La inteligencia artificial está transformando las redacciones, los modelos de negocio y la relación entre los medios y sus audiencias a una velocidad que desafía las estructuras tradicionales del periodismo. Pero, para Caspar Llewellyn Smith, Chief AI Officer de The Guardian, la verdadera discusión no pasa solamente por incorporar nuevas herramientas, sino por establecer las reglas que permitan utilizarlas de manera responsable. “Este va a ser el mayor cambio que experimentarán los medios durante nuestra vida”, afirma el ejecutivo británico, que lidera la implementación de inteligencia artificial en uno de los diarios más influyentes del mundo. Su principal preocupación es que las organizaciones periodísticas terminen cediendo a las grandes empresas tecnológicas no solo el control de la distribución, sino también la manera en que sus contenidos son interpretados y presentados a los lectores.
Llewellyn Smith será uno de los keynote speakers de Media Party 2026, el encuentro internacional sobre innovación, tecnología y periodismo que se realizará desde este jueves 29 hasta el sábado 31 de octubre en la Ciudad Cultural Konex, en Buenos Aires. El evento reúne a periodistas, desarrolladores, emprendedores y especialistas de distintos países para debatir sobre el futuro de la información. Su participación llega en un momento en que los medios buscan aprovechar las oportunidades de la IA sin poner en riesgo su credibilidad, su independencia editorial ni la sostenibilidad económica del periodismo. En The Guardian, esa tensión se traduce en un modelo de gobernanza que incluye un consejo interdisciplinario, principios públicos, procedimientos de evaluación de riesgos y programas de capacitación para los equipos.
En esta entrevista con LA NACION, Llewellyn Smith explica cómo funciona ese sistema de supervisión y comparte experiencias concretas de aplicación de IA en investigaciones periodísticas, herramientas editoriales y procesos administrativos. También aborda los acuerdos comerciales con empresas tecnológicas, el uso no autorizado de contenidos para alimentar modelos de inteligencia artificial y la necesidad de establecer mecanismos de remuneración más justos para los medios y los creadores. Frente al avance de los asistentes personales de IA, plantea una pregunta que resume buena parte de los desafíos que enfrenta la industria: “¿Podés confiar en tu propio agente de IA? ¿A quién pertenece realmente? ¿Sus incentivos están alineados con los tuyos?”.
- The Guardian tiene una larga tradición de defensa de la independencia editorial y del periodismo de interés público. ¿Cómo se traducen esos principios en una estrategia de inteligencia artificial responsable? ¿Cuáles son los límites éticos que una organización periodística nunca debería cruzar, incluso cuando la tecnología ofrece oportunidades para reducir costos o mejorar la productividad?
- The Guardian fue una de las primeras organizaciones periodísticas globales en publicar un conjunto de principios sobre inteligencia artificial generativa que establecen cómo utilizamos esta tecnología. En síntesis, estos principios señalan que debemos utilizarla en beneficio de los lectores; de nuestra misión, nuestro personal y la organización en su conjunto; y respetando a quienes crean contenidos y poseen sus derechos. También incluyen disposiciones sobre la necesidad de garantizar la supervisión humana y contar con pruebas claras de un beneficio específico cuando utilizamos IA en nuestro periodismo, así como la obligación de informar claramente a nuestra audiencia cuando lo hacemos. Estos principios se publicaron por primera vez en 2023 y los mantenemos bajo revisión permanente. También están publicados en nuestro sitio web, para que nuestra audiencia pueda leerlos completos. Los costos importan: el periodismo independiente necesita un negocio sostenible. Pero si ahorramos dinero socavando la confianza que nuestros colaboradores y suscriptores depositan en el periodismo de The Guardian, puede que hayamos conseguido un ahorro muy caro.
- Muchas organizaciones periodísticas están experimentando con herramientas de IA, pero pocas cuentan con estructuras sólidas de gobernanza. ¿Cómo está organizada la supervisión de la inteligencia artificial en su medio? ¿Quién decide qué herramientas pueden utilizarse, qué proyectos se aprueban y qué riesgos se consideran inaceptables?
- Puede que la gobernanza de la IA no sea un tema muy atractivo, ¡pero va a desempeñar un papel cada vez más importante en nuestras vidas! Tenemos un Consejo de IA, un grupo interdisciplinario que presido en mi función de responsable de la implementación de inteligencia artificial de manera responsable en The Guardian. Reúne a colegas de las áreas editorial, tecnológica y comercial. Nos proporciona un espacio para tomar decisiones sobre IA como organización, en lugar de dejar que cada persona tenga que negociar por su cuenta este cambio extraordinario. Los principios que mencioné se revisan en ese ámbito y recientemente desarrollamos un conjunto adicional de principios operativos para los equipos técnicos, que regulan nuestra adopción de sistemas de IA. Estos principios forman parte de un marco más amplio de gobernanza de IA, cuyo objetivo es establecer las salvaguardas adecuadas y equilibrarlas con nuestra necesidad de experimentar con esta tecnología e innovar. El riesgo no proviene solamente de utilizar estas herramientas, sino también de no utilizarlas y no aprovechar los beneficios que puede aportar la IA.
