Por Marcelo Zas

Los medicamentos utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad han experimentado una verdadera revolución durante los últimos años. Entre ellos, los agonistas del receptor GLP-1, especialmente la semaglutida, han demostrado una notable eficacia para controlar la glucemia, reducir el peso corporal y disminuir el riesgo de determinadas complicaciones cardiovasculares.

Su utilización se ha extendido a millones de personas en todo el mundo, sin embargo, como sucede con cualquier tratamiento farmacológico de uso masivo, esta creciente exposición también permite identificar efectos adversos poco frecuentes que pueden no haber sido detectados durante los estudios clínicos iniciales de investigación.

Cuando se trata de la salud ocular, la comunidad oftalmológica internacional ha comenzado a indagar si existe una asociación entre estos medicamentos y una enfermedad del nervio óptico denominada neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION, por sus siglas en inglés).

Durante los últimos dos años se han publicado numerosos estudios científicos que intentan esclarecer esta relación. Los resultados sugieren un posible aumento del riesgo, especialmente con semaglutida, aunque todavía existen interrogantes importantes sobre su verdadera magnitud y los mecanismos involucrados.

¿Qué es la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica?

La NAION es una enfermedad que se produce cuando disminuye la irrigación sanguínea de la porción anterior del nervio óptico, estructura encargada de transmitir la información visual desde el ojo hacia el cerebro.

Generalmente se manifiesta mediante una pérdida súbita e indolora de la visión del paciente en un ojo, frecuentemente advertida al despertar. El compromiso visual puede ser permanente y, hasta el momento, no existe un tratamiento que haya demostrado de manera concluyente revertir el daño establecido.

¿Qué sucede con la retina y otras enfermedades oculares?

La relación entre los medicamentos GLP-1 y la salud ocular es más compleja que el posible riesgo de NAION.

Diferentes investigaciones han evaluado sus efectos sobre la retinopatía diabética, el glaucoma, la degeneración macular relacionada con la edad, el ojo seco y otras enfermedades oftalmológicas muy frecuentes.

En el caso específico de la retinopatía diabética, segunda causa de ceguera evitable en el mundo, el ensayo clínico SUSTAIN-6 identificó una mayor frecuencia de complicaciones retinianas en determinados pacientes tratados con semaglutida.

Esto no implica necesariamente una acción tóxica directa del medicamento sobre la retina. Sin embargo, se recomienda que los pacientes con diabetes mellitus, especialmente aquellos que ya presenten una retinopatía diabética previamente diagnosticada, mantengan sus controles oftalmológicos periódicos y reciban el seguimiento adecuado cuando se introducen tratamientos capaces de modificar rápidamente sus niveles de glucosa en sangre.

¿Qué deben hacer los pacientes que reciben estos medicamentos?

El mensaje principal es claro: los pacientes no deben suspender los tratamientos GLP-1 por iniciativa propia ni alarmarse ante estos resultados.

Para la enorme mayoría de las personas que reciben estos medicamentos, los beneficios clínicos demostrados continúan siendo considerablemente mayores que el posible riesgo de una complicación ocular infrecuente.

No obstante, es importante considerar algunas recomendaciones:

1. Consultar inmediatamente ante una pérdida súbita de visión. La aparición de visión borrosa repentina, una sombra en el campo visual o una disminución indolora de la visión en uno de los ojos requiere evaluación oftalmológica urgente.

2. Informar al médico oftalmólogo sobre el uso de medicamentos GLP-1. El conocimiento de los tratamientos farmacológicos es fundamental para interpretar correctamente los antecedentes clínicos y orientar el diagnóstico.

3. Comunicar los antecedentes de enfermedades del nervio óptico. Los pacientes que hayan presentado NAION previamente, especialmente en un solo ojo, deben conversar con sus médicos sobre los beneficios y riesgos individuales antes de comenzar o continuar estos tratamientos.

4. Mantener los controles de la retina en los pacientes diabéticos. Particularmente cuando existe retinopatía diabética previa o se producen descensos rápidos de la glucemia.

5. Evitar decisiones terapéuticas sin supervisión médica. La indicación, continuidad, modificación o suspensión del tratamiento debe realizarse de manera coordinada entre el médico tratante y el médico oftalmólogo.

En personas sin síntomas ni antecedentes oftalmológicos relevantes, la evidencia actual no justifica realizar estudios específicos del nervio óptico de manera sistemática exclusivamente por recibir medicamentos GLP-1. Esto no reemplaza los controles oftalmológicos habituales indicados por la diabetes u otras enfermedades.

La medicina moderna no consiste solamente en incorporar tratamientos innovadores, sino también en comprender sus beneficios, reconocer sus posibles riesgos y seleccionar cuidadosamente las mejores estrategias para cada paciente haciendo una medicina personalizada.

En definitiva, el objetivo debe ser siempre el mismo: aprovechar los avances científicos y terapéuticos disponibles, preservar la salud visual y garantizar que cada decisión médica se encuentre sustentada en la mejor evidencia científica posible.

LA NACION


Source: La Nación · LA NACION

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