Durante la década del 50, la ciudad de Buenos Aires tuvo la que se llamó “la pileta más grande del mundo”. Era un imponente espejo de agua de más de 800 metros de longitud que se ubicaba sobre terreno ganado al río en un predio contiguo al entonces flamante Aeroparque Metropolitano.

Miles de niños y adultos se zambulleron allí durante varios veranos. El lugar brindaba la posibilidad de resguardarse de la canícula porteña con el beneficio extra de ver desde muy cerca despegar y aterrizar a los aviones. Por ello se convirtió en un complejo de esparcimiento muy popular de la Costanera Norte.

Pero antes de la llegada de los 60, por motivos de la ampliación del citado aeropuerto, la piscina dejó de funcionar. Hoy no quedan huellas físicas de su existencia, pero por fortuna hay registros audiovisuales que reflejan los momentos de esplendor de ese espacio porteño acuático que, en algún momento, ofreció la mejor manera de pasar el verano.

Complejo de piletas y lagos del Balneario Norte

Cambios en la Costanera Norte

Un documental informativo de comienzos de los años ‘50 exhibe imágenes de cientos de bañistas disfrutando de las instalaciones de los balnearios de Costanera Norte, mientras el locutor declama sus bondades. “El pueblo ha tomado posesión de un bien valioso que proveerá elementos positivos a su salud moral y física”, dice la voz en off.

Eran tiempos del primer gobierno de Juan Domingo Perón, en el que se desarrolló un importante plan de obras públicas en la Costanera Norte porteña. Hay que decir que ese sector de la ciudad era una zona pantanosa que de a poco se le fue ganando al río. En gran medida se utilizó como material de relleno las grandes cantidades de tierra extraídas en la construcción de las líneas B, C y D de subterráneos.

La pileta de Costanera Norte tenía un edificio en el que se encontraban los vestuarios y una confiteríaAGN

A partir de allí hubo varios proyectos de parquización de la zona, pero recién se realizaron obras concretas con la llegada del golpe de 1943 y el posterior gobierno justicialista.

El periodista e investigador Pablo Potenze escribió en La Gaceta Aeronáutica que una zona de la Costanera Norte se cedió a la Secretaría de Aeronáutica para la construcción del Aeroparque en 1945. Específicamente el área que delimitaba la costa, las avenidas Dorrego y Sarmiento y las vías del actual Belgrano Norte. La terminal aérea, bautizada como Jorge Newbery, se inauguró el 27 de febrero de 1947.

La pileta brindaba la opción de zamubillirse en sus aguas mientras se veía el arribo o la partida de los aviones del aeroparque MetropolitanoArchivo General de la Nación

En el resto de los terrenos, que ocupan la franja que va de la prolongación de la avenida Dorrego hasta Vicente López, se proyectaron varios trabajos de urbanización, todos bajo la órbita del Ministro de Obras Públicas de Perón, el general Juan Pistarini.

Si bien no todos los objetivos de aquel planeamiento se llevaron a cabo, se efectivizaron varios proyectos importantes. Entre otras cosas, se continuó la Costanera (actual Avenida Intendente Güiraldes), se levantó un muelle de pescadores y se realizaron dos complejos acuáticos interiores.

Uno de ellos fue llamado Balneario Norte, con un lago de seis hectáreas, que es el actual Parque Norte. El otro fue el que incluía la inmensa pileta y también un gran edificio de estilo racionalista donde se instalaron los vestuarios y una elegante confitería.

Pileta aeroparqueArchivo General de la Nación

En principio, el proyecto de “la pileta más grande del mundo” estipulaba una piscina de 1500 metros de largo por 100 a 200 metros de ancho. Pero finalmente, el plan se achicó y el gran cuerpo de agua terminó teniendo 840 metros de longitud por 80 de ancho. Como era un sitio pensado básicamente para niños, la profundidad máxima no superaba el 1,20 metros.

El magnífico tamaño que tenía esa pileta, que se alimentaba, además, con agua de río, puede verse en un documental del año 1954 llamado Buenos Aires en relieve. Este mediometraje fue estrenado en la primera edición del Festival de Cine de Mar del Plata, en enero de ese año, y se presentó como “la primera película argentina tridimensional”.

La pileta del aeroparque en el documental Buenos Aires en Relieve (1954)

En gran parte de esta producción dirigida por Don Napy es posible observar vistas aéreas de distintos sectores de la ciudad. Al llegar a la zona de Palermo, como un signo de la época -el documental fue presentado por la Subsecretaría de Informaciones de la presidencia, en manos de Raúl Apold-, el legendario locutor Jaime Font Saravia dice: “Veremos ahora una serie de importantes instalaciones deportivas realizadas con el incondicional apoyo que presta el gobierno del general Perón a esta clase de manifestaciones”.

La voz en off menciona luego lo que se ve desde el aire. Primero el velódromo. Y luego, aparece “una de las piletas más extensas del mundo”. Mientras Font Saravia habla, la imagen sigue a lo largo de la piscina, que parece no terminarse más.

De lejos pueden contemplarse los toboganes que se encontraban en el borde de la pileta, que también contaba con trampolines y una pequeña isla circular próxima al extremo sur.

Huellas de la pileta del aeroparque en una vista aérea del año 1965Fotografías Aéreas

El balneario cierra sus puertas

Si bien en las imágenes aéreas la piscina aparece completamente vacía, lo habitual en los veranos era que sus aguas se agitaran con las zambullidas o nados de cientos de visitantes. Ellos provenían de distintas zonas de la ciudad, pero también del conurbano bonaerense. Algunos viajaban horas para disfrutar de ese espacio recreativo tan descomunal.

En el lugar donde estaba "la pileta más grande del mundo" hoy en su mayor parte se emplaza el estacionamiento del Aeroparque Metropolitano Jorge Newberygoogle

El área otorgaba también la posibilidad de realizar baños nocturnos, según informa la página Palermo Online, y había paseos gratuitos por aeroparque. En las inmediaciones del inmenso natatorio era posible también realizar picnics. De este modo, sin necesidad de acudir a la confitería, las familias podrían quedarse en el lugar a pasar el día.

No está bien establecida la fecha, pero hacia finales de los 50 y comienzos de los 60, el aeroparque comenzó a crecer hacia el norte y fue imposible su convivencia con la inmensa piscina, que debió cerrar sus puertas.

Hacia 1965 todavía era posible ver en imágenes aéreas de la ciudad los restos de aquella pileta, pero pronto desaparecerían. Las playas de estacionamiento del aeroparque junto con otras instalaciones ocupan el lugar que en otros tiempos fue el preferido para el esparcimiento estival de los porteños.

Pileta aeroparqueArchivo General de la Nación

Sobre el mismo terreno también se instaló la antigua torre de control del aeropuerto, que fue demolida en 2022.

Nunca se supo fehacientemente si aquella pileta del aeroparque en verdad llegó a ser “la más grande del mundo”. Pero lo cierto es que fue lo suficientemente extensa como para sorprender a sus visitantes, para maravillar a los pasajeros que la sobrevolaban y para quedar para siempre en la historia de la ciudad.

Source: La Nación · Germán Wille

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