En León XIV. El Papa de la nueva (Espasa, $ 39.900), el periodista español Juan Vicente Boo (A Pobra do Caramiñal, 1954), que por su trabajo ha viajado ya con los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, presenta un perfil inspirador y bien documentado del “Papa para tiempos difíciles”, como define al primer Pontífice de origen estadounidense y peruano, matemático, teólogo y jurista nacido en Chicago como Robert Francis Martínez Prevost, el 14 de septiembre de 1955. Boo fue corresponsal del diario ABC de Madrid en el Vaticano durante veintirés años.

Portada de "León XIV. El Papa de la nueva era", de Juan Vicente Boo

“Y un hijo de san Agustín -el santo de la razón y la amistad- que vive con fidelidad su espíritu de concordia, tan necesaria en nuestra época de crispación, polarización y saqueo sistemático del orden jurídico internacional”, describe en las primeras páginas a León XVI, que ya inició su viaje por América del Sur.

Boo, que publicó tres libros sobre Francisco, aborda la figura del multifacético Papa, “un hombre extraordinariamente libre que reflexiona y decide sin ataduras”, que tiene como pasiones la música, el tenis y el Wordle, que asumió su pontificado en medio de conflictos bélicos, glorificación de la violencia, crisis ambientales, autocracias e incremento del poderío de las empresas tecnológicas. El papa Francisco había sintetizado el clima de época con el término “policrisis”, que León XIV recordó en un discurso, apenas nueve días después de ser elegido.

Juan Vicente Boo fue corresponsal del diario "ABC" de Madrid en el Vaticano durante veintirés años y publicó varios libros sobre el papa FranciscoGentileza

En diálogo con LA NACION, Boo señala que el Papa, “aparte de ser simpático y deportista, posee un perfil humano de extraordinaria riqueza, muy poco común”. “Es, a la vez, matemático, teólogo y jurista; por mentalidad es norteamericano del Midwest, quizá la zona más culta y humana de Estados Unidos; peruano y romano; por perfil es misionero, viajero universal e insider del Vaticano, pues en su época de cardenal estaba en nada menos que nueve departamentos, además del de Obispos, que presidía”. En su libro, Boo abunda sobre otras “tríadas” del Pontífice.

-¿Qué podemos esperar del papado de León XIV?

-Hemos entrado en una época de consolidación de grandes avances que el Papa Francisco introdujo con valentía, como el nombramiento de mujeres al frente de departamentos del Vaticano, León XIV ha añadido ya dos más, y la sinodalidad [el trabajo en comunidad]. Es decir, aprender a escucharnos y discernir todos juntos: mujeres y hombres, laicos, sacerdotes, obispos, y a considerar la misión evangelizadora como una tarea común y compartida.

-¿En qué se asemeja y en qué se diferencia de Francisco, sobre quien usted tanto investigó y escribió?

-Ambos son personas muy valientes, sin miedo a romper tabús en los sedimentos burocráticos del Vaticano, un tanto anticuados y demasiado italianos. Por eso los eligieron. Son dos personas que se orientan por el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles, no por tradiciones curiales. Estamos en un giro decisivo, de vuelta al estilo de los primeros cristianos. Las diferencias entre ambos son más bien formales. León XIV es más clásico en los modos de vestir, pero igual de innovador en lo esencial. El papa León es más reservado, pero igualmente entrañable. Su distintivo es la sonrisa, mientras que el de Francisco era la carcajada. Ambas muy empáticas y muy saludables.

-¿Cuáles son los desafíos que enfrenta?

-León XIV confió enseguida a los cardenales haber tomado ese nombre porque León XIII hizo frente a las grandes desigualdades generadas por la primera revolución industrial, la del vapor, y él se veía llamado a asumir como tarea afrontar las desigualdades que están provocando la inteligencia artificial (IA) y los grandes poderes tecnológicos, a los que se refiere una y otra vez. A este gran desafío se añaden, en el terreno de la paz, el de los continuos crímenes de guerra masivos que están cometiendo Putin y Netanyahu. Y, por desgracia, los desastres que está provocando la decadencia de Estados Unidos, especialmente la guerra brutal contra Irán y las amenazas territoriales a media docena de países.

-¿Qué fuentes utilizó para escribir su libro y ya pudo conocerlo en persona?

-No tuve la suerte de conocer personalmente a Robert Prevost antes de la elección como Papa, pero sí la de descubrir su extraordinaria valía al darme cuenta de que Francisco se apoyaba cada vez más en él y le estaba poniendo discretamente en una “pool position” para el futuro. Los cardenales electores, mucho de los cuales comparten su perfil misionero y la experiencia de trabajar en países pobres, lo identificaron enseguida como el perfecto sucesor.

-¿Cómo evalúa el problema de salud que superó hace poco?

-El adenocarcinoma fue descubierto y extirpado a tiempo. Una vez que termine el período de drenaje y recrecimiento del pulmón, el Papa volverá a la vida normal; los exámenes que deberá realizar cada tres o seis meses permitirán resolver enseguida cualquier reaparición del problema.

-¿Qué significa la derrota electoral de Donald Trump para las propuestas del Papa?