Las grandes tecnológicas tienen que comprender que no está bien gastar miles de millones de dólares en los salarios de los desarrolladores de IA y billones de dólares en centros de datos, pero nada en el tercer elemento que todo sistema de IA necesita: información confiable y verificada”
- La adopción responsable de IA requiere algo más que una declaración de principios. ¿Qué procedimientos internos considera indispensables para garantizar un uso ético y seguro?
- Mencioné nuestro marco de gobernanza. Básicamente, está dividido en dos partes. En primer lugar, están los fundamentos que necesitamos establecer: los controles que se aplican a toda la organización, incluidos los principios, las políticas y las directrices. Esto también incluye nuestros programas de capacitación en IA. Después están los requisitos que debemos cumplir cuando adoptamos herramientas específicas de IA. Tiene que existir un problema de negocio claramente identificado; debemos decidir si desarrollamos una solución propia o compramos una; nos preguntamos qué necesitamos hacer para que la herramienta sea segura y nos aseguramos de supervisar su funcionamiento. El nivel de escrutinio que aplicamos es proporcional al nivel de riesgo involucrado. Todavía no somos perfectos en esto, ¡pero estamos avanzando!
- ¿Qué tareas periodísticas pueden delegarse de manera segura en sistemas de IA y cuáles deberían permanecer siempre bajo responsabilidad humana?
- La IA puede ayudar a transcribir una entrevista, clasificar documentos o encontrar patrones en un conjunto de datos, siempre que el material se maneje de manera segura y se verifiquen los resultados. En algunos casos se trata de ahorrar tiempo; en otros, permite realizar investigaciones periodísticas que, de otro modo, estarían fuera de nuestro alcance por falta de recursos. También debemos ser claros sobre qué entendemos por supervisión humana. Esto no debería significar verificar manualmente todo en tiempo real, sino desarrollar nuestras propias formas de evaluar los sistemas que construimos. Por ejemplo, estamos experimentando con el uso de IA para hacer que nuestras páginas de etiquetas temáticas sean más útiles para los lectores. Son las páginas que reúnen todo lo que hemos publicado sobre un tema determinado, en orden cronológico. Pero ahora tenemos una mejor manera de presentar los acontecimientos clave de historias que evolucionan, diferenciándolos de los artículos de opinión y de las notas explicativas más útiles. Estamos reflexionando profundamente sobre cómo la herramienta refleja las decisiones editoriales que tomamos anteriormente y aplicamos pruebas y evaluaciones rigurosas. Este proceso incluye un agente de IA que verifica las sugerencias y alerta a nuestros editores humanos sobre cualquier posible problema. En cuanto a la escritura, algunas redacciones están delegando la responsabilidad en herramientas de terceros para detectar contenidos generados por IA, pero nosotros somos cautelosos con eso. La responsabilidad por lo que publicamos sigue dependiendo, en última instancia, del criterio de nuestros editores. Los lectores deben poder exigirnos que rindamos cuentas.
- La incorporación de IA también plantea interrogantes sobre la cultura de las redacciones y las habilidades profesionales. ¿Cómo está preparando The Guardian a sus periodistas, editores y equipos de producto para utilizar estas tecnologías de manera responsable?
- Estamos llevando adelante un programa de alfabetización y capacitación en IA a gran escala en toda la empresa. Cualquier persona que quiera acceder a herramientas de IA tiene que completar una capacitación específica que desarrollamos. Al mismo tiempo, apoyamos a los colegas que quieren experimentar con la creación de nuevos flujos de trabajo. Queremos que las personas comprendan lo suficiente sobre la tecnología como para tomar sus propias decisiones informadas, incluida la decisión de cuándo es mejor no utilizarla. Existe una ansiedad comprensible ante la llegada de la IA, como ocurre en la sociedad en general en el Reino Unido, Estados Unidos y Australia, donde tenemos nuestras oficinas. Es muy importante que manejemos las cosas de manera responsable, lo que significa pensar en las oportunidades de utilizar la IA para liberar a nuestros colegas y permitirles hacer el tipo de trabajo que la IA no puede realizar. Por ejemplo, utilizar IA para cruzar información de un conjunto de documentos filtrados no reemplaza a un periodista de investigación; le proporciona una capacidad completamente nueva que vuelve mucho más productivos y valiosos su criterio humano, su capacidad narrativa y sus habilidades de investigación.
