La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil, después de un ajustado balotaje frente a Flávio Bolsonaro, podría tener consecuencias inmediatas sobre los activos financieros argentinos, pero también sobre el comercio bilateral y el costo de las vacaciones de verano en el país vecino. Los economistas anticipan una reacción negativa sobre las acciones y los bonos locales, una posible suba del riesgo país y una depreciación del real. Esto último podría restar competitividad a las exportaciones argentinas, aunque al mismo tiempo abarataría los viajes hacia las playas brasileñas.

El economista Fernando Marull, socio en FMyA, anticipó una reacción negativa sobre los activos argentinos, en línea con lo que ya se observaba en Brasil, donde la Bolsa caía alrededor de un 16% en el premarket, según indicó el especialista.

“Va a presionar a la Argentina, al menos mañana. Debería pegar negativamente en las acciones, los bonos y el dólar, porque en la primera vuelta el impacto había sido positivo”, explicó. Además, estimó que el real podría depreciarse cerca de un 5%.

En la misma línea, Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, consideró que la victoria de Lula podría provocar una corrección inicial de los activos brasileños, después de que los inversores apostaran por un triunfo de Bolsonaro.

Después de la primera vuelta, el real se había apreciado alrededor de un 4%, el Ibovespa (principal indicador de la Bolsa de San Pablo) había subido cerca de un 8% y el EWZ había avanzado más de un 12%, por lo que una victoria de Lula podría desarmar parcialmente ese movimiento.

“Una caída de Brasil puede generar ventas en otros activos de la región, presionar sobre los ADR y los bonos soberanos argentinos y provocar una nueva suba del riesgo país. Además, una depreciación del real vuelve relativamente más cara a la Argentina y agrega presión sobre el tipo de cambio local”, explicó Camusso.

Sin embargo, aclaró que la intensidad y duración de la reacción dependerán de las primeras señales económicas de Lula. “Si transmite disciplina fiscal y reconoce los límites políticos impuestos por un Congreso más conservador, la reacción podría moderarse”, sostuvo.

En un escenario de depreciación más pronunciada del real, que obligara al Banco Central de Brasil a subir la tasa Selic (testigo en ese mercado), el contagio sobre los activos argentinos podría ser considerablemente mayor, aunque Camusso aclaró que no considera probable esa situación.

Por su parte, el analista financiero Christian Buteler también anticipó consecuencias negativas para los activos argentinos, pero incorporó un componente político vinculado con el posicionamiento del presidente Javier Milei durante la campaña brasileña.

“Creo que nos va a pegar tanto en acciones como en bonos. Habrá que ver también cómo se mueve el contexto internacional, pero me parece que este resultado nos va a afectar”, señaló.

Según Buteler, el impacto también estaría relacionado con el respaldo público del mandatario argentino a Bolsonaro. “Primero, porque la derecha dejaría de ser tan hegemónica en la región y se cortaría la serie de triunfos que se vienen dando. Segundo, porque el Presidente se identificó mucho con la candidatura de Bolsonaro, lo apoyó públicamente e hizo declaraciones al respecto. Me parece que el triunfo de Lula también nos va a pasar factura a nosotros”, sostuvo.

Antes del balotaje, los informes de distintas consultoras ya habían advertido sobre la posibilidad de una reacción negativa ante una victoria del actual presidente brasileño. TSA Bursátil estimó que el ETF EWZ podría caer alrededor de un 18,5% en ese escenario, mientras que calculaba un potencial de suba adicional del 5% si ganaba Bolsonaro.

El principal interrogante hacia adelante será la política fiscal de Brasil, que enfrenta un déficit cercano al 9% del PBI, explicado fundamentalmente por el peso de los intereses de la deuda pública.

En ese sentido, JP Morgan advirtió antes de las elecciones que, más allá del resultado, los inversores seguirían de cerca la composición del gabinete, la estrategia legislativa y la relación con el Congreso, factores fundamentales para evaluar el rumbo económico del país durante los próximos años.

En una posición más moderada, el economista Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, consideró que los activos brasileños podrían caer y el real debilitarse, aunque sin una depreciación abrupta. “Puede haber salida de capitales de Brasil y volatilidad. Habrá que ver si Lula decide corregir las cuentas fiscales. De todos modos, hasta tanto haya claridad sobre sus próximos pasos, el mercado puede optar por la cautela”, explicó.

Respecto del impacto local, relativizó las consecuencias del resultado electoral. “No es un escenario favorable para el peso y la Argentina, pero tampoco una catástrofe. La Argentina tiene su mayor batalla en el plano interno, donde hay mucho margen para seguir mejorando”, concluyó.

Exportaciones: el riesgo de un real más débil

El resultado electoral también podría tener consecuencias sobre el intercambio comercial con Brasil, principal socio comercial de la Argentina y un destino fundamental para la industria automotriz.

Durante los primeros nueve meses de 2026, las exportaciones argentinas a ese país alcanzaron los US$9789 millones, con un crecimiento interanual del 4,5%, mientras que las importaciones sumaron US$12.005 millones, un 17% menos que en igual período del año pasado. De esta manera, el intercambio bilateral acumuló un déficit de US$2216 millones para la Argentina.

En lo que va del año el intercambio bilateral acumuló un déficit de US$2216 millones para la ArgentinaArchivo

La importancia de Brasil es particularmente significativa para el sector industrial: según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el 64% de las exportaciones argentinas a ese destino corresponde a ese tipo de manufacturas.

En este contexto, una depreciación del real frente al dólar podría perjudicar la competitividad de los productos argentinos, al encarecerlos relativamente para los compradores brasileños. Sin embargo, el tipo de cambio no es la única variable relevante: también influirá el nivel de actividad económica del país vecino.

Según Gustavo Perego, director de la consultora Abeceb, alrededor del 50% del comercio del Mercosur está vinculado con el sector automotor y, en ese segmento, la evolución de la actividad económica tiene incluso más peso que el tipo de cambio.

El especialista advirtió que existe una perspectiva de desaceleración de la economía brasileña durante 2027, con un crecimiento cercano al 1%, como consecuencia de la necesidad de avanzar en un ajuste fiscal o de un eventual deterioro de la confianza.

Según su análisis, independientemente del resultado electoral, Brasil deberá corregir su desequilibrio fiscal, lo que podría afectar la actividad económica y, en consecuencia, la demanda de productos argentinos.

A ese escenario se suma la evolución de los precios internacionales de las materias primas. Brasil cuenta con sectores exportadores competitivos, como el petróleo, el mineral de hierro y la agricultura, pero una eventual caída de los precios de las commodities podría complicar aún más las perspectivas económicas.

Vacaciones en Brasil: ¿más baratas para los argentinos?

La contracara de una eventual depreciación del real podría aparecer en el bolsillo de los argentinos que elijan Brasil para sus vacaciones de verano. Si la moneda brasileña pierde valor frente al dólar, los consumos en destino podrían abaratarse, aunque el efecto final dependerá también de la evolución del peso argentino frente a la divisa norteamericana.

“Impacto negativo en las bolsas y en el real, que va a presionar a perder valor, con lo cual se abaratan las vacaciones de los argentinos allá”, anticipó Perego.

Sin embargo, los operadores turísticos advierten que una variación del real no necesariamente se trasladará en la misma proporción al costo total de las vacaciones.

Según el agente de viajes Daniel Puddu, quien estuvo recientemente en Río de Janeiro, los precios en dólares ya se encuentran alrededor de un 10% por encima de los valores habituales. Los pasajes aéreos a Río o Florianópolis, que antes podían conseguirse por unos US$400, ahora superan los US$500.

En el caso de los hoteles, agregó que las tarifas también están más caras que el año pasado, aunque resulta difícil establecer una comparación precisa porque los precios son dinámicos.

La famosa playa brasileña de Copacabana.Getty Images

De todos modos, Puddu consideró que Brasil seguirá siendo un destino atractivo para los argentinos y explicó que las tarifas para el verano suelen definirse con anticipación. Según señaló, los operadores turísticos brasileños están más preocupados por el impacto que podría tener el fenómeno de El Niño sobre el clima que por una eventual caída de la demanda debido a los precios.

Por su parte, Julián Gurfinkiel, de Turismocity, relativizó el impacto que podría tener el movimiento cambiario sobre el presupuesto de las vacaciones. Según explicó, después de la primera vuelta el dólar pasó de 5,20 a 5,03 reales, pero en mayo de este año cotizaba a 4,90, por lo que consideró que las variaciones recientes todavía no representan una diferencia significativa en el costo de los viajes.

Para Gurfinkiel, incluso si el dólar bajara a 4,50 reales, algunos gastos podrían encarecerse, pero el efecto general sería acotado. En cambio, un tipo de cambio de cuatro reales por dólar sí podría representar una diferencia más importante.

“Volví ayer de Brasil y el costo de las cosas es igual o menor que en la Argentina”, agregó.

En la agencia Despegar coincidieron en que una variación del real no necesariamente se traduce en un cambio equivalente en el costo total de las vacaciones.

La compañía explicó que los pasajes aéreos y los alojamientos, que representan una parte importante del presupuesto, se comercializan en dólares, por lo que el impacto directo de los movimientos de la moneda brasileña sobre esos componentes sería limitado.

En cambio, los gastos cotidianos en destino, como las comidas o el alquiler de sombrillas y reposeras, cuyos precios están expresados en reales, sí podrían registrar variaciones. De todos modos, en la empresa aclararon que todavía es prematuro anticipar cuánto podría cambiar el presupuesto total de las vacaciones.

Así, el mismo movimiento cambiario que podría perjudicar a las exportaciones argentinas y generar presión sobre los activos locales podría beneficiar a quienes planean viajar a Brasil durante el verano. Su alcance dependerá de la reacción de los inversores, las primeras definiciones económicas de Lula y la evolución de las monedas de ambos países.

Por María Julieta Rumi

Source: La Nación · María Julieta Rumi

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