“¿Alguno está de acuerdo con que desciendan diez equipos?”.
La pregunta de Claudio Tapia llegó en plena reunión de la Liga Profesional y encontró como respuesta un silencio sepulcral. Nadie levantó la mano. Nadie pidió la palabra. La escena resumió buena parte del mapa político que hoy atraviesa al fútbol argentino: River volvió a marcar diferencias con la AFA y fue el único club que votó en contra, aunque horas después Estudiantes salió a respaldar abiertamente su postura. Del otro lado quedó una conducción respaldada por la enorme mayoría de los clubes que, por convicción o conveniencia, no está dispuesta a reducir los 30 equipos de Primera División ni a atender los planteos del principal opositor a la gestión.
Todo había comenzado unos minutos antes. Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de River y representante del club en el Comité Ejecutivo, valoró la decisión de modificar la estructura de los campeonatos, pero planteó que mientras se mantengan los 30 participantes no habrá una solución de fondo. “No acompañamos el proyecto”, fue la posición del club. El nuevo esquema conservará el Apertura y el Clausura con playoffs, aunque con una tabla única y un fixture de todos contra todos -a un solo partido-, en lugar de las dos zonas.
Tapia tomó la palabra. Explicó que la cantidad de equipos ya había sido discutida en reuniones anteriores y sostuvo que ningún club había apoyado bajar el número de equipos. Siguió con la explicación del nuevo campeonato: formato, fechas, clasificación y definición, y luego volvió sobre la mirada de River.
“Si alguien está de acuerdo con que bajen diez equipos, lo debatimos”, insistió. Otra vez, nadie se pronunció. El mensaje no necesitaba respuesta: nadie, ni siquiera River, iba a estar de acuerdo con una reducción violenta. En todo caso, la propuesta apuntaba a empezar a bajar gradualmente la cantidad de equipos hasta llegar al número de 20. Tapia lo transformó en una sentencia inapelable.
Estaban representados todos los clubes, aunque Atlético Tucumán y Platense participaron por Zoom después de haberse enfrentado el miércoles por la noche por la Copa Argentina, en Salta.
La escena tuvo además una diferencia con la última reunión de Comité Ejecutivo. En septiembre, también con Villarroel como representante, varios dirigentes habían interrumpido su exposición para cuestionar algunos de los planteos que River había difundido públicamente el día anterior. Esta vez nadie salió al cruce. Lo dejaron hablar y fue el propio Tapia quien respondió.
La relación entre River y la AFA ya estaba quebrada desde marzo y en aquella reunión el presidente de la AFA había recurrido varias veces a la ironía. Le agradeció a Villarroel su presencia y le dijo que era bienvenido, pero también le recordó que River cobraría un alquiler por el uso del Monumental para el partido frente a Benín, que marcaría la despedida de Lionel Messi.
Después, cuando el dirigente marcó la necesidad de modificar el formato de los campeonatos, Tapia respondió que el asunto ya había sido discutido en reuniones de las que River no había participado y le marcó que, en todo caso, podía retomarse más adelante, incluso en 2028.
El tema, efectivamente, ya se había discutido. Pero unas semanas después la propia AFA avanzó con un formato distinto para 2027.
Estudiantes estuvo sentado a la mesa, pero sin voz ni voto. Juan Sebastián Verón, presidente del club, y su vicepresidente primero, Pascual Caiella, cumplen una sanción de tres meses impuesta por el Tribunal de Disciplina de la AFA tras los incidentes con Darío Herrera luego del Trofeo de Campeones frente a Rosario Central. Por eso el Pincha quedó representado por Juan Martín Cerolini, vocal titular, que solamente pudo escuchar. Luego, cuando comenzó la asamblea destinada a aprobar los estados contables, Cerolini fue invitado a quedarse pese a que tampoco podía votar. Prefirió retirarse. River -Villarroel-, en cambio, se quedó hasta el final.
La posición del club platense se conoció unas horas después. A través de un comunicado, aclaró que Cerolini no estaba habilitado para votar y, por intermedio de Verón, ratificó el “acompañamiento al voto del Club Atlético River Plate”. Además, reafirmó su “compromiso con las propuestas de cambio que contribuyan a mejorar al fútbol argentino”.
La reunión de este jueves fue la primera desde el encuentro del 13 de octubre entre Verón y Stefano Di Carlo, presidente de River, en el Monumental. Ese día, ambos clubes anunciaron una agenda común de “análisis, intercambio de ideas y elaboración de propuestas para contribuir al desarrollo y la mejora del fútbol argentino”. La foto dejó en claro el armado de un frente común contra Tapia, que tiene mandato hasta octubre de 2028, y este jueves esa alianza quedó todavía más expuesta.
Durante las últimas semanas circuló la versión de que podía empezar a discutirse una disminución de la cantidad de participantes de Primera. Incluso se mencionó a Gonzalo Belloso, presidente de Rosario Central, como uno de los dirigentes que habría impulsado esa idea. Pero mientras buena parte de los hinchas reclama volver a un torneo de 20 equipos, entre los dirigentes casi nadie está dispuesto a recortarlo a ese número.
Muchos clubes reclaman, en privado, que los ingresos por derechos de televisión quedaron retrasados frente a una Primera que fue sumando equipos sin que creciera en la misma proporción la torta a repartir. Además, desde 2027 se jugarán menos partidos, por lo que habrá que ver si se modifica el acuerdo con la TV.
Con el formato actual, entre Apertura y Clausura, la temporada suma 510 encuentros. En 2027, con los 30 equipos dentro de una misma tabla anual y los playoffs de los dos torneos, serán 480: 30 menos, casi un 6%. Aun así, ningún dirigente quiere asumir el costo deportivo de bajar la cantidad de equipos y aumentar el riesgo de descender.
Tapia conoce esa realidad. No necesitó siquiera someter el asunto a una votación. Le alcanzó con preguntar quién estaba dispuesto a acompañar diez descensos y al mismo tiempo marcarle el terreno al Millonario.
“Solamente River planteó la postura del torneo de 20 equipos. En la mesa se planteó la moción de quién estaría de acuerdo con esa cantidad de descensos y, salvo River, ningún club estaba convencido de impulsar una reducción tan fuerte”, explicó Malaspina, encargado de hablar con la prensa después de la reunión junto a Matías Mariotto, presidente de Banfield.
El nuevo torneo será todos contra todos. En la pelea política, la ecuación es distinta: River y Estudiantes frente al resto.
Por Leandro ContentoSource: La Nación · Leandro Contento
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