Un administrador de la Universidad de Kentucky de 45 años se sentía incómodo con la creciente adopción de la inteligencia artificial en el trabajo. Y, en un momento en el que la IA es lo que impera en cualquier industria, este hombre encontró la forma de esquivar su uso, gracias a una ley que protege las creencias religiosas.

Así lo detalló Fortune, medio que entrevistó a David Durman, el protagonista de esta historia. Durante su adolescencia, era un aficionado de las obras del filósofo ilustrado David Hume y de los estoicos. Sus lecturas lo llevaron a adoptar un sistema no teísta que, según él y tal como detalla el medio citado, “se centra en el bienestar y el florecimiento humanos, y que ha mantenido durante 30 años”.

Para Durman, dejar tareas en manos de la tecnología contradice los principios que guían su feTadeo Bourbon

Para Durman, que desactiva Gemini en las búsquedas de Google y procura limitar al máximo las funciones de IA, dejar tareas en manos de la tecnología contradice los principios que guían su fe. “Para mí, delegar cualquier capacidad de toma de decisiones o habilidad para interpretar el mundo que te rodea —incluyendo lo que es verdad, lo que no es verdad, lo que está sucediendo en el mundo— reduce tu capacidad para actuar en pos de esos objetivos”, declaró Durman a Fortune.

La universidad donde trabaja no cuenta con directivas en relación al uso de la IA, pero Durman quiso anticiparse a cualquier normativa. En agosto, con el asesoramiento de su abogada Alexandria Huiskens, de la Asociación Humanista Estadounidense, presentó ante la universidad un pedido de adaptación para quedar exento del uso de IA. Para fundamentarlo, invocó el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, que protege tanto las creencias religiosas como las no teístas.

“Cuando David se puso en contacto con nosotros, creo que ambos coincidimos en que la IA podría desplazar el juicio, la razón y la responsabilidad humana”, declaró Huiskens a Fortune y agregó: “Muchos humanistas no se dan cuenta de que pueden solicitar este tipo de exención o adaptación a su empleador, así que cuando David se puso en contacto conmigo, me emocioné muchísimo”.

La Universidad de Kentucky convocó a Durman y a Huiskens a una reunión para evaluar la sinceridad de sus convicciones. Finalmente, el 25 de septiembre aprobó el pedido al concluir que eximirlo del uso de la IA para respetar sus creencias, en los términos del Título VII, no representaba una carga excesiva para la institución.

El 25 de septiembre, la universidad donde trabaja Durman aprobó el pedido de eximirlo del uso de la IA para respetar sus creenciasShutterstock - Shutterstock

Según Fortune, Durman se inspiró en Erin Maus, ingeniera de software y unitaria universalista practicante, quien obtuvo una exención religiosa para el uso de IA en su empresa tecnológica en mayo. La habilitación obtenida no implica que cualquier persona que se oponga a la IA pueda negarse a usarla. De hecho, según lo definido en el Título VII, la Oficina Federal para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo diferencia las creencias religiosas sinceras de las preferencias personales y de las opiniones políticas o económicas.

Huiskens explicó que la trayectoria de Durman dentro del humanismo, que se extiende por décadas, y su esfuerzo por mantener la IA fuera de su vida personal fueron elementos clave para respaldar su pedido. La posibilidad de que otro empleado obtenga una exención similar dependerá de sus propias convicciones y del impacto que la medida tenga en su empleador. “Eso le corresponde a estas grandes corporaciones o universidades pronunciarse al respecto y tomar una decisión”, dijo a Fortune y agregó: “Por ahora, simplemente estamos reaccionando a lo que vemos y asegurándonos de que nuestros miembros y los humanistas en general estén protegidos”.

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Source: La Nación · LA NACION

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