A 51 años del brutal asesinato del narrador, poeta, ensayista y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini (1922-1975), la Fiscalía de Roma abrió formalmente un nuevo expediente para esclarecer el crimen ocurrido en la madrugada del 2 de noviembre de 1975 en la localidad costera de Ostia, cercana a Roma. El rostro del director de Accatone y Teorema estaba desfigurado, tenía múltiples fracturas y los testículos destrozados a golpes; el cuerpo se halló parcialmente quemado porque había sido rociado con combustible y prendido fuego. La policía italiana calificó el asesinato como “un crimen pasional”.

A cargo de la fiscal adjunta Silvia Santucci, en la nueva investigación se analizarán muestras biológicas recabadas en la escena del crimen que hasta ahora no fueron sometidas a análisis de laboratorio, la aparición de policía jubilado como testigo y otros elementos probatorios presentados por allegados de Pasolini y representantes legales. Se sumarán también registros audiovisuales de la RAI.

La solicitud inicial de la reapertura del caso se presentó en noviembre de 2025 y recibió una ampliación fundamentada en mayo de 2026. La iniciativa fue impulsada por el abogado Stefano Maccioni en representación del Colegio de Periodistas del Lacio, el director de cine David Grieco (exasistente de dirección de Pasolini) y el escritor Giovanni Giovannetti. En 2010 y en 2023, Maccioni había logrado que la Fiscalía reabriera el caso, aunque no hubo ningún avance.

Los denunciantes aseguran que, al evaluar los datos recopilados hasta el momento, es imposible que Giuseppe “Pino” Pelosi (uno de los “ragazzi di vita” retratados por el escritor en Muchachos de la calle), taxi boy que en ese entonces tenía diecisiete años, hubiera actuado solo la noche del crimen y enfrentado a un hombre atlético y experimentado en el trato con jóvenes del subproletariado italiano, como era Pasolini a sus 53 años.

Pelosi (alias “el Rana”) había sido detenido por los carabineros cuando manejaba el Alfa Romeo de Pasolini. Al ser interrogado, primero dijo que lo había robado, pero dos horas más tarde, cuando fue descubierto el cuerpo sin vida del escritor, confesó que lo había asesinado “en defensa propia” porque Pasolini había querido obligarlo a tener relaciones sexuales y lo había agredido con un palo.

El joven declaró que se había citado con Pasolini en el restaurante Al Biondo Tevere, en Roma, el 1° de noviembre a la noche. Cerca de la medianoche, se retiraron a un sitio aislado cerca del puerto de Ostia para “toquetearse un poco”, como dijo, a cambio de veinte mil liras como pago.

Pelosi fue condenado por la Justicia a nueve años y dos meses de prisión por “homicidio en colaboración”, sin que se especificara a qué colaboradores se refería la sentencia. Al momento de su detención, Pelosi casi no tenía rastros de sangre y no se pudo determinar de quién era un pulóver hallado en el vehículo. Obtuvo la libertad condicional en 1983 y murió en 2017, a los 59 años.

En su momento, varios allegados a Pasolini dijeron que el autor iba a publicar un libro donde se revelaría una trama de negocios y muerte en la cumbre del poder económico y político del país (entre otros póstumos pasolinianos figuran la novela Petróleo y los ensayos de Cartas luteranas). Semanas después del asesinato, en enero de 1976, se estrenó la provocativa película Saló o Los 120 días de Sodoma, que adapta la novela del Marqués de Sade a la Italia fascista de la Segunda Guerra Mundial.

Escena de "Saló o Los 120 días de Sodoma", película de Pier Paolo Pasolini

El democratacristiano Aldo Moro, presidente del Consejo de Ministros de Italia, a quien Pasolini había acusado de corrupto y responsable de la decadencia cultural de su país, no emitió una declaración pública institucional sino, a título personal, un pésame. Secuestrado en 1978 por la organización terrorista Brigadas Rojas, Moro también sería víctima de una muerte violenta, tras 55 días de cautiverio.

Al dudar de la versión oficial y según testimonios de personas que no se sumaron a la causa, la periodista Oriana Fallaci aseguró que al menos tres personas habían participado del asesinato. “Pasolini no fue agredido y asesinado solo por Pelosi, sino por él y por otros dos tipejos que eran conocidos en el mundo de la droga”, escribió en el semanario L’Europeo a pocos días del crimen. En 2005, en una entrevista televisiva, Pelosi dijo que él no había sido el asesino, sino dos hombres que habían aparecido sorpresivamente en el lugar, y que había sido obligado a declarar bajo presión por la policía.

“Confiamos en que la Fiscalía de la República de Roma pueda finalmente proporcionar las respuestas que buscamos desde hace demasiados años”, dijo Maccioni. Además, hizo una invitación a “romper el silencio” y aportar cualquier testimonio útil para la causa.

Por Daniel Gigena

Source: La Nación · Daniel Gigena

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