Incorporar pescado a la alimentación es una de las recomendaciones habituales para llevar una dieta variada y equilibrada. Entre las opciones disponibles, la trucha se destaca por combinar proteínas de alta calidad con ácidos grasos omega-3 y una importante cantidad de vitaminas y minerales que cumplen funciones importantes en el organismo.

Aunque suele compartir con el salmón el característico color rosado de su carne, no es necesario pensarla como una alternativa “mejor” o “peor”. Cada especie tiene su propio perfil nutricional y, de hecho, variar los tipos de pescado que se consumen permite incorporar diferentes nutrientes.

“La trucha puede considerarse un pescado cardiosaludable. Aporta proteínas de buena calidad y ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA, que participan en el funcionamiento del sistema cardiovascular y pueden contribuir a mantener niveles saludables de triglicéridos y una adecuada función vascular”, explica la Lic. Patricia Mariela Chávez, nutricionista de DIM Centros de Salud.

Omega-3: por qué es beneficioso para el corazón

Los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA constituyen uno de los principales atributos nutricionales de la trucha. Estos nutrientes cumplen distintas funciones en el organismo y tienen un papel relevante en el cuidado de la salud del corazón.

El consumo habitual de pescado se ha asociado en distintos estudios con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. Además, los omega-3 pueden contribuir al mantenimiento de niveles saludables.

Por eso, incluir pescado de manera regular puede formar parte de una estrategia de alimentación orientada a cuidar el corazón. La recomendación, sin embargo, no implica que un alimento por sí solo pueda prevenir enfermedades: sus beneficios deben entenderse dentro de un patrón de alimentación saludable.

Los beneficios de la trucha deben entenderse dentro de un patrón de alimentación saludableMariana Eliano

Proteínas de calidad para cuidar la masa muscular

Además de las grasas saludables, la trucha aporta proteínas de alto valor biológico, es decir, proteínas que contienen los aminoácidos esenciales que el organismo necesita.

“Sus proteínas son de alto valor, por lo que ayuda a mantener la masa muscular, algo especialmente importante a medida que envejecemos”, señala Chávez.

El aporte proteico adquiere especial relevancia con el paso de los años, cuando preservar la masa muscular se vuelve un aspecto importante del envejecimiento saludable. En este sentido, la trucha puede ser una alternativa para incorporar proteínas de buena calidad dentro de una alimentación variada.

Omega-3 y cerebro: qué se sabe

Los beneficios de los omega-3 no se limitan al sistema cardiovascular. Estos ácidos grasos también cumplen funciones importantes en el cerebro y el sistema nervioso.

Distintos estudios han encontrado una asociación entre un mayor consumo de pescado y un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que comer trucha u otros pescados por sí solo prevenga estas enfermedades.

Por eso, el pescado puede considerarse parte de un patrón de alimentación que favorece la salud cerebral, pero no como un alimento capaz de evitar por sí mismo el deterioro cognitivo.

Vitaminas y minerales que también suman

La trucha aporta además distintos micronutrientes, entre ellos selenio, fósforo, vitamina B12, vitamina B6, niacina y vitamina D.

La vitamina D favorece la absorción del calcio y, junto con el fósforo, participa en el mantenimiento de huesos y dientes. El selenio forma parte de los sistemas antioxidantes del organismo y contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Las vitaminas del grupo B, por su parte, intervienen en el metabolismo de los nutrientes y en el funcionamiento del sistema nervioso.

En este sentido, el interés nutricional de la trucha va más allá de sus proteínas y omega-3, ya que también aporta una variedad de vitaminas y minerales.

¿Es mejor que el salmón?

La semejanza en el color de la carne puede llevar a compararlas, pero la trucha y el salmón son pescados diferentes y ambos pueden formar parte de una alimentación saludable.

Los dos aportan proteínas de alta calidad y omega-3, aunque la cantidad de grasa y energía puede variar según la especie, el tamaño, la alimentación y las condiciones de crianza. Por eso, no es correcto afirmar que la trucha sea necesariamente menos calórica o más fácil de digerir que el salmón.

Frente a pescados blancos como la merluza, en cambio, la trucha suele aportar más grasa y energía, pero también una mayor cantidad de omega-3. Se trata, por lo tanto, de alimentos que pueden ocupar distintos lugares dentro de una alimentación variada.

No es correcto afirmar que la trucha sea necesariamente menos calórica o más fácil de digerir que el salmónFoto de freepik

Otro aspecto interesante es que gran parte de la trucha que se consume en la Argentina se produce localmente, principalmente en la Patagonia.

El color rosado tampoco significa que su composición sea idéntica a la del salmón. En la trucha de cultivo, por ejemplo, la alimentación del pez puede influir en la cantidad y el perfil de sus grasas y en algunas características del filete, incluido su color.

¿Cuántas veces por semana conviene comer pescado?

La recomendación general es consumir pescado al menos dos veces por semana. La trucha puede ser una de esas elecciones, aunque lo ideal es alternarla con otras especies.