-La de Trump ha sido una derrota gigantesca, como no se veía desde el impeachment y la dimisión de Richard Nixon en 1974, que recuerdo muy bien. Esto no significa que los peligros hayan pasado, pero sí la desacreditación rotunda de un presidente que insultó al Papa en varias ocasiones. Aparte de los abusos contra los inmigrantes o las amenazas de “destrucción completa” de Irán, a León XIV le preocupaba la continua politización de la religión que practica Trump, un claro ejemplo de “mesianismo político” que logra engañar a una parte de los cristianos, sobre todo a los evangélicos.

-¿Cómo se enfrentará a la “tiranía” de las empresas tecnológicas?

-El otro problema religioso, menos percibido por el gran público, es el “neopaganismo tecno” que extienden los jefes de las grandes empresas tecnológicas y se resume en el acrónimo TESCREAL, por sus siglas en inglés. El Papa está a favor de los usos positivos de la IA, pero rotundamente en contra de la desastrosa realidad cotidiana: las grandes plataformas de redes sociales e IA ganan fortunas cada día a base de haber convertido en adictos a la dopamina a miles de millones de usuarios, que consumen horas enganchados al móvil y son incapaces de concentrarse en el propio trabajo profundo o en la mirada de las personas. La encíclica Magnifica Humanitas es un documento crucial en esta etapa de la historia, en que la humanidad se juega su futuro como personas libres o como esclavos de las máquinas y de un puñado de hipermillonarios.

-¿Cómo interpreta el viaje del Papa a Sudamérica y, en especial, a nuestro país?

-En primer lugar, es una manifestación de cariño personal. El Papa ama profundamente América Latina desde el gran descubrimiento que fueron sus etapas en Chulucanas, Trujillo y Chiclayo. A ese motivo se añade cumplir el deseo del papa Francisco de visitar la Argentina. Yendo más atrás, conviene recordar que Prevost y Bergoglio se conocieron en 2004 en Buenos Aires, cuando el prior general de los agustinos tuvo el coraje de decir “no” a una petición del cardenal y arzobispo. Ustedes conocen bien al Papa y tienen hilo directo, pues la veterana corresponsal de LA NACION en Roma, Elisabetta Piqué, es una de las mejores vaticanistas y de las más informadas.

-¿Qué podemos esperar los latinoamericanos del papado de León XIV?

-Cuando se asomó por primera vez al balcón de la Basílica de San Pedro, el primer papa norteamericano no habló en inglés sino en italiano, pero dirigió un conmovido saludo en español a sus queridos fieles de la diócesis peruana de Chiclayo. Este viaje va a ser una movilización de América Latina, sobre todo de chicos y chicas jóvenes, en la tarea de predicar el Evangelio sin complejos, aprender a servir a los demás y crear una sociedad más humana.

-¿En dónde advierte las señales de esperanza en el panorama actual?

-Si el siglo XX nos trajo una extraordinaria efusión del Espíritu Santo en el Concilio Vaticano II, la creatividad de numerosos teólogos y la fundación de los grandes movimientos laicales, el siglo XXI está siendo el de la vuelta a los orígenes del cristianismo, encarnado en fieles corrientes con sentido de coherencia de vida y de responsabilidad concreta hacia el prójimo. Las principales señales de esperanza, ya muy visibles, son la movilización de los jóvenes, la incorporación plena del talento y protagonismo de las mujeres y el auge de las devociones populares, desde las visitas a los santuarios hasta las peregrinaciones. Yo vivo ahora en Santiago de Compostela, donde el número de peregrinos que caminan más de cien kilómetros bate un nuevo récord histórico cada año desde 2021.

-¿Cuáles son las amenazas que acechan al Papa en términos concretos? ¿Ya tiene enemigos por sus posiciones públicas?

-Las amenazas son muchas. El pontificado de Francisco sufrió un hostigamiento continuo de empresas carboneras y petroleras que actuaban a través de medios católicos conservadores, hostiles y ruidosos, a veces hasta el paroxismo. El presidente Trump y varios peces gordos del movimiento MAGA propinaron fuertes martillazos a León XIV, de los que quizá se estén arrepintiendo ahora. Creo que la hostilidad contra el Papa vendrá sobre todo de los grandes poderes tecnológicos, a los que está desafiando, y que recurrirán probablemente a esbirros a sueldo, como sucedió con Francisco.

-¿Qué rol le cabe al periodismo en el presente?

-Aunque vivamos en medio de un temporal provocado por la irrupción de la superficialidad en las redes y las manipulaciones de la IA, este es el momento de un nuevo despegue del buen periodismo en medios de comunicación serios y profesionales. Muchísima gente está cayendo por fin en la cuenta de que las redes les manipulan y que no se puede entender el propio país y mucho menos el mundo a través de TikTok o reels de Instagram. Hay una revalorización del pensamiento crítico, las humanidades y la palabra de los expertos, incluidos los informadores profesionales. La recesión de 2008 y la pandemia fueron un mazazo para la publicidad, que dejó a muchos diarios sin apenas ingresos. Pero hoy, algunos medios como el británico The Guardian rechazan la publicidad de empresas petroleras o tecnológicas que intenten manipularlos y viven holgadamente de las suscripciones y donativos de los lectores, que aprecian cada vez más el periodismo de calidad y no las síntesis que hace Gemini.

Por Daniel Gigena

Source: La Nación · Daniel Gigena

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