“Nos casamos”, anunciaron en sus redes sociales en enero de este año Lali Espósito y Pedro Rosemblat. A partir de ese momento comenzó la cuenta regresiva. Se sabía que la pareja daría el sí, se especulaba con que sería durante los últimos meses del año, pero no había mayores detalles. De golpe, el viernes por la noche en LAM confirmaron que el día elegido era el sábado 31 de octubre y que el lugar sería una casona de San Telmo.

Nadie (ni invitados ni protagonistas) subió nada de la previa a sus redes sociales. Solo una foto tomada desde las alturas por un vecino se filtró y se viralizó. Recién el domingo por la tarde algunos como María del Cerro y Cande Vetrano compartieron sus looks hasta que casi a la nochecita el flamante matrimonio hizo un posteo compartido: “Fuimos inmensamente felices. Gracias a quienes celebraron como nosotros. Compartimos estas fotos y nuestro cariño con quienes se alegran y nos mandan amor a la distancia. Aguante el amor”.

Lali Espósito y Pedro Rosemblat camino al altar (Foto: X @elejercitodelam)

En el carrusel de fotos se pueden ver detalles de sus looks, como la flor de metal que ella llevó en lugar de un ramo convencional, el traje beige con camisa blanca y sin corbata de él y por supuesto el vestido largo, de escote cruzado y espalda descubierta color manteca de ella, con su pelo suelto y largo hasta la cintura. Ninguno (al menos por ahora) agradeció a marcas ni a diseñadores. Pareciera ser un casamiento sin canjes (algo casi imposible en la farándula hoy) y que guarda total coherencia con la decisión de ellos de querer hacerlo de forma anónima y sin prensa.

Un lugar distinto

Mientras muchos eligen casarse en grandes estancias alejadas de la ciudad, la cantante y el periodista sellaron su amor en Casa Carlos, una casona ubicada en Carlos Calvo al 700, en el barrio de San Telmo. La calle estuvo cortada entre Chacabuco y Piedras desde las 8 de la mañana para evitar a la prensa y facilitar el ingreso de los invitados. En cada esquina había vallas, policía de tránsito y gente de seguridad que definía quién circulaba por ahí.

La felicidad de Lali Espósito y Pedro Rosemblat en su gran día(Fuente: Instagram/@lali)

El lugar, además de salones, cuenta con un amplio jardín y en medio del fenómeno de El Niño y los monótonos días de lluvia, la pareja tuvo suerte: el clima acompañó y pudieron obtener su libreta roja al aire libre, al rayo del sol y con lentes puestos, los mismos de la marca de la cual ella es modelo. Además, como en el lugar hay habitaciones, después de una hermosa jornada de baile y comida, los novios se quedaron a dormir allí.

La agenda

La fiesta estuvo a cargo de la empresa de Claudia Villafañe, a quien desde lejos se la podía ver cada tanto en la puerta coordinando la entrada de insumos y de invitados. Quién más que ella, que se casó en el Luna Park con el hombre más famosos del mundo, para guardar un secreto y entender que los novios no querían filtraciones ni prensa.

Cande Vetrano fue una de las primeras en llegar al casamiento de Lali Espósito y Pedro Rosemblat. Además fue testigo de la boda Gerardo Viercovich - LA NACION

Los invitados empezaron a llegar al lugar a plena luz del día, alrededor de las 14.30. Es que la ceremonia civil comenzó pasadas las 15. Según trascendió, más allá de los trámites legales, el maestro de ceremonias fue el actor y humorista Martín Rechimuzzi, quien en su momento ofició de celestino.

A partir de las 18, comenzó a llegar la segunda tanda de invitados, amigos de Mariana y Pedro por fuera del ambiente. El procedimiento era el siguiente: al arribar a la esquina le tenían que mostrar al guardia de seguridad el QR que les había llegado al mail, sin excepción, para poder entonces pasar y seguir su camino a pie hasta mitad de cuadra, donde finalmente daban con el salón. Al estar las calles cortadas, todos llegaban a pie luego de haber dejado sus autos en los estacionamientos aledaños. La fiesta terminó a las tres de la madrugada, después de la cena y el baile.