La forma de preparación también importa: horno, vapor, plancha o parrilla permiten cocinarla utilizando poca cantidad de grasa agregada y son alternativas apropiadas para una alimentación saludable. En cambio, la fritura, especialmente cuando incluye rebozados, puede incrementar el aporte de calorías y grasas, por lo que no es la opción que se prioriza.

Trucha de criadero: ¿mantiene sus propiedades?

La mayor parte de la trucha disponible en el mercado argentino proviene de la acuicultura. Esto no significa que sea un alimento de menor valor nutricional.

“La trucha de acuicultura mantiene muchas de las características nutricionales de la trucha salvaje: es una buena fuente de proteínas de alta calidad y aporta grasas saludables, incluidos los omega-3 EPA y DHA, además de vitaminas y minerales”, explica la especialista.

Sin embargo, ambas no son nutricionalmente idénticas. La cantidad de grasa y el perfil de sus ácidos grasos pueden variar de acuerdo con la alimentación que recibe el pez, su tamaño, edad y las condiciones de crianza.

Por esta razón, tampoco es adecuado asumir que todas las truchas tienen exactamente el mismo aporte de omega-3.

Un pescado con bajo contenido de mercurio

Una de las ventajas de la trucha es que se encuentra entre las opciones de pescado con bajo contenido de mercurio.

Este contaminante puede acumularse a lo largo de la cadena alimentaria. Por eso, los peces grandes, longevos y depredadores suelen presentar concentraciones más elevadas.

La cocción no elimina el mercurio del pescado. La principal estrategia para reducir la exposición consiste, entonces, en elegir especies con bajo contenido de este contaminante y variar los pescados que se consumen.

¿Es una buena opción para niños y adultos mayores?

“La trucha puede ser una muy buena opción para niños y adultos mayores y, una vez cocida, tiene una textura tierna que suele resultar agradable y fácil de consumir”, explica Chávez. En personas con dificultades para masticar o tragar, la preparación puede adaptarse a sus necesidades.

En el caso de los más pequeños, es importante revisar cuidadosamente que no hayan quedado espinas y ofrecerla siempre bien cocida. Para los adultos mayores, una cocción que mantenga la carne tierna puede favorecer su consumo y hacerla más fácil de incorporar a la alimentación.

La trucha de acuicultura mantiene muchas de las características nutricionales de la trucha salvaje

Cómo comprar y conservar la trucha

Para quienes no tienen experiencia comprando pescado, una alternativa sencilla es pedir en la pescadería un filete limpio y sin espinas y, si se prefiere, también sin piel, listo para cocinar.

También es importante elegir un establecimiento habilitado y de confianza. El pescado fresco debería presentar carne firme y un olor suave y agradable.

En cuanto a la conservación, conviene comprarlo hacia el final de la compra y llevarlo a casa lo antes posible. Una vez allí, debe mantenerse refrigerado a 4 °C o menos y, si es fresco, utilizarse dentro de uno o dos días. Si no se va a consumir en ese período, es preferible congelarlo.

Una preparación sencilla para empezar

No hace falta una receta sofisticada para incorporar trucha a la mesa. Un filete al horno o a la plancha, acompañado con un poco de aceite de oliva, limón y hierbas, puede ser una opción simple.

“Lo importante es cocinar bien el pescado: la carne debe verse opaca y separarse fácilmente con un tenedor”, recomienda Chávez.

Esta precaución es especialmente importante durante el embarazo y en los niños, ya que el pescado crudo o insuficientemente cocido presenta un mayor riesgo de contener bacterias o parásitos.

Más allá de estas recomendaciones, incorporar trucha a la alimentación no requiere cambiar de manera drástica los hábitos ni elegir preparaciones complejas. Como parte de una dieta variada, permite sumar proteínas de buena calidad, omega-3 y distintos micronutrientes, y ofrece una alternativa más para diversificar el consumo de pescado.

Tres recetas fáciles con trucha

Trucha con espárragos, limón y almendras

Ingredientes: filete de trucha, espárragos, almendras, limón, aceite de oliva, ajo y pimienta.

Preparación: colocar la trucha y los espárragos en una fuente. Condimentar con limón, ajo, pimienta y un hilo de aceite. Hornear hasta que el pescado esté completamente cocido. Terminar con almendras tostadas y unas gotas de limón.

Trucha con arvejas, menta y limón

Ingredientes: filete de trucha, arvejas frescas, cebolla de verdeo, menta, limón, aceite de oliva y pimienta.

Preparación: cocinar la trucha a la plancha. Saltear las arvejas con la cebolla de verdeo y terminar con menta fresca, pimienta y unas gotas de limón. Servir junto con el pescado.

Trucha con rúcula, frutillas y nueces

Ingredientes: filete de trucha, rúcula, frutillas, nueces, limón, aceite de oliva y aceto balsámico.

Preparación: cocinar la trucha al horno o a la plancha. Acompañar con rúcula, frutillas y nueces, condimentadas con limón, aceite de oliva y unas gotas de aceto balsámico.

Por Gabriela Vigo

Source: La Nación · Gabriela Vigo

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