bordo del Air Force One. En los eventos públicos, el ejecutivo comenzó a atraer multitudes que buscaban conseguir su autógrafo, mientras que sus características camperas negras de cuero se transformaron en objetos de colección.

Fundador de Nvidia en 1993, cuando acababa de cumplir 30 años, Huang construyó una estructura empresarial singular, en la que conserva un control directo sobre prácticamente todos los aspectos del negocio. Cerca de 60 ejecutivos le reportan personalmente.

Su familia también ocupa un lugar importante dentro de la compañía. Su hijo Spencer es director de gestión de productos y participa de manera destacada en el desarrollo de iniciativas de robótica. Su hija Madison se desempeña como directora sénior de marketing de productos y trabaja tanto en robótica como en comunicación. Su yerno, Nico Caprez, integra el equipo de desarrollo de negocios.

Huang conoció a su esposa, Lori, durante su adolescencia, cuando ambos estudiaban ingeniería en la Universidad Estatal de Oregon. Ella era una de las tres mujeres que integraban un laboratorio de 250 estudiantes. El futuro empresario, que había adelantado dos años de escuela secundaria, buscó coincidir con ella en un grupo de trabajo para impresionarla con sus conocimientos.

Según recordó en una charla de 2024, le propuso hacer juntos los deberes todos los domingos y le prometió que, si aceptaba, conseguiría las mejores calificaciones. También le aseguró que antes de los 30 años se convertiría en director ejecutivo de una empresa. Cumplió esa promesa cuando fundó Nvidia.

El empresario, casado con Lori desde 1985, ha reconocido públicamente que el apoyo de su esposa fue fundamental para construir su carrera. “Lori se ocupaba de todo y no recuerdo que se haya quejado ni una sola vez”, contó en el podcast How I Built This. “Ese es el regalo que me hizo”.

Ahora, cuatro décadas después de aquel matrimonio y en el momento de mayor protagonismo de su carrera, Huang enfrenta una investigación que entrelaza su vida privada con las tensiones estratégicas entre Washington y Pekín.

La principal incógnita sigue siendo si la relación permitió que información sensible llegara a manos de la inteligencia china. Por ahora, Nvidia sostiene que no existen pruebas de que sus secretos hayan quedado expuestos, mientras su directorio intenta establecer el alcance de un vínculo que ya provocó cuestionamientos políticos y puso bajo investigación al hombre que dirige uno de los pilares de la industria tecnológica estadounidense.

Agencias Reuters y AP

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Source: La Nación · LA NACION

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