Vimos a Meta comportarse de manera vergonzosa, al intentar modificar discretamente sus términos y condiciones de servicio para que cualquier medio que mantuviera una página en Facebook o Instagram permitiera, por defecto, que Meta extrajera todos sus contenidos para todos sus sistemas de IA”
- ¿Cuáles son las iniciativas de inteligencia artificial más importantes que The Guardian desarrolló o implementó hasta ahora? ¿Podría compartir algún ejemplo que haya producido resultados significativos y otro en el que hayan decidido no avanzar por razones editoriales, éticas o de seguridad?
- Vemos oportunidades importantes en todas partes. En el área editorial, como señalé, nuestro equipo de investigaciones utiliza IA constantemente para analizar grandes conjuntos de datos o automatizar búsquedas en Internet. Por ejemplo, para una investigación sobre fondos de capital privado. Otro ejemplo: una investigación reciente sobre cómo cambió la retórica política acerca de la inmigración durante los últimos años se apoyó considerablemente en un conjunto de modelos especializados de aprendizaje automático que desarrollamos. También incorporamos IA a nuestras herramientas de producción. Por ejemplo, la utilizamos para identificar imágenes más relevantes en nuestros sistemas fotográficos. Fuera del área editorial, la utilizamos para crear un sistema de acceso mediante inicio de sesión mucho más inteligente en nuestro sitio web, que mejora la experiencia del usuario y garantiza que podamos mantener nuestro sitio fácilmente accesible para millones de lectores en todo el mundo. También la estamos utilizando en funciones administrativas. Por ejemplo, para automatizar el procesamiento de facturas, para lo cual desarrollamos un flujo de trabajo basado en agentes de IA que ahorra varias horas de trabajo cada semana. ¡Pero todavía queda mucho por hacer! También desarrollamos una herramienta llamada Ask the Guardian, aunque es exclusivamente para uso interno. Otros editores incorporaron sistemas de búsqueda con IA en sus sitios web y aplicaciones, pero nosotros tenemos otras prioridades. Además, con un producto de ese tipo surge otra pregunta: ¿quién está ofreciendo realmente la respuesta? ¿Es The Guardian o es el gran modelo de lenguaje subyacente?
- El desarrollo de la IA depende en gran medida de contenidos periodísticos utilizados para entrenar modelos y generar respuestas. ¿Qué condiciones deberían establecerse para garantizar una relación justa y sostenible entre los medios y las empresas tecnológicas? ¿Cómo puede protegerse la propiedad intelectual sin renunciar a estas nuevas oportunidades de distribución?
- ¡Es una pregunta enorme si uno cree, como tiendo a creer yo, que en un futuro cercano todos tendremos nuestros propios asistentes personales de IA! Hemos firmado varios acuerdos de licencia con grandes empresas, pero tienen que establecer condiciones que consideremos aceptables. También hemos rechazado ofertas. Nos importa cómo aparece nuestro periodismo en estos sistemas de IA y mantenemos un diálogo con nuestros socios sobre estas cuestiones. Al mismo tiempo, existe una extracción automatizada, masiva y no autorizada de contenidos de los medios para alimentar a las empresas de IA. Por eso, tenemos que encontrar mejores maneras de bloquear a los bots maliciosos sin perjudicar a nuestros lectores humanos. Esa extracción demuestra que existe una enorme demanda de los contenidos de los medios. Lamentablemente, las grandes empresas tecnológicas han tendido a actuar como si estuviera perfectamente bien apropiarse de ellos gratuitamente. Y este mes vimos a Meta comportarse de manera vergonzosa, al intentar modificar discretamente sus términos y condiciones de servicio para que cualquier medio que mantuviera una página en Facebook o Instagram permitiera, por defecto, que Meta extrajera todos sus contenidos para todos sus sistemas de IA. Esto generó una enorme reacción en contra, pero la cuestión todavía no está resuelta.
- ¿Cuál sería la solución entonces frente a esta inequidad?
- Las grandes tecnológicas tienen que comprender que no está bien gastar miles de millones de dólares en los salarios de los desarrolladores de IA y billones de dólares en centros de datos, pero nada en el tercer elemento que todo sistema de IA necesita: información confiable y verificada. Si vacían de recursos a la industria periodística y a lo que podríamos llamar, en términos generales, la economía de los creadores, también van a terminar enfrentándose a un problema terrible. Si hacemos las cosas de otra manera y acertamos, podría existir una enorme oportunidad para los medios. Pero es fundamental que nuestra industria actúe de manera conjunta. Somos uno de los miembros fundadores de SPUR, una coalición internacional sin fines de lucro integrada por editores de noticias y organizaciones de medios. Está desarrollando un conjunto de estándares técnicos compartidos, mecanismos de seguimiento y marcos de licenciamiento justos para facilitar que las empresas de IA hagan negocios con los medios en condiciones más equitativas. La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), la entidad nacional que representa a los diarios y medios digitales argentinos, se incorporó formalmente a SPUR en octubre. Mi gran preocupación es qué ocurrirá si el poder se concentra en un número cada vez menor de empresas de IA. Como industria, ya hemos cedido, en gran medida, los medios de distribución a las grandes tecnológicas. Ahora las cosas fueron un paso más allá: también controlan cómo la información original que proporcionan los medios no solo se agrega, sino que se sintetiza y se presenta nuevamente a los lectores. Así que, sin querer sonar demasiado alarmista, para mí la pregunta fundamental terminará siendo: ¿podés confiar en tu propio agente de IA? ¿A quién pertenece realmente? ¿Sus incentivos están alineados con los tuyos?
- Los modelos de IA pueden reproducir sesgos, inventar información y generar respuestas difíciles de explicar o verificar. ¿Qué mecanismos deberían implementar los medios para identificar estos problemas antes de que afecten sus contenidos o servicios? ¿Qué obligaciones de transparencia tienen frente a los lectores ante este tipo de producciones?
- Los lectores que visitan nuestro sitio web o nuestra aplicación y conocen la marca The Guardian saben que pueden confiar en nosotros. Por eso, como dije, si vamos a utilizar IA para ayudar a crear periodismo se lo informaremos claramente a nuestros lectores. La situación es un poco diferente cuando nuestro periodismo aparece en plataformas de redes sociales o en chatbots de IA. Allí surgen nuevos desafíos. Por ejemplo, tenemos que encontrar maneras de garantizar que, cuando un sistema de IA extrae información de nuestro sitio web para responder una pregunta de un usuario, esa respuesta pueda actualizarse si tenemos que corregir la noticia original. ¡Por supuesto que sería mejor que las audiencias siguieran visitándonos directamente! Nuestro sitio web y nuestra aplicación ofrecen una experiencia excelente.
- Su organización fue una de las primeras en establecer principios públicos para el uso de IA generativa y actualizó sus directrices en marzo de 2026. ¿Qué aprendieron desde la publicación de aquellas primeras reglas en 2023?
- Lo que aprendimos es que, si bien es fundamental mantener nuestros principios bajo revisión, contar con ellos resulta invaluable a la hora de tomar decisiones en un entorno tan complejo y cambiante, donde las preguntas se multiplican. Este va a ser el mayor cambio que experimentarán los medios durante nuestra vida. Al mismo tiempo, la gobernanza de la IA no es algo que se hace una vez y se da por terminado. Como organización, tenemos que hacer el trabajo difícil: los procedimientos necesitan revisiones periódicas, basadas en las pruebas realizadas, la experiencia de nuestros colegas y los errores cometidos. Me alegra que hayas preguntado por el impacto ambiental. También participo en el trabajo del equipo de Sustentabilidad de The Guardian. La producción de nuestro diario impreso representa, por lejos, la mayor contribución a nuestra huella de carbono. Pero también nos tomamos muy en serio el impacto de la IA. Incluimos el uso de tokens en nuestros principios para adoptar sistemas de IA y estamos trabajando con una empresa externa independiente para comprender mejor el panorama general.
- Antes de asumir responsabilidades vinculadas con la tecnología y el desarrollo de productos, usted tuvo una extensa trayectoria en el periodismo cultural de su medio. La IA también está transformando la música, el cine y otras industrias creativas, con debates sobre derechos de autor, remuneración justa y desplazamiento del trabajo humano. ¿Qué riesgos y oportunidades identifica para los artistas, productores y otros creadores?
- Sí, en una vida lejana fui responsable de toda la cobertura cultural de The Guardian. Al igual que los medios periodísticos, los artistas de todo tipo han sido víctimas del robo masivo de sus obras, y eso es inaceptable. Puedo ser optimista respecto de lo que la IA puede ofrecerle al periodismo y también puedo imaginar formas en las que los artistas utilicen esta tecnología de maneras nuevas y estimulantes. Pero primero hay muchas cosas que resolver y muchas por las que luchar. La legislación tiene un papel que desempeñar en este terreno, y The Guardian defiende públicamente y con firmeza la necesidad de alcanzar un acuerdo más justo para los creadores de contenidos.
¿Quién es Caspar Llewellyn Smith?
Por Gastón Roitberg
Secretario de Redacción de LA NACION a cargo de experiencia de suscriptores
Source: La Nación · Gastón Roitberg
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