PINAMAR.- “Esta ciudad es cultura pero desde su origen mismo”, dice José Roca, curador de arte colombiano que se sorprende no solo por la dimensión geográfica de Pinamar, a la que llegó por primera vez y creía un pequeño poblado costero, sino por la intervención humana en el diseño del paisaje con un arbolado infinito que se combina casi a la perfección con el mar. “Estas obras potencian la buena colección que ya había aquí”, asegura a LA NACION sobre estas seis propuestas seleccionadas junto a su colega Andrés Duprat para dar forma a “Pinamar contemporáneo”, un nuevo y sorprendente circuito que, también con aporte de artistas internacionales, amplía y enriquece la oferta turística integral para quienes visitan estas playas.

El imponente "Nido de hornero", de Marta Minujín, fue recreado por la artista cincuenta años despuésMauro V. Rizzi

El recorrido nace en las puertas del Playas Art Hotel, donde Marta Minujín deja su huella con el imponente Nido de Hornero, continúa por la costa con las intervenciones del filipino Leeroy New y el marplatense Matías Duville y sigue en Pinamar Norte con obras de Tania Candiani, Eduardo Basualdo y María Elvira Escallón y suma otro aporte de New en pleno centro.

“Es un golpe fuerte que estamos dando a un compromiso con la cultura que nació con Jorge Bunge, el fundador de Pinamar, y que desde hace 15 años fortalecimos con la presencia de obras en espacios públicos”, explica a LA NACION el director ejecutivo de Pinamar SA, Enrique Shaw, la empresa que lleva adelante esta cruzada que con estas últimas incorporaciones suma unas 70 piezas a su Programa Arte y Naturaleza.

Con la obra La permanencia de un sueño, de Alberto Bastón Díaz dispuesta en el acceso a la ciudad, se comenzó a marcar un camino hace más de una década que se profundizó poco después con la puesta de Dibujando espacios, de Pájaro Gómez, emplazada en el emblemático cruce de Avenida Bunge y Avenida del Mar.

La escultura de Eduardo Basualdo recibe a los visitantes en la rotonda de Pinamar Mauro V. Rizzi

El circuito artístico se fortaleció en ese recorrido, siempre de la mano de la misma firma, con el Parque Escultórico Pinamar, que se convirtió pronto en una galería a cielo abierto con las obras repartidas sobre espacios verdes y siempre bajo la consigna de cercanía con la gente.

Elsa Shaw de Canale suele recordar que el grueso de la colección llegó como un conjunto a partir de la compra a un vecino que las tenía en su campo y que ponía como condición que continuaran todas juntas. Se reparten entre el campo de golf Links Pinamar y el Playas Art Hotel.

El compromiso de acercarlas a la comunidad se ha potenciado en estos últimos tiempos con distintas actividades que buscan acercar al público desde distintas propuestas. Cada verano, ya convertido en un clásico, se vive el “Picnic bajo las estrellas” en Links Pinamar.

En pleno bosque, la obra de Tania Candiani dialoga con los pinosMauro V. Rizzi

“Mantenemos el proyecto original de la ciudad jardín que pensó Bunge y siempre bajo la consigna de jerarquizar el espacio público”, explica Enrique Shaw, que resalta el esfuerzo que se ha hecho en esta oportunidad con Pinamar Contemporáneo y lo que han bautizado como primera temporada, que la extienden hasta abril de 2028, fecha en la que ya anticipan que habrá más novedades e incorporaciones.

De las seis obras que se presentaron esta semana solo dos tendrán tendrán carácter de permanente. Nido de Hornero, que recrea la misma obra que Minujín presentó hace 50 años, y Cruz del Sur, de Basualdo, ganadora del último concurso Pinamar Contemporáneo de arteba. Las otras cuatro tienen carácter efímero. Algunas con mayor potencial de durabilidad, como la pieza de Candiani, en acero inoxidable y en el corazón de un bosque. Otras de inmediatas secuelas ante la exposición al aire libre como “Biblioteca en el bosque”, en la que Escallón tomó a eucaliptus como lomos de libros y les estampó en arena frases sobre árboles en pie cuyas cortezas, recién intervenidas, ya comenzaron a resquebrajarse.

La creación de Matias Duville se impone desde la cima de un médanoMauro V. Rizzi

La distribución de estas seis incorporaciones, con nombres de jerarquía y por primera vez con participación de extranjeros, imponen un recorrido que incluye el casco céntrico, las playas y el bosque. Roca y Duprat plantearon alternativas de reunir todas en un mismo espacio o bien disponerlas a distancia para generar un circuito. “Conseguimos que no solo vean la obra de arte sino que tengan que recorrer y puedan conocer mejor la ciudad”, detalló el curador colombiano.

Por Darío Palavecino

Source: La Nación · Darío Palavecino

At a glance

Topic
World
Country
🇦🇷 AR
Publisher language
ES
Added to Allnira