RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Leovegildo Lins da Gama Júnior, Júnior o simplemente Maestro, es considerado por muchos como el segundo máximo ídolo de la historia de Flamengo, solo por detrás de Zico, además de un símbolo de la selección brasileña. Es el futbolista que más partidos disputó con la camiseta del club, con 857, y Pelé lo incluyó entre los 100 mejores jugadores de todos los tiempos.

En Brasil, los más jóvenes también lo identifican por su trabajo como comentarista en la televisión brasileña y por su faceta como cantante de samba. Tiene, además, 1.330.000 seguidores en Instagram. Lo que pocos saben es que este histórico del Mengao, de 72 años, fue uno de los grandes referentes futbolísticos de Juan Sebastián Verón, que este jueves buscará eliminar justamente al conjunto carioca, ahora como presidente de Estudiantes, en la revancha de la semifinal de la Copa Libertadores.

La propia Bruja contó en 2025 que, aunque nunca fue hincha de Flamengo, seguía al equipo carioca por los cruces que Estudiantes había tenido en la Supercopa. Y entre todos esos partidos hubo un futbolista que le quedó especialmente grabado: Júnior, que además jugaba en su misma posición.

En 2017, Juan Sebastián Verón recibió de regalo una camiseta de Flamengo, club al que empezó a seguir por su admiración por Júnior

“Ya me encontré con Sebastián varias veces, en eventos de la FIFA y en otras ocasiones. Y pude ver el respeto y la consideración que tiene por mí. Eso me llena de orgullo. Es un placer saber que una figura tan importante en el mundo del fútbol siente ese respeto y esa admiración por mí”, le cuenta Júnior a LA NACION, a horas del partido en el Maracaná.

Júnior, que fue campeón de la Libertadores y de la Copa Intercontinental con Flamengo en 1981, jugó dos veces contra Estudiantes, con Verón todavía en las inferiores: en 1991, en una victoria 2-0 del equipo brasileño, y en 1992, en un empate 1-1. En el siguiente cruce, en 1994, cuando Estudiantes ganó 2-0 mientras jugaba en la B Nacional, Júnior ya se había retirado. Pero Verón nunca se olvidó de él; y el Maestro, tampoco de aquellos partidos.

“Fueron muchos partidos y siempre había una dificultad muy grande, sobre todo cuando jugábamos en La Plata. La hinchada genera mucha presión y tiene una manera muy particular de alentar, diferente de la de River o Boca. Quizás por el estadio, quizás por la forma en la que vive a su equipo y a sus jugadores”, explica.

Júnior, ya canoso y como volante central, durante su segunda etapa en Flamengo

Júnior empezó y se consagró como lateral izquierdo, con mucha técnica, salida limpia, llegada y capacidad para asociarse. A su regreso de Europa, donde jugó en Torino y Pescara y entabló una relación muy cercana con Diego Maradona, pasó a jugar como volante central.

“Tal vez haya alguna semejanza con Verón. Físicamente no, porque él es más alto y más fuerte. Pero creo que, por la visión de juego, la organización y el liderazgo, nuestros estilos fueron bastante parecidos”, acepta.

Júnior trabaja como comentarista de fútbol en Globo desde 1995 y también participa de las transmisiones de SporTV y Premiere, señales del mismo grupo. Esta vez, sin embargo, verá el partido entre Flamengo y Estudiantes desde su casa, ya que la cadena para la que trabaja no tiene los derechos de transmisión de la Copa Libertadores. Aun así, conoce bien a los dos equipos.

Aunque sigue de cerca la campaña de Flamengo, este jueves verá el partido desde su casa

—¿Cómo cree que se dará la revancha?

—Va a ser un partido de muchas emociones. Por el resultado que Flamengo consiguió en la ida, puede tener un pequeño favoritismo, pero no creo que alcance para decir que sea ampliamente candidato. Lógicamente, cada vez que Flamengo juega en el Maracaná con 70.000 personas, eso le da algo más al equipo, y creo que va a volver a suceder. Pero el cuerpo técnico de Flamengo sabe que Estudiantes es un equipo que vende muy caras sus derrotas. Es un partido en el que un gol para un lado puede hacer una diferencia muy grande, principalmente si ocurre al comienzo.

—¿Cree que en Brasil se respeta especialmente a los equipos argentinos por su manera de competir?

—Pienso que esa es una característica no solo de los jugadores, sino del pueblo argentino en general. Es un pueblo guerrero por naturaleza y eso también se refleja en el fútbol. Cuando se trata de un equipo grande, siempre mantiene la esperanza, incluso cuando juega fuera de casa. Incluso cuando un equipo argentino no está en su mejor forma o atravesando su mejor momento, siempre es un rival difícil en cualquier lugar. Basta ver lo que pasó en el partido de Boca Juniors contra Vasco, donde esa pequeña ventaja de Vasco se deshizo en apenas tres minutos.

Estudiantes y Flamengo igualaron sin goles en La Plata y el pasaje a la final se definirá en el MaracanáLUIS ROBAYO - AFP

—Usted enfrentó varias veces a Maradona en Italia. ¿Qué recuerdo tiene de él?

—Diego fue una figura diferente de muchos futbolistas argentinos, no solo por su juego, sino también por su personalidad. Todos sentíamos una admiración muy grande por él y por todo lo que hizo. Yo estuve cinco años jugando contra Diego: tres en Torino y dos en Pescara. Pude ver toda su calidad en el fútbol italiano de los años 80, cuando estaban muchos de los mejores jugadores del mundo. Además, tuve una relación muy cercana con él. Cuando fui a Pescara, Diego ya estaba en Napoli con Careca y Alemao, que eran amigos míos, y tuvimos muchas oportunidades de estar juntos. A veces venía con Careca a Pescara para hacer asados, tomar unas cervezas o vino y conversar. Había una admiración mutua. Y él, con Napoli, que por entonces era un equipo pequeño, consiguió llevarlo a otro nivel y ganar los títulos más importantes. Fue también el gran responsable del crecimiento de una sociedad que históricamente había estado relegada frente al norte de Italia.

—También jugó contra él en el 3-1 de Brasil sobre Argentina en el Mundial de España 82, cuando Maradona fue expulsado. ¿Cómo recuerda aquella roja por el planchazo a Batista?

—Creo que fue una circunstancia del partido. Diego nunca fue un jugador violento; al contrario, era él quien muchas veces sufría la violencia de los rivales. Tal vez influyeron el resultado, su juventud y la falta de experiencia que todavía tenía. De hecho, a lo largo de su carrera no volvió a repetirse algo así. Lamentablemente para él, ocurrió justo en una derrota contra Brasil.

Júnior marca a Maradona en el Mundial de España 82: Brasil ganó 3-1 y Diego terminó expulsado

Con la selección brasileña, Júnior disputó 73 partidos entre 1979 y 1992, marcó seis goles y dio nueve asistencias. También enfrentó varias veces a Argentina: en la Copa América de 1979, con empate 2-2; en la Copa de Oro de Campeones Mundiales, con un 1-1; y en la Copa América de 1983, con una victoria 1-0 para Argentina y un empate sin goles. Hoy, sin embargo, tiene una mirada muy elogiosa sobre el elenco de Lionel Scaloni.

—¿Cómo ven en Brasil esta nueva etapa de la selección?

—Argentina atraviesa ahora una etapa parecida a la que vivió después de Maradona. Muchos de los elogios que recibió tuvieron que ver con lo que mostró futbolísticamente en 2022 y también en 2026, con una idea colectiva muy fuerte. Para mí, eso fue lo más importante. Pero además tenía a un jugador que hacía la diferencia cuando era necesario: Messi. Ahora también existe una expectativa por saber qué va a pasar de acá en adelante, porque durante muchos años Argentina tuvo a un futbolista fuera de serie.

Por Leandro Contento

Source: La Nación · Leandro Contento

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