Más que invitados, amigos

Si hay algo que destacar de los invitados es la lealtad hacia la pareja. Ellos no querían que nada se filtrara y los amigos y familiares que estuvieron presentes y sabían desde varios días antes la noticia, no dijeron nada a nadie. La manera más fácil de que un secreto se descubra es contarlo. Peter Lanzani, expareja de Lali y excompañero de Casi Ángeles, fue uno de los primeros en llegar. Se lo vio muy contento y predispuesto para acompañar a su amiga. Le siguió Cande Vetrano, que deslumbró con un vestido turquesa y accesorios rojos. Ella no era una más; amiga desde la infancia cuando se conocieron en Rincón de Luz, fue una de las testigos de la boda. Unos veinte minutos más tarde llegó su pareja, Andrés Gil, y también según se vio en las fotos de la actriz, estaba su pequeño hijo Pino.

Peter Lanzani, presente en el casamiento de Lali Espósito y Pedro RosemblatGerardo Viercovich - LA NACION

De aquella camada también dio el presente María del Cerro con Meme Bouquet. También estuvieron el cantante Dillom, Justina Bustos con su novio, que alrededor de las 18 salió, cruzó por donde estaba la prensa y atinó a decir que estaba “todo divino” y regresó cinco minutos después, y Benjamín Rojas y su esposa, la cocinera Martina Sánchez Acosta.

La gran ausente fue Moria, amiga de la pareja, que además por la noche tenía función. Damián Betular estuvo solo un rato a la tarde combinando placer con trabajo, ya que fue el encargado de la torta. Partió luego de las 19 rumbo al teatro.

Por supuesto estuvieron Majo Riera y Marcela Amado, mamás de los novios; sus papás, hermanos y familia en general. En definitiva, una boda con pocos invitados, pero muy allegados, famosos contados con los dedos de la mano, pero amigos de toda la vida.

El misterio de la torta y la perlita del papel higiénico

Poco se podía saber desde la calle, pero hubo dos momentos que tuvieron su toque divertido y bizarro. El primero fue a las 17, cuando una camioneta se puso en la puerta del lugar para bajar mercadería y para que nada se filtrara, los mozos y empleados de la empresa de catering usaron unas grandes sábanas blancas para tapar todo. ¿Qué estaban entrando? Nada más ni nada menos que la majestuosa torta que estuvo a cargo de Damián Betular. Según se vio en las imágenes que subieron a sus redes los recién casados se trataba de un gran pastel de nueve pisos de casi la altura de la novia, con ganache blanca que hacía efecto de vela derretida y detalles de moños rosados.

El operativo para ingresar la torta al casamiento de Lali Espósito y Pedro RosemblatGerardo Viercovich - LA NACION

Pero eso no fue lo único que faltaba en el salón. Más tarde salió una colaboradora de Claudia Villafañe con un guardia de seguridad y cinco minutos después regresaron: habían ido al súper a la vuelta y compraron unos diez paquetes de cuatro rollos de papel higiénico. Hubo un mal cálculo o la fiesta era tan secreta que los proveedores no supieron cómo ingresar.

Los souvenirs

Los invitados se llevaron el merchandising de la pareja: encendedores con las iniciales de ambos con la inscripción “yo fui al casamiento del novio de Lali”, remeras con frases de ellos alusivas al matrimonio como “yo ni en pedo me caso” y Lalikal, una bebida a base de agua con coco y miel para combatir la resaca al día siguiente.

No fue un día cualquiera

Para muchos la fecha de Halloween podría no ser la más adecuada para una boda, pero ellos decidieron ir contra todos los pronósticos y hay un motivo: justamente se conocieron en una fiesta temática un 31 de octubre a al que ella había ido disfrazada del meme de Barbie despeinada y con el maquillaje corrido. Durante la tarde, los invitados a la fiesta se mezclaban con nenes de unos ocho años disfrazados para la ocasión que también eran frenados en la esquina por un guardia de seguridad, ya que iban a un cumpleaños justo en frente de la casona donde estaban Lali y Pedro.

Por Nieves Otero

Source: La Nación · Nieves Otero

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