Mercado Pago dio un paso clave en su camino para convertirse en banco en la Argentina. El expediente de la compañía ya superó las revisiones técnicas de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central (BCRA), por lo que ahora resta completar el circuito administrativo y, eventualmente, obtener la aprobación del directorio de la autoridad monetaria. Así lo confirmó Juan Curutchet, superintendente del organismo, quien aseguró que, desde el punto de vista de la supervisión, no existen objeciones que impidan avanzar con el proceso.
“Hace poco aprobamos a Revolut, que está en proceso de administración y homologación. Desde el punto de vista de la Superintendencia, el expediente de Mercado Banco ya tiene allanadas las revisiones técnicas. Ahora queda el circuito formal final y, después, eventualmente, el directorio. No tenemos preocupaciones propias de supervisión, están allanadas y queda un tiempo formal, normal, por delante. Es interesante porque, al mismo tiempo que entendemos que el mundo induce a la consolidación, vemos una creciente cantidad de jugadores”, afirmó el funcionario durante el Argentina Fintech Forum, organizado por la Cámara Argentina Fintech.
La definición representa una señal favorable para la compañía fundada por Marcos Galperin, que anunció meses atrás su intención de obtener una licencia bancaria para operar en el país. Aunque todavía no hay una autorización definitiva, el avance técnico del expediente despeja una de las instancias centrales del proceso y acerca a Mercado Pago a una nueva etapa de su negocio financiero, como ya buscó hacerlo en Brasil y México.
El proyecto implica un cambio relevante para el sistema financiero local. Actualmente, Mercado Pago opera como proveedor de servicios de pago (PSP), una figura regulada por el BCRA, pero diferente de la licencia que habilita a funcionar como entidad bancaria. Con la autorización, la compañía podría ampliar su oferta de servicios bajo el marco regulatorio correspondiente a los bancos y competir de manera más directa con las entidades tradicionales.
Curutchet destacó que el crecimiento del sector digital llevó al regulador a reforzar su supervisión, especialmente en materia de riesgos operativos y prevención del fraude. Según explicó, los proveedores de servicios de pago no presentan, en términos generales, los mismos riesgos de insolvencia y contagio sistémico que un banco, aunque su expansión y su participación en el sistema de pagos requieren mayores controles. Sin embargo, el superintendente defendió la necesidad de aplicar criterios de proporcionalidad para evitar que la regulación desaliente la innovación.
“Si ponemos mucha exigencia, como de capital mínimo, probablemente ahoguemos la innovación y la creatividad”, advirtió. Según explicó, el régimen debe contemplar las diferencias entre los jugadores y la escala de sus operaciones. Y recordó que no todas las fintech necesitan convertirse en bancos: obtener una licencia tiene costos y obligaciones, y cada compañía debe evaluar si ese modelo se ajusta a su negocio.
El mensaje llegó en momentos en los que la línea entre las fintech y entre los bancos empieza a desdibujarse, a pesar de que años atrás había una suerte de puja entre las dos industrias. Al comienzo de la jornada, también se subió al escenario Pierpaolo Barbieri, fundador de Ualá, que nació como billetera digital y que hoy opera en el país con licencia bancaria.
“Eventualmente, los grandes jugadores digitales deberán tener sus propias licencias para operar el dinero, que es el 80% de la rentabilidad de América Latina. En la Argentina hay 62 licencias bancarias, México tiene 53 y Perú unas 14. Solamente el cambio de dinámica y los números le dan a uno la realidad de que tenemos una manera distinta de ver la regulación y, si no hay competencia, no hay innovación. Y la competencia nos eleva”, concluyó.
Por Melisa ReinholdSource: La Nación · Melisa Reinhold
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