El riesgo país argentino subió en el último mes y medio más del triple que el de países con calificaciones crediticias similares y, en octubre, hasta seis veces que el promedio de Latinoamérica. Cerró el viernes en 787 puntos básicos, el nivel más alto desde las elecciones de 2025. Esa presión no se trasladó con igual intensidad al dólar oficial, que fue contenido por distintos mecanismos de intervención o, como lo llama el Gobierno, “administración de liquidez”.

El contexto internacional preocupa al ministro de Economía, Luis Caputo, y a su equipo, a pesar de que suelen resaltar que en otra administración a la Argentina “la habrían sacado de la cancha en dos segundos”. Es algo que el titular del Palacio de Hacienda transmitió al presidente Javier Milei y a sus compañeros de gabinete desde su llegada de las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bangkok. También se lo mencionó la semana pasada a referentes de empresas estadounidenses que se reunieron con él y su equipo.

Los bonos argentinos recibieron un castigo mayor que varios de sus vecinos que también ven pasar el impacto en los precios de la energía por la guerra entre Estados Unidos e Irán, la suba de tasas globales y el batacazo de Luiz Inácio “Lula” da Silva en Brasil que generó turbulencias en los mercados.

Según Econviews, desde la reunión de la Reserva Federal del 16 de septiembre, el riesgo argentino aumentó 240 puntos básicos, frente a casi 70 de una canasta de países con calificaciones similares: Ecuador, Egipto, El Salvador, Ghana, Pakistán y Sri Lanka. La suba fue unas 3,4 veces la de ese grupo. La consultora aclara que la decisión de la FED no fue la única causa: se suman niveles de apoyo a Milei que no garantizan una continuidad en 2027 y una economía con problemas para “exterminar” la inflación que además ingresó en recesión técnica en el tercer trimestre, según reconocen en el Gobierno.

Desde el 16 de septiembre, el riesgo país argentino subió 240 puntos básicos, frente a casi 70 de una canasta de países con calificaciones similares.

Solo para octubre, Comafi calculó en su informe del día 30 un aumento local de unos 140 puntos básicos, frente a 35 de los emergentes de alto rendimiento —otros países que pagan altas tasas, al igual que la Argentina—, 23 de Latinoamérica y cerca de 50 de Ecuador. La suba local fue unas seis veces la regional. “La Argentina muestra un alto grado de sensibilidad que excede incluso a la dinámica internacional”, señaló el banco.

El riesgo país mide el rendimiento adicional que exigen los inversores a los bonos soberanos frente a los del Tesoro estadounidense. Su aumento dificulta refinanciar vencimientos a tasas aceptables y vuelve más importante reunir dólares para pagar deuda y afrontar eventuales presiones cambiarias.

La preocupación oficial apareció también en el Informe de Política Monetaria (IPOM) del BCRA, que identifica tres riesgos: una prolongación del shock energético que repercuta en la inflación global, un consecuente endurecimiento financiero abrupto por mayores tasas de interés y un menor crecimiento mundial. “Estos riesgos serían más difíciles de contrarrestar que en episodios anteriores”, advirtió el BCRA, por el menor margen monetario y fiscal para responder.

En los últimos meses, la suba del riesgo país convivió con una caída del tipo de cambio real, que refleja una apreciación del peso.

“Estos riesgos podrían afectar a la Argentina a través de la demanda externa, las condiciones de financiamiento y los precios de las materias primas”, sostuvo la autoridad monetaria. La bendición llega por el lado de las exportaciones de petróleo.

A ese escenario se agregan factores propios. Para Invecq, “una compresión sostenida del riesgo país requeriría no solo una mejora del contexto financiero internacional, sino también señales locales de recuperación de la actividad”. La consultora vincula el estancamiento económico con la incertidumbre política y financiera hacia 2027.

El temor que aparece en esos análisis es que Milei no sea reelegido y gane una opción que revierta el rumbo económico. Tanto el resultado electoral como las políticas de un eventual sucesor siguen abiertos. El banco brasileño BTG Pactual publicó recientemente que espera una mejora de la actividad para la Argentina, pero alertó que el empleo, especialmente formal, tardará en recuperarse: “Incluso quienes creemos que la economía mejorará reconocemos que no será suficiente para definir la elección”.

Las compras del BCRA promediaron US$12 millones diarios en la última semana mostrada, al corte del informe.

El banco estadounidense Morgan Stanley aportó un matiz después de una ronda de reuniones que mantuvo en Buenos Aires con funcionarios, legisladores y dirigentes opositores. El gigante de Wall Street mencionó que recogió confianza en que parte de las reformas tiene apoyo más allá de la gestión libertaria, especialmente donde las provincias se benefician de inversiones.

Los aún bajos niveles de reservas juegan un papel importante en la desconfianza de los inversores. Según IEB, Brasil tiene reservas equivalentes al 14% de su PBI. Para la Argentina, alcanzar esa proporción implicaría contar con unos US$100.000 millones, aunque actualmente se encuentra en menos de la mitad de ese monto a pesar del crecimiento que se registró en la gestión Milei.

Sin embargo, aún en un contexto adverso para los bonos, el peso se mantuvo firme. Según GMA Capital, en la semana posterior al triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, el real se depreció 8,3% y la moneda argentina, 0,8%. El Tesoro vendió alrededor de US$100 millones y luego recompró una parte en la semana, mientras el BCRA pasó tres ruedas sin comprar divisas.

Desde el 16 de septiembre, el riesgo país argentino subió 240 puntos básicos, frente a casi 70 de una canasta de países con calificaciones similares.

La presión también apareció en el mayor premio por tener dólares afuera. GMA señaló que el diferencial entre el contado con liquidación y el MEP llegó a rondar 7% y después se moderó hacia 5,5%. Su advertencia es que “o el riesgo país comienza a comprimir, o las presiones podrían terminar trasladándose al frente cambiario”.

BTG sostuvo que, si bien la situación fiscal es mejor que en el pasado, quedan pocas partidas para recortar: “A menos que haya una fuerte recuperación de la actividad en los próximos meses, podría no haber margen fiscal para aumentar el gasto”.

El BCRA consignó en su informe que, ante la suba de tasas internacionales, el Tesoro suspendió desde mediados de agosto la oferta quincenal de bonos en dólares en el mercado local. Según la explicación del equipo económico, quedaban por colocar cerca de US$6000 millones: casi US$1000 millones de este año y US$5000 millones previstos para 2027. Son recursos que se esperaba obtener mediante Bonares para atender los pagos de deuda.

Para sustituir esa fuente, Caputo mencionó recientemente la posibilidad de usar parte del tramo activo del swap con China por US$5000 millones y los US$20.000 millones de Estados Unidos. También avisó al Banco Mundial y al BID que podrían solicitar garantías para préstamos de bancos privados, con la intención de reeditar en 2027 el esquema utilizado para los pagos de julio de 2026. Habían conseguido US$3200 millones y aspiran a anunciar US$1000 millones en las próximas semanas.

Por Agustín Maza

Source: La Nación · Agustín Maza

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