ATLANTA.– La cumbre del G20 que comenzó este viernes en Estados Unidos lo hizo de manera accidentada, reflejando la grieta en las relaciones entre europeos y norteamericanos y el cada vez más explícito entendimiento entre la Casa Blanca y el Kremlin, unidos por intereses comunes.
La reunión de Atlanta comenzó con un traspié al cancelarse la tradicional foto de familia prevista para la mañana antes del arranque de la cita de dos días, después de que algunos dirigentes europeos se opusieran a aparecer junto al canciller ruso, Serguei Lavrov.
Los líderes europeos habían optado también por no aparecer en fotos con delegaciones rusas en reuniones anteriores del G20 celebradas este año, mientras continúa la invasión rusa de Ucrania desde 2022.
Un funcionario estadounidense afirmó bajo anonimato que la foto fue cancelada debido a la controversia y para evitar que “una oportunidad ceremonial para una foto se convirtiera en una distracción diplomática”.
El encuentro de cancilleres tiene lugar solo unos días antes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, y coincide además con el vertiginoso aumento de los precios globales de la energía por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzada en febrero pasado.
La reunión funciona como antesala de una cumbre de líderes del G20 en diciembre en Miami, en el complejo Doral del presidente Donald Trump. Pero incluso cuando Estados Unidos busca centrarse en el crecimiento económico, los desequilibrios comerciales y los retos de las cadenas de suministro -en ámbitos como la energía y los minerales críticos-, se esperan pocos avances significativos.
Una fuente diplomática señaló que, en lugar de una declaración final, es probable que la reunión concluya con un resumen de la presidencia redactado por Estados Unidos.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, advirtió en la sesión plenaria inaugural que el mundo enfrenta “crisis económicas y geopolíticas interconectadas, muchas de las cuales representan graves amenazas” para la economía global.
Instó a las economías del Grupo de los 20 -que incluye a China, la India, Rusia, Japón, Alemania y Francia- a trabajar juntas contra amenazas como las tensiones sobre las cadenas globales de suministro de energía y alimentos, y sobre la libertad de navegación.
Malestar europeo
Pero el malestar por la incómoda y sorpresiva presencia de Lavrov parecían pesar más que las palabras de Rubio. Rusia ha sido marginada por la mayor parte de Occidente tras su invasión del territorio ucraniano, y el propio Lavrov sigue sujeto a sanciones internacionales.
El canciller ruso estaba efectivamente en la sala de reuniones, que se celebraba en un gran hotel de la ciudad, y debía reunirse con Rubio. Su presencia “no normaliza en absoluto sus actos ni sus posiciones”, indicó una fuente diplomática, y añadió que “los europeos seguirán defendiendo firmemente su línea sobre Ucrania”.
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, declaró a medios alemanes antes de la reunión de Atlanta que “no hay normalidad con Rusia”.
“Tenemos que intercambiar aquí, en la mesa, nuestras diferencias de opinión”, dijo. “Pero no debemos enviar señales visuales engañosas”, añadió, en referencia a las objeciones de los europeos a una foto con Lavrov.
“Hoy, en este foro, volveré a instar a Rusia a que finalmente acepte la oferta de alto el fuego de Ucrania, comenzando en el mar Negro”, afirmó Wadephul.
La canciller de Canadá, Anita Anand, crítica de la participación de Lavrov, no asistió a la sesión plenaria inaugural. Su vocero explicó que llegaba con retraso tras una cumbre entre Canadá y la UE celebrada en Montreal. El canciller de Sudáfrica tampoco estuvo presente, ya que no fue invitado por Estados Unidos, que ostenta la presidencia rotatoria.
Estados Unidos busca la vía diplomática respecto a Ucrania, al tiempo que solicita la cooperación de Moscú para controlar los precios de los combustibles, un tema clave de la campaña para las elecciones legislativas del martes.
Trump también invitó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a Miami en diciembre.
Trump ha suavizado recientemente algunas sanciones contra Rusia, así como promocionado un acuerdo para que le venda diésel ante el alza de los precios de este carburante, mientras expresa abiertamente su desprecio hacia el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, por no cerrar un acuerdo de una vez que ponga fin a la guerra, más allá del nulo interés de Moscú de hacer concesiones.
“Esta es la última prueba de fuego que tiene el G20, al menos bajo la presidencia estadounidense del G20, hasta Miami”, aseguró a la AFP Alisha Chhangani, del centro de pensamiento Atlantic Council. Sus resultados influirán en cómo se perfila la cumbre de diciembre.
Con miembros del G20 como Rusia, China y muchas potencias medias, como Brasil y la India, tratando de sortear la competencia estratégica entre Washington y Pekín, se produce “una división mucho mayor de la que jamás hayamos tenido”, afirmó Heidi Crebo-Rediker, execonomista jefe del Departamento de Estado.
Durante la última década, más o menos, los países del G7 al menos “habrían acordado una plataforma coordinada antes de acudir al G20, pero ahora ni siquiera contamos realmente con eso”, añadió.
Agencias AFP, Reuters y AP
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Source: La Nación · LA NACION
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