“¿Alguien acá se siente o se sintió alguna vez inflamado?”, fue el disparador con el que Facundo Pereyra, prestigioso médico gastroenterólogo, comenzó su presentación en el segundo día de Bienestar Fest.
A sala llena y con cientos de manos levantadas que respondían a su pregunta, el autor de Resetea tus intestinos y La vida después del reseteo sorprendió al público con el eje de su exposición: “Les voy a hablar de un método científico que si lo siguen van a vivir hasta los 95 años”.
Bajo esa premisa comenzó a hablar de los malos hábitos, destacando el sedentarismo y la mala alimentación como los peores y los causantes de la inflamación. “Los argentinos estamos acostumbrados a comer mal: en las mesas hay exceso de harinas, azúcar y ultraprocesados”, constató. Añadió también que, de acuerdo con estadísticas nacionales, apenas una minoría alcanza los consumos recomendados de frutas y verduras.
“¿Quién de acá se hincha después de comer? ¿Quién tiene dolores de cabeza, fatiga, molestias articulares, erupciones en la piel o altibajos de ánimo?”. Los contundentes ‘yo’ y las miradas cómplices del público ponían de manifiesto cuánta gente convive con una inflamación de bajo grado sin saberlo.
“A veces para cambiar necesitás un shock, un reinicio total”, mencionó sobre la imposibilidad de corregir los hábitos de a poco cuando ya hay síntomas de malestar. Propuso entonces a los presentes hacer un “reseteo” de una semana, con dos pilares, ejercicio y alimentación: sin harinas ni azúcar, pero consumiendo proteínas, verduras y frutas. “A este método ya lo probaron 700.000 personas y un estudio publicado en una revista estadounidense demostró que la mayoría de las personas que lo implementaban presentaban mejoras”, informó.
Al séptimo día del reseteo, continuó, lo ideal es reincorporar un alimento por vez para detectar intolerancias y no demonizar ninguna comida.
La regla PROPLA
La regla básica para sostener el cambio es la mnemotécnica “PROPLA”, que resume las siglas de proteínas y plantas. “Si sumamos grasas saludables a eso, aún mejor”, agregó Pereyra.
Pescados accesibles y fáciles de consumir como las sardinas; la variabilidad de colores en el plato y el consumo de alimentos fermentados son indispensables a tener en cuenta si lo que se desea es sanar el microbioma intestinal.
“Los permitidos forman parte del plan”, dijo. Y explicó que ocasiones como cumpleaños o fiestas de fin de año se pueden disfrutar igualmente siempre y cuando uno priorice el comer despacio y la constancia de volver a los hábitos sanos cuando el acontecimiento termine.
En cuanto al segundo pilar de cambio —el movimiento—, contó cómo empezó él mismo: “En una época estaba tan sedentario que me propuse tan solo hacer dos sentadillas después de cepillarme los dientes”. Esa cantidad fue sumando hasta llegar, cinco años después, a veinte sentadillas y otros ejercicios por día que se volvieron movimientos automáticos de su rutina. “La clave con el movimiento es empezar de a poco y repetir”, aconsejó.
Habiendo hecho reflexionar a la audiencia, Pereyra cerró con una imagen potente: “Quien logre sostener estos hábitos tendrá muchas chances de llegar a los 95 años y poder levantar a sus nietos en la cumbre del cerro más alto”.
Source: La Nación · Victoria Vera Ziccardi
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