El domingo pasado, en segunda vuelta, Lula obtuvo 51,8% de los votos, contra 48,2% cosechados por Bolsonaro. Remontando el resultado de la primera vuelta, verificado 3 semanas antes, donde Bolsonaro había derrotado a Lula por 2 puntos porcentuales. Lo muy improbable ocurrió. Inicialmente, Bolsonaro planteó objeciones referidas a la prolongación del horario de votación, pero luego decidió trasladarse a Estados Unidos para eludir la prohibición de salir del país. Es decir, Lula seguirá presidiendo Brasil durante cuatro años más.
¿Qué ocurrirá en Brasil en el próximo período presidencial de Lula? Esta es la cuestión. Para los brasileños, primero y principal; y para el resto del Mundo -incluyendo Argentina- después.
No soy un experto en Brasil y no pretendo convertirme en uno de ellos en un instante. Pero debemos prestarle atención a la “autoherencia” recibida, a los nuevos desafíos -tanto internacionales como locales- y al hecho de que tendrá que convivir con un Poder Legislativo adverso (particularmente en el Senado, porque el PT más los aliados tienen 19 senadores, y el bolsonarismo 31, de un total de 81 bancas).
Brasil es un país vecino cuyo PBI total es varias veces el nuestro. Ergo, a los argentinos nos conviene que a los brasileños les vaya bien; un vecino grande, en crisis, dificulta las exportaciones e inunda nuestro mercado local con sus productos a precio vil. No, gracias. Nada de esto depende de nosotros, pero muchas decisiones que adoptan los argentinos dependen de lo que ocurra allá.
Las relaciones entre Lula y Milei seguirán como hasta ahora; no cabe esperar novedades. Las hubiera habido de haber triunfado Bolsonaro, pero ese escenario es un ejercicio de historia contrafáctica que no sirve para adoptar decisiones.
Última, pero no menos importante. ¿Deberá Milei flexibilizar sus políticas fiscal y monetaria, dada la lectura que algunos están haciendo, del resultado de Brasil del domingo pasado? Claramente que no, no solamente por razones técnicas, sino por razones de credibilidad. Me explico: si el presidente de la Nación anunciara que, para ganar las elecciones de 2027, está mirando con cariño volver al déficit fiscal, financiado con emisión monetaria, los argentinos que le creían van a dejar de creerle y quienes no le creían -además de sonreír- tampoco le van a creer. Como decía mi viejo, a veces el remedio es peor que la enfermedad.
Por Juan Carlos de PabloSource: La Nación · Juan Carlos de Pablo
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