JERUSALÉN.– El dirigente opositor Gadi Eisenkot se fortaleció este jueves en su intento de convertirse en el nuevo primer ministro de Israel, tras recibir dos apoyos que podrían volcar la balanza frente al actual premier Benjamin Netanyahu, quien a su vez perdió un aliado.

El reacomodo de última hora del tablero político se dio momentos antes de que el presidente israelí, Isaac Herzog, se reuniera este jueves con Netanyahu y con Eisenkot, los dos más votados en las elecciones generales, para decidir a cuál de ellos elegiría para formar gobierno.

La posición del ultraderechista Netanyahu se debilitó después de ‌que un partido judío ultraortodoxo se negó a ‌apoyar ⁠a ningún candidato y dos partidos liderados por árabes-israelíes respaldaron al centrista Eisenkot.

Ni Netanyahu ni Eisenkot lograron una vía clara hacia la mayoría en ​el Parlamento tras las elecciones del 27 de octubre pasado. Esto supone una ardua tarea para Herzog, cuyo rol ceremonial conlleva sin embargo la tarea de elegir al ‌candidato que, en su opinión, tenga más posibilidades de salir del punto muerto en un país ​profundamente dividido.

Manifestantes claman por un gobierno judío-árabe durante una protesta en JerusalénOhad Zwigenberg - AP

Herzog tiene hasta el 11 de noviembre para tomar ​una decisión. Netanyahu seguirá siendo primer ministro en un gobierno en funciones hasta que se forme una nueva coalición, o hasta que se celebren nuevas elecciones, que deberán tener lugar si ningún candidato lo consigue.

Tras encontrarse con ambos dirigentes este jueves, dijo que los representantes de facciones que suman 67 legisladores recomendaron encargar a Eisenkot la formación del gobierno, mientras que facciones que reúnen a 46 legisladores recomendaron al primer ministro Netanyahu.

“Los resultados de las consultas parecen claros”, afirmó. “Pero la autoridad que la ley me confiere consiste en determinar quién tiene la capacidad de formar gobierno, y eso no resulta del todo claro, dada la existencia de vetos mutuos tanto entre los bloques como dentro de los propios bloques”.

Netanyahu superó las expectativas en las urnas y su propio partido, el Likud, obtuvo el mayor número de escaños, pero su coalición nacionalista-religiosa perdió la mayoría necesaria para gobernar.

Además, en lo que supuso un revés para el primer ministro, el Partido del Judaísmo Unido de la Torá, uno de los dos principales partidos que representan ​a los votantes judíos ultraortodoxos y aliado de larga data de Netanyahu en la coalición, se negó este jueves a recomendar a ningún candidato para formar gobierno, en medio de desacuerdos sobre el servicio militar de los estudiantes de escuelas religiosas, un clamor del resto de la sociedad.

Respaldo árabe

Aunque Eisenkot, como Netanyahu, ha descartado hasta ahora formar un gobierno con ⁠los dos partidos liderados por árabes de Israel, ambos le dieron su respaldo.

Manifestantes piden un gobierno de unidad nacional frente a la residencia del presidente Herzog, en JerusalénOhad Zwigenberg - AP

La Lista Unificada, principal formación árabe, fue la primera en anunciar este jueves que lo recomendará para formar gobierno. “Aunque Eisenkot ha recibido más recomendaciones que Netanyahu, consideramos importante ampliar la diferencia entre ambos”, dijo en un comunicado, alegando que esto podría aumentar las probabilidades de reemplazar al gobierno y reducir la posibilidad de un gobierno de unidad que mantendría a Netanyahu en el poder.

Eisenkot obtuvo más tarde un segundo respaldo entre las formaciones árabes, el Raam. “tendemos la mano para apoyar los esfuerzos de Gadi Eisenkot y haremos todo lo posible para apartar del poder al gobierno de Benjamin Netanyahu”, declaró su líder, Mansur Abbas.

Con los encuentros por separado con Eisenkot, líder del partido Yashar, y Netanyahu, líder del Likud, Herzog puso fin a las reuniones con todos los partidos que inició el miércoles, luego de instar a todos los partidos a hacer todo lo posible para evitar nuevos comicios.

El presidente israelí, Isaac Herzog, tras reunirse con el jefe del comité central electoral, Noam SohlbergOLIVIER FITOUSSI - POOL

El Likud fue el partido que más escaños obtuvo, con ⁠27 en la Knesset de 120 escaños, pero la amplia coalición nacionalista-religiosa de Netanyahu solo consiguió 53 en total de los 61 necesarios para la mayoría.

La coalición anti-Netanyahu de Eisenkot, formada por cuatro partidos que abarcan desde la centroizquierda hasta la derecha, obtuvo 48 escaños. Los dos partidos que representan ⁠a la minoría árabe obtuvieron 19 escaños, una cifra sin precedentes y decisiva en esta instancia.

Según varios medios israelíes, el presidente Herzog trabaja discretamente para impulsar un gobierno de unidad nacional que reúna a los partidos judíos sionistas, una fórmula que excluiría tanto a las formaciones árabes como a los partidos ultraortodoxos.

Yoram Cohen, futuro miembro del Parlamento por el partido de Eisenkot, dijo este jueves que Israel necesita un gobierno estable con prontitud y que Yashar recibirá a cualquier formación que acepte sus principios.

“Sería un error ignorar el deseo de cambio de la ciudadanía y convocar una nueva ronda de elecciones”, dijo Cohen en alusión a la elevada participación electoral registrada en los comicios de la semana pasada.

Agencias AFP y Reuters

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Source: La Nación · LA NACION

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