La vida le sonríe a Boca. Gana, gusta, a veces golea. Sigue en carrera en todos los frentes y este sábado puede volver a gritar campeón después de tres años y medio de sequía. Y por si todo eso no fuera suficiente, también recupera jugadores en tiempo récord. Ocurrió con Leandro Paredes en la previa de la semifinal contra Vasco da Gama en Brasil, cuando volvió al equipo apenas 11 días después de sufrir un desgarro y convirtió el gol que selló el pasaje a la final. El domingo reapareció Tomás Belmonte, que sufrió una rotura de meniscos en la rodilla derecha a principios de octubre y, aunque su regreso se esperaba para 2027, volvió a jugar en el Superclásico ante River. Ahora, otros dos futbolistas se suman a esa lista: Tomás Aranda y Adam Bareiro, dos piezas importantes de la ofensiva que ya comenzaron a entrenarse con el grupo y podrían estar disponibles para el tramo decisivo de la temporada.
Aranda se fracturó el peroné derecho en agosto, cerca de la unión con la tibia, mientras que Bareiro arrastraba un problema lumbar desde mayo, en el último partido del ciclo de Claudio Ubeda, que primero fue tratado con una serie de bloqueos y finalmente derivó en una operación en septiembre. En ambos casos, los primeros cálculos apuntaban a una vuelta recién en la pretemporada de 2027. Pero los dos avanzaron más rápido de lo esperado, ya comenzaron a trabajar junto al resto del plantel e incluso participaron de prácticas de fútbol. La idea es administrarles las cargas para evitar lesiones musculares y que, mientras tanto, recuperen ritmo futbolístico. En principio, el objetivo es que lleguen a la semifinal de la Copa Argentina ante Banfield, el 14 de noviembre, en Mendoza.
No son dos regresos menores. Aranda fue uno de los jugadores más importantes de Boca en el comienzo de la etapa de Arruabarrena y, aunque su lesión llevó al técnico a cambiar el equipo, el Xeneize logró acomodarse y mantener el nivel y los resultados. Bareiro, por su parte, es el centrodelantero que más garantías ofrece hoy en el plantel, un puesto que Miguel Merentiel ocupa de manera provisoria y en el que Enner Valencia todavía no logró afirmarse. El ecuatoriano brilló ante Racing, con tres goles, pero en el resto de los partidos le costó destacarse.
Hay varios factores que explican por qué los jugadores de Boca vuelven antes de los plazos previstos. El primero tiene que ver con la falta de información oficial sobre las lesiones. Por una decisión del club, Boca dejó de publicar partes médicos, salvo cuando un futbolista debe pasar por el quirófano, como en los casos de Aranda, Bareiro y Belmonte. De hecho, la última vez que las redes de Boca difundieron un informe fue el 22 de julio, entre el segundo y el tercer partido de Arruabarrena, después del triunfo por 2-0 ante Sarmiento de Junín por la Copa Argentina y antes del 1-0 frente a O’Higgins por la Sudamericana.
En aquella oportunidad, Boca comunicó una distensión muscular de Leandro Lozano, un desgarro de Milton Giménez, una sobrecarga de Carlos Palacios, la discopatía lumbar de Bareiro y un esguince de tobillo de Belmonte. El comunicado llevaba la firma del Departamento Médico de Fútbol Profesional, encabezado por Jorge Batista. Desde entonces, con el aval del cuerpo técnico, el club dejó de dar a conocer las lesiones. ¿El motivo? Entienden que los partes médicos generan una repercusión mediática que no se repite en otros clubes. “En Boca se esperan más los partes médicos que los refuerzos”, esgrimen desde el club.
Esa política, de todos modos, también tiene su contracara. El silencio del club dejó abierta la puerta a especulaciones de todo tipo, con diagnósticos, fechas de regreso y tiempos de recuperación que no siempre coinciden con los que manejan los profesionales. Y hay un punto fundamental: no todas las lesiones requieren los mismos plazos ni todos los futbolistas responden de la misma manera a los tratamientos.
Existe, además, un factor emocional directamente relacionado con el buen momento del equipo. Boca atraviesa una racha positiva, se ilusiona y está a las puertas de un cierre de año que puede ser histórico, con cuatro títulos en disputa y la posibilidad de sumar también el Trofeo de Campeones, si consigue conquistar el Clausura. Por eso, los jugadores se esfuerzan al máximo para acortar los tiempos y volver cuanto antes. Y también está la pelea por el puesto. Paredes, por ejemplo, pidió estar en Brasil pese al escaso tiempo que llevaba de recuperación. Boca había perdido 1-0 la ida ante Vasco da Gama y no quería despedirse de la Sudamericana. Esas ganas de jugar las finales y de no perder terreno en la consideración del técnico también motivan a Aranda y a Bareiro.
Lo profesional, claro, también tiene su importancia. Y también los recursos que tiene el club. Boca dispone de equipamiento específico para la preparación y la recuperación física de sus jugadores. Ya en 2019, con la llegada de Carlos Tevez, el club había avanzado con la modernización de su gimnasio, y en enero de este año inauguró en el predio de Ezeiza un espacio denominado Wellness Club, a partir de una alianza con una empresa argentina especializada en tecnología para la recuperación de deportistas de alto rendimiento. El lugar cuenta con bañeras de inmersión en frío, botas de compresión neumática y sillones de masaje térmico, entre otros elementos destinados principalmente a favorecer la recuperación muscular después de los entrenamientos y los partidos. No son herramientas que aceleren por sí solas la recuperación, pero forman parte de una estructura que busca reducir el desgaste y mejorar las condiciones del plantel.
El trabajo físico también juega su papel. Durante la pretemporada, el cuerpo técnico exigió fuerte a los jugadores para tener un equipo intenso y soportar un calendario cargado de partidos. Fue una apuesta que también tuvo sus riesgos, sobre todo por el desgaste muscular, pero que le dio al plantel una buena base para afrontar el año. Y eso también puede ayudar cuando llega una lesión: los jugadores tienen más fuerza y resistencia para volver a ponerse a punto.
Con Aranda y Bareiro, la idea es ir de a poco, sin saltear etapas ni arriesgar una recaída en el momento más importante del año. En un Boca al que últimamente casi todo le sale bien, hasta los tiempos de recuperación parecen jugar a favor. Y con tantas finales por delante, nadie quiere mirar la fiesta desde afuera.
Por Leandro ContentoSource: La Nación · Leandro Contento
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