MIAMI.– En su primera entrevista desde que huyó la semana pasada, el excandidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro aseguró que llevó a cabo su escape del país por su cuenta, sin intervención extranjera, y que se “llevará a la tumba” los pormenores del extraordinario periplo.
En diálogo con The New York Times, Bolsonaro contó que salía del complejo residencial donde su padre cumple arresto domiciliario, cuando decidió que prefería marcharse de Brasil antes que correr la misma suerte.
Esa decisión, que según Bolsonaro tomó recién la mañana siguiente a la derrota en las elecciones presidenciales, dio lugar a una espectacular huida de 8000 kilómetros para escapar de investigaciones penales, atravesando América del Sur hasta terminar finalmente en Estados Unidos.
El avión privado que lo llevó a Miami fue gestionado por un funcionario de la Casa Blanca, y su entrada a Estados Unidos fue autorizada por el presidente Donald Trump, según informaron funcionarios estadounidenses. Todavía hay muchos aspectos poco claros sobre el viaje, que llevó a Bolsonaro también por Ecuador y la Argentina, donde estuvo implicado el asesor presidencial Santiago Caputo.
“Lo hice todo yo solo (…) No conté con la ayuda de absolutamente nadie, ni de ningún gobierno”, dijo sin embargo Bolsonaro, rechazando la evidencia. “Cómo llegué hasta aquí, es algo que me llevaré a la tumba”.
La decisión de marcharse, aseguró, fue algo que acordó espontáneamente con su esposa, aunque reconoció que tenían amigos en el extranjero: “Puede que hubiera gente animándonos, pero nada más”.
A pesar de que su propio partido aceptó el resultado electoral, Bolsonaro se ha mantenido firme en su rechazo a la derrota sufrida frente a Lula; una derrota que, según él -sin aportar pruebas-, era “matemáticamente imposible”.
“Sé que esto no llevará a ninguna parte”, comentó sobre su frustración. “Perdí contra el sistema”.
Se quejó sobre el gasto público durante la campaña, alegando que esto otorgó una ventaja injusta a Lula, y arremetió contra el movimiento digital que según él contribuyó al ascenso de su rival.
Además, amplió sus denuncias de fraude, retomando las teorías conspirativas que su padre difundió en su momento sobre las urnas electrónicas de Brasil, uno de los sistemas más seguros del mundo.
“Tengo mis sospechas”, afirmó Bolsonaro al ser cuestionado sobre sus afirmaciones. “Nadie puede asegurar al 100% que tengo razón, ni tampoco al 100% que estoy equivocado”.
Hace cuatro años, las denuncias de su padre encontraron un público receptivo, lo que llevó a sus seguidores a acampar frente a cuarteles militares. El 8 de enero de 2023, miles de manifestantes irrumpieron en las sedes de los poderes públicos brasileños, exigiendo al Ejército que anulara el ajustado resultado electoral.
La polémica del horario
Hasta el momento, sus quejas se habían centrado en la ampliación del horario de votación, una medida que, según él, fue impuesta por una autoridad judicial con motivaciones políticas. En realidad, ambos candidatos habían solicitado el cambio, dado que las lluvias torrenciales y los retrasos en el transporte público habían dificultado el acceso a las urnas en algunas regiones.
Sin embargo, la decisión judicial que autorizó la prórroga se produjo cerca del cierre de la votación, lo que generó confusión, ya que algunos centros electorales tuvieron dificultades para seguir abiertos. Sin embargo, esto terminó afectando a solo 34.000 votos, una cifra demasiado pequeña para alterar el resultado.
Pero Bolsonaro -quien hasta ahora había mantenido un tono más moderado que su padre en muchos asuntos, incluido el sistema electoral- redobló y amplió sus acusaciones.
Habló de manipulación electoral y reiteró afirmaciones sobre una presunta brecha de seguridad en la sala donde se encuentran los equipos informáticos que contabilizan los votos. Sostuvo que la ampliación del horario de votación podría haber servido como fachada para añadir ilícitamente muchos más votos a Lula.
El tribunal electoral de Brasil, encargado de supervisar los comicios, desestimó sus declaraciones. Observadores internacionales independientes también certificaron la integridad electoral.
Bolsonaro declaró que intentará impugnar legalmente la victoria de Lula, aunque reconoció que tiene pocas probabilidades de éxito. Asimismo, planea apoyar a sus aliados en Brasil que promueven su agenda, la cual incluye reducir la edad de responsabilidad penal y buscar una amnistía tanto para su padre como para los participantes en los disturbios del 8 de enero de 2023.
Flavio, su esposa y sus dos hijas podrán permanecer en Estados Unidos durante al menos un año, bajo un estatus migratorio que suele concederse por razones humanitarias.
Bolsonaro señaló que aún no tiene claro dónde se establecerá su familia. Su hermano menor, Eduardo, reside en Texas y recientemente obtuvo la residencia permanente. No obstante, tras la victoria de un demócrata en la elección para gobernador de Texas, Paulo Figueiredo -un estrecho aliado de la familia Bolsonaro- sugirió Florida como un lugar idóneo para que se instalen.
Bolsonaro comentó que su familia se está adaptando, aunque espera que sea solo de forma temporal. “Tendré que seguir adelante con mi vida desde Estados Unidos, al menos por ahora”, afirmó. Y dijo que “si hay nuevas elecciones, obviamente volveré a ser candidato”.
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Source: La Nación · LA NACION
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