ASUNCIÓN.- Fue una escena cargada de simbolismo que marcaría para siempre su carrera política. El 29 de octubre de 2016, el entonces presidente paraguayo Horacio Cartes le colocó una pañoleta roja alrededor del cuello a Santiago Peña, un joven economista que hasta ese momento pertenecía al opositor Partido Liberal. El gesto selló su ingreso al poderoso Partido Colorado y el comienzo de una relación política que lo llevaría, siete años después, a la presidencia de Paraguay.
Una década más tarde, ese mismo hombre que lo había impulsado hasta la cima del poder terminó por retirarle su respaldo y apoyar su destitución. La ruptura precipitó la caída de Peña, que este jueves presentó su renuncia en medio de un escándalo bancario que dejó a millones de paraguayos sin acceso a sus ahorros y desató una crisis política sin precedentes durante su gestión.
El mandatario, de 47 años, anunció su decisión en un mensaje difundido en las redes sociales, pocas horas después de que su propio partido respaldara el juicio político en su contra.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, afirmó Peña, quien pidió disculpas a los ciudadanos que pudieran sentirse defraudados, aunque no admitió responsabilidad en la crisis financiera.
Su salida puso fin de manera anticipada a un gobierno que había comenzado en agosto de 2023 con promesas de modernización, estabilidad económica y renovación política, pero que terminó golpeado por acusaciones de conflictos de intereses, cuestionamientos institucionales y una ruptura dentro del oficialismo que había sostenido su llegada al poder.
El economista que se convirtió en heredero de Cartes
Nacido el 16 de noviembre de 1978 en Asunción, Santiago Peña Palacios es hijo de padre paraguayo y madre argentina, Ana María Palacios, oriunda de Buenos Aires. Su perfil siempre estuvo alejado del dirigente tradicional del Partido Colorado. Un economista de modales moderados, formación internacional y experiencia en organismos financieros.
Se graduó en Economía en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción y obtuvo una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Trabajó en el Banco Central del Paraguay y luego en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en Washington, antes de regresar a su país.
Casado con la arquitecta Leticia Ocampos y padre de dos hijos, Peña había sido padre por primera vez a los 17 años, una experiencia que mencionó públicamente durante su trayectoria.
Su salto a la política llegó en 2015, cuando Cartes lo designó ministro de Hacienda. Pero la relación entre ambos adquirió una dimensión decisiva al año siguiente, cuando el entonces presidente exigió que los integrantes de su gabinete pertenecieran al Partido Colorado.
Peña, afiliado al Partido Liberal desde su adolescencia, decidió cambiar de partido para continuar en el gobierno. Su conversión política quedó inmortalizada en aquella fotografía de Cartes colocándole la tradicional pañoleta roja.
El joven ministro sostuvo entonces que la decisión respondía a sus convicciones y a su identificación con un proyecto de desarrollo nacional. Sus críticos, en cambio, interpretaron el gesto como una muestra de subordinación al poderoso dirigente colorado.
La apuesta rindió frutos. En 2017, Cartes lo impulsó como precandidato presidencial de su movimiento, Honor Colorado, aunque Peña perdió las internas frente a Mario Abdo Benítez. Tras aquella derrota, pasó al sector privado y trabajó para el Banco Basa, vinculado al grupo empresarial de su mentor.
En 2022 volvió a competir por la candidatura presidencial y esta vez logró imponerse. Meses después, en abril de 2023, ganó las elecciones generales con cerca del 43% de los votos, frente a una oposición dividida, y devolvió a Cartes una influencia decisiva sobre el Poder Ejecutivo.
Peña se convirtió así, a los 44 años, en el presidente más joven de la etapa democrática paraguaya.
Sin embargo, desde el comienzo de su gestión quedó instalada una pregunta que lo acompañaría hasta el final: ¿cuánto poder ejercía realmente el presidente y cuánto conservaba Cartes desde la conducción del Partido Colorado?
El expresidente, uno de los empresarios más ricos del país, había sido sancionado por Estados Unidos bajo acusaciones de corrupción. Cartes rechazó los señalamientos, mientras Peña defendía su vínculo político y sostenía que mantenía independencia para gobernar.
Una economía en crecimiento y una gestión cuestionada
Peña llegó al Palacio de López con una promesa sencilla: “Vamos a estar mejor”. Durante su campaña había ofrecido crear 500.000 empleos, mejorar la seguridad y atraer inversiones para transformar la economía paraguaya.
En el frente económico, su gobierno consiguió resultados importantes. Paraguay obtuvo en 2024 el grado de inversión de Moody’s, un reconocimiento a su estabilidad macroeconómica y a las reformas fiscales e institucionales. La economía mantuvo un crecimiento sostenido y, según los datos presentados por el propio Ejecutivo, se expandió un 6,6% en 2025.
Su administración también impulsó una reorganización de los organismos tributarios, proyectos de infraestructura y el programa de alimentación escolar Hambre Cero, una de las iniciativas emblemáticas de su presidencia.
Pero los buenos indicadores macroeconómicos contrastaban con los problemas cotidianos de una parte importante de la población. El deterioro de los servicios públicos, las dificultades del sistema de salud, el costo de vida y las denuncias de corrupción y nepotismo alimentaron las críticas contra el gobierno.
Las controversias también alcanzaron el terreno institucional. En 2024, la destitución de la senadora opositora Kattya González provocó protestas, mientras que una iniciativa para endurecer los controles sobre las organizaciones no gubernamentales fue cuestionada por sectores de la oposición, la Iglesia y organismos internacionales.
En materia de seguridad, Peña adoptó una política de mayor dureza frente al crimen organizado. Una de sus operaciones más resonantes fue la intervención de la cárcel de Tacumbú, en diciembre de 2023, que terminó con la muerte de once reclusos y un policía.
En el exterior, buscó proyectar la imagen de un Paraguay moderno, atractivo para los inversores y capaz de ganar protagonismo internacional. Sin embargo, sus frecuentes viajes también provocaron cuestionamientos por sus costos y resultados.
Y en el centro de esa tensión permanecía la figura de Cartes, cuyo sector conservaba una influencia determinante en el Congreso y dentro de la estructura partidaria.
El escándalo que terminó por derribarlo
La crisis definitiva estalló esta semana, cuando el Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank, una de las entidades financieras de mayor crecimiento del país, con cerca de tres millones de clientes y aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos.
La decisión dejó a numerosos depositantes sin acceso a sus cuentas y desató manifestaciones en Asunción, donde largas filas de ahorristas se concentraron frente a las sucursales para reclamar la devolución de su dinero.
Según las autoridades monetarias, el banco presentaba graves problemas de solvencia y había incumplido exigencias regulatorias. La investigación también puso bajo la lupa operaciones crediticias vinculadas con empresas relacionadas con sus propietarios y provocó la detención de altos ejecutivos.
Peña quedó directamente expuesto por sus antiguos vínculos empresariales con Ueno Holding, del que había sido accionista hasta 2025, y por su decisión de designar al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, quien anteriormente había ocupado cargos directivos en el grupo financiero.
La oposición lo acusó de conflictos de intereses y de no haber garantizado una supervisión adecuada de la entidad. Los cuestionamientos también alcanzaron el manejo de fondos previsionales depositados en el banco.
El presidente intentó contener la crisis. Reclamó responsabilidades, pidió la renuncia de Carvallo y promovió medidas para acelerar la devolución de depósitos. Pero las protestas crecieron y la presión política comenzó a extenderse incluso dentro de su propio partido.
El golpe decisivo llegó este jueves, cuando Horacio Cartes anunció que el Partido Colorado respaldaría el juicio político contra su antiguo protegido.
“Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña, a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”, señaló el expresidente en un comunicado.
LA NACION
Source: La Nación · LA NACION